De la carne venimos
La primera anécdota con la que me encontré en este camino data ya de hace alrededor de tres años cuando por curiosidad quise experimentar no comer animales. Mejor dicho, carne. Hmm... ¿Y si mejor lo dejamos en carne roja?
Por aquella Ă©poca creĂa imposible dejar de comer algĂşn tipo de carne como plato fuerte y apenas esta dura dieta se extendiĂł diez dĂas, dentro de los cuales un accidente me llevĂł incluso a comer jamĂłn sobre una suprema a la suiza (N.A.: en teorĂa las milanesas/supremas a la suiza no deberĂan llevar jamĂłn, sĂłlo queso, ¡en serio!). Un fracaso total, al menos por ese inconveniente. O quizá no. Pero asĂ y todo es un primer paso que de una forma u otra dejĂł una pequeña ventana entreabierta.
Un par de años más tarde cumplirĂa con un viejo asunto pendiente, La Antidieta, libro que nueve años antes me habĂan recomendado y que siempre quedĂł al costado de la vista mientras otros tantos pasaban por mis manos. AhĂ quizá se abriĂł un panorama distinto, un entendimiento de la comida y el conocimiento del propio cuerpo que no habĂa pensado antes.
Sin dejar de lado la diversiĂłn y el gusto por la comida y la cocina, empezamos a recorrer un camino que iba recomendando distintas combinaciones, horarios y formas. Nada raro. Y sin pensarlo, se fue haciendo un camino progresivo a un destino que en el momento no parecĂa tan real.
Pocos meses pasaron para pasar de una dieta como la contaba el libro a una forma de alimentarse sin carnes, quizá fuera no tanto siquiera por dejarla en sĂ como si no por facilitar las combinaciones y evitar desajustarse. Y finalmente, esto llevĂł a una manera todavĂa más inaudita en mi entendimiento de ignorar las formas derivadas de la carne y explĂcitamente evitar este tipo de productos.
Inaudito. No solo para mĂ sino para mis conocidos y familiares que al principio no entendĂan que sucedĂa y me repetĂan las frases de pensar que antes si le acercabas un brazo, te lo comĂa o este hijo de puta, con lo que lo he visto comer y es que no fue sĂłlo el quĂ© comĂa si no tambiĂ©n cuánto. Por alguna razĂłn se hizo más fácil entender cuándo el cuerpo ya estaba satisfecho y no necesitaba porciones de más. Yo por mi parte lo vivĂ como algo bueno y me sentĂ muy a gusto con la experiencia. Buscando siempre alguna receta nueva y experimentando con nuevas verduras, semillas y preparados que nunca habĂa probado.
A decir verdad esta Ăşltima fase no durĂł mucho más que un par de meses, pero sĂ fue bastante intensa y serĂa bueno resaltar lo mejor y peor de estos dĂas para que los errores no nos acechen nuevamente y aprovechar lo positivo. Ya llegaremos a eso.
Y asĂ llegamos al dĂa de hoy, traspieses que nos volvieron a llevar a la carne, pero manteniendo algunas otras prácticas y un nuevo camino para recorrer. Es gracioso pensar en que hace alrededor de tres años nada de esto hubiera sido ni concebible en mi imaginario y sin embargo tenemos estos despertares o bĂşsquedas que pueden llevarnos por los caminos menos pensados. Y quĂ© bueno poder sorprenderse a uno mismo aĂşn.















