cardioversión
Perdona. Nunca había estado en la postura de no querer que me quisieran. Perdona por desafiar tu corazón y cerrarme a la esperanza, y cerrarme al cariño sincero, y cerrarme a que me abrazaras. Pero es que soy un caso perdido. Perdona por no mirar tus ojitos de la forma en que tú volteas conmigo. Perdona por no ajustarme el corazón para que lata a tu compás y que mi mano alcance las tuyas. Ni yo sé qué quiero. Perdona que sea un mar de dudas y una tormenta de misterios, pero es que me he lastimado tanto. Perdona por llevar aún las incertidumbres y el emblema de que todos saben lastimar, sobretodo yo, y a la menor provocación salgo corriendo. Perdona que no sé quedarme. Son demasiadas cuestiones a tratar en terapia y fantasmas con los que luchar una noche a espada limpia. Perdona porque me has querido y no lo siento igual. Perdona por creer que no merezco que lo sientas, pero no culpa tuya, son mis arritmias y mi corazón tan desajustado que sólo sabe hacer taquicardia a la menor emoción, y sentir que todo es culpa mía. Perdona por no saber cardiovertirme, por solo saber afligirme; perdona por no quererte igual.
Clara Ajc

















