Un antojo imponente el de aquella simetría perturbadora, que imperiosa y algida antecede con su rigidez inquietante y tenaz, itinera grietas al paso. Horizontal anden de viejas curvas cerradas… Sondea irrelevante un terco coloso con cimientos en mentiras entre altitudes urbanas binarias, bloques pesimistas entre cruentas gamas, los reflectores esquivan las miradas, neutrales rutinas arcaicas. Sobre el mismo limbo desértico atavío emociones lunaticas sobre la senda donde anidan restos de un pasado en tránsito. Claro y concavo, estoy ahumado en éste estéril yermo, en inhóspita desolación humana se gesta está condición alzada de motivos conquistadores, colonizando la armonía terrenal inminente, derribando sal por el asfalto. Rueda la que gira acortando y arremetiendo su sintonía vulgar.













