“I’m alive, mommy, ‘tis my moment…”
¿Sabéis ese sentimiento de estar en casa y llamar a algo hogar? He descubierto que hogar no son solo cinco letras ni cuatro paredes. Hogar ni siquiera es un sustantivo, es un sentimiento. Tengo una casa ¿pero es acaso digna de ser llamada hogar? En parte sí, no voy a mentir, pero solo es una pequeña parte de mi hogar. Recuerdo que más de una vez al volver de un viaje fuera de Cantabria y cruzar los terrenos montañosos no puedo pensar en nada más que “joder, estoy en casa” y eso ni siquiera me lo provoca cruzar la frontera con mi pueblo, simplemente me lo transmite la naturaleza del norte que embriaga los pulmones y llena de vida el corazón.
A veces cuando camino a solas por los senderos de los montes, hago crujir las ramas caídas o recojo eucalipto, bellotas o cualquiera de esas cosas que tanto me gustan es cuando realmente siento que he encontrado mi hogar.
Mi hogar no es una casa, no son cuatro paredes y un tejado, mi hogar es la filosofía que encauza mi vida al estar rodeada de naturaleza, al tocar el agua de un río o sentir la arena bajo mis pies. Hogar es cuando abrazo un árbol, beso una concha o recojo una piedra. Hogar es abrazar, reír, saltar, gritar, ver y sentir cuando te sientes completamente pleno. Y por eso mi hogar se divide en sitios, personas, labios, palabras y pelajes de animal. No me voy a engañar, sé que gran parte de mi hogar se encuentra perdida en algún bosque, sintiéndome en comunión con la Madre y con todo lo que ha creado. Repetando los límites y sin creerme dueña porque soy infinitamente más pequeña que cualquier rastro de naturaleza.
Mi hogar está con mis chicas, mis pequeños fantasmas, mi pareja, mi perro y mi familia. Mi hogar está en Prythian, Idris y Hogwarts. En las palabras de Austen, en los versos de Bécquer, en un “May we meet again”. Mi hogar está entre ramas de árbol, en las cuevas marinas, entre conchas y plantas, ríos, lagos, sol y nieve. Mi hogar es todo aquello que me hace sentir plena, todos los mundos que habito al leer, todas las palabras leídas en miradas en televisión, todas las personas que me han tocado, y a los que he tocado en el corazón, mi hogar es naturaleza, madera y mar. Mi hogar es mi confidente de ladridos, los recuerdos en la casa que me vio crecer. Mi hogar está en todos los lugares que piso, todas las personas que amo y me aman. Yo decido cuál es mi hogar, solo tengo que sentirlo.














