1. Los incorporales: El Tiempo estoico (chrónos).
1. El tiempo es «ilimitado (ápeiron) por ambos lados –pasado y futuro–» e «infinitamente divisible [eis ápeiron tomé, como corresponde a los continuos], de modo que ningún tiempo es presente en sentido estricto».
2. «[para Crisipo] sólo el presente existe (hypárchein); el pasado y el futuro subsisten (hyphestánai), pero no existen en modo alguno, como se dice también que existen en calidad de predicados sólo los atributos actuales; por ejemplo, el pasear se da en mí [o ‘me pertenece’] cuando paseo, pero no cuando estoy recostado o sentado», o bien: «Crisipo, en su afán de rizar el rizo con la división del tiempo, afirma en Sobre el vacío y otras obras que la parte del tiempo (chrónos) que pertenece al pasado y al futuro no existe (hypárchein), sino que subsiste (hyphestekénai) y que sólo el presente tiene existencia real (hypárchein)».
Estas dos concepciones de tiempo de los estoicos, aparentemente contradictorias, son las que desarrollaremos hoy. Zenón, el primer estoico, definía al tiempo en los siguientes términos: “el intervalo del movimiento” y una segunda definición la da Crisipo al añadir “el intervalo del movimiento del mundo”. De la primera definición podemos extraer que el tiempo (chrónos) no es un tiempo propiamente dicho (como hoy, ayer, ahora, etc.) sino un intervalo de tiempo (un entre-tiempo) el cual es medido por el movimiento circular del mundo. Los estoicos consideran al tiempo un incorporal en el que se desarrollan los acontecimientos sin modificación (Eterno Retorno), puesto que todo acontecimiento obedece a las leyes del destino que se entrelazan con las causas providenciales. El destino es la aparición del preste.
En palabras de V. Goldschmidt: “el esquema fundamental del tiempo estoicos no es el de antes-después sino el de enseguida. Captar este esquema no le es dado a una mirada contemplativa, sino que le es propuesto a un esfuerzo moral. El tiempo se deriva del acto: no es una imagen de la eternidad”.
La idea del tiempo como un continuo significa que el "instante actual”, por más pequeño o breve que sea, es infinitamente divisible, es decir, el “instante” nunca carece de partes.
“Ningún tiempo es enteramente presente, pues dado que la división de las cosas continuas va al infinito, sobre la base de esta definición, todo tiempo también tiene una división infinita. Por consiguiente, ningún tiempo es exactamente presente, sino que se dice [que lo es] en un sentido amplio”. De esto se puede extraer que no se puede indicar con exactitud si un tiempo es presente.
Pero si no podemos identificar ningún tiempo como presente ¿por qué existe esa segunda definición tan enigmática en los estoicos? La clave está en la última parte de la cita anterior, a saber, se dice que existe un tiempo presente cuando se habla “en sentido amplio”. Así pues, el concepto que acabamos de dar podríamos llamarlo “el tiempo metafísico” de los estoicos y ese tiempo que podemos definir como “presente en sentido amplio” lo llamaremos “tiempo físico”. Con este último los estoicos querían significar el tiempo como medición de procesos naturales. Con esto podría llamar a un tiempo de manera inequívoca como presente siempre que se refiera a un intervalo de tiempo en el que ocurra un proceso físico y conceptualmente unitario. Por ejemplo, el año presente, la hora presente, el día presente, la década presente, etc.













