Me gustan los días grises y lluviosos, los días en los que puedes salir a caminar, en los que puedes desahogar el dolor, donde el alma se limpia y se llena a la vez de vibras positivas. Mi reflejo se suma a las calles mojadas por las gotas que cayeron en el transcurso del día. Algo tan maravilloso es imaginar su recorrido desde lo alto, una simple gota puede llenar el alma de paz, reflejando en uno cada paisaje que fue viendo hasta llegar a la tierra. No se, la lluvia me transmite fuerza, me abre la mente, siento paz.
Atte: David













