( ♡ ) 𝖺𝖼𝗍𝗎𝖺𝗅𝗂𝖽𝖺𝖽. italia, agosto 2022. shin de treinta años, acompañada de haru y daiane en un pequeño viaje de fin de semana.
sí, prolepsis latía sin rodeos en cráneo. una advertencia de todo lo que removerá aquel viaje. su repentina propuesta lo regresó al tren de sombríos días, temporada de puro infierno tras la partida de daiane. le costó como nunca conservar la máscara de neutralidad, pisando horas más tarde el apartamento que guardaba los preciados momentos de su vida. seguía de la manera en que lo dejó; las paredes, muebles, retratos. como si en primer lugar jamás se hubiese marchado, apretando rosáceos por la eventual emoción de pequeña. viaje familiar. incluso para él sonaba extremadamente falso, descansando por lo menos de equipaje. claro, no equivalía al sector emocional ya que pelirroja se encargó de ocupar los rincones vacíos de imai. ‘ valió la pena aceptar. ‘ réplica, alzando comisuras labiales en honor a la advertencia que no verbaliza, encontrándose con su mirada. ‘ no lo sé. ‘ a la fecha, su antiguo hogar logra despertar contradictorias emociones, paseando iris por cada esquina. ni parpadea por el nudo que obstruye cuerdas vocales, reafirmando que al final del día, entre los dos, varón amó más. quizás de un modo nada saludable. ‘ esto — supongo que ser padre también es batallar contra el orgullo y revolcarte en la miseria de lo que una vez fue. ‘ enfatiza, estudiando detenidamente las facciones de fémina. ‘ he recordado porqué me cuesta confiar en los demás, jugaste un papel importante en ello. ‘ articula en un tono menor al acostumbrado, cambiando el trayecto de rostro por las exclamaciones de risueña haru. su expresión se vuelve completamente en blanco, entendiendo el motivo detrás de comportamiento. encontró una de las tantas fotos que todavía quedaban de pasada relación, evitando un segundo vistazo a la misma. ‘ es una foto vieja, cariño. no he venido aquí en seis años. ‘
( ♡ ) 𝖿𝗅𝖺𝗌𝗁𝖻𝖺𝖼𝗄. italia, agosto 2016. shin de veinticuatro años, un mes antes de terminar su postrado en negocios internacionales.
como una atípica naturaleza, obsidianas reflejan la dulzura de la fémina entre sus brazos. ese ser brillante y cautivador que nombró la estrella más importante de su universo. arquea comisuras alrededor de adversas, sosteniéndola contra su cuerpo. contó los minutos desde que salió de casa, la urgencia de volver con ella mayor de lo que simples palabras podrían describir, admirándola con ternura. un misterio cómo siendo tan diferentes, se complementan perfectamente, besando parsimonioso la sonrisa que adora con locura. ‘ hola, tesoro. ¿cómo estás? yo muy cansado, gracias. también te extrañé, las charlas de economía me sacarán canas verdes. por favor recuérdame que solo debo aguantar un mes. ‘ su elocuencia únicamente sale a la superficie con pelirroja. tal vez su privilegio por capturar el corazón de japonés, caminando hasta sofá. ‘ ¿debo temer? sin ofender, bebé. pero tus ideas… ‘ suspira, ocultándose en el espacio que conecta cuello de hombro, repartiendo besitos al compás de sus caídas defensas; le abandonan cuando se trata de cumplir los caprichos de amada. ni siquiera el cansancio rivaliza con su afán de verla siempre sonreír, asintiendo un poquito más tarde. ‘ de acuerdo, tesoro. mi cuddle time contigo puede esperar — porque dudo que lo canceles…. ‘ esto último le invita a levantar cabeza, tomándola del mentón. un toque delicado y cariñoso. ‘ no me vas a privar de ello, ¿cierto? es mi dosis de energía. si quieres que vaya a donde sea que planees, primero mi dosis de mimos. lo merezco después de estar fuera por tanto tiempo, además. ‘ extiende diestra hacía bolsillo delantero de bolso, sacando una caja de chocolates. ‘ antes de partir a mis clases dijiste que amaneciste con ganas de chocolates, compré tus favoritos. ‘
máscara que tiene más de diez años ensayada es la perfecta cobertura para el sinfín de emociones que recorren en su interior; aunque no lo demostrase, a ella también le afecta estar ahí, con todas las cosas tal y como las había dejado aquella tarde de otoño que supo que lo mejor era partir. hay días donde se cuestiona si fue la mejor decisión que pudo tomar, no dar ninguna explicación y simplemente irse de ahí, dejando una vida más que perfecta al lado del imai para evitarle el dolor posterior que se vendría. claro, esa tarde no sabía de la existencia de haru ya gestándose en su vientre ¿habría sido diferente entonces? ‘ shin... ’ sabe que la odia y tiene motivos para hacerlo, no le juzga, pero aquello no implica que no le duela verle de esa manera. como el primer encuentro que tuvieron, cuesta reconocer a la persona que tanto amó bajo toda esa nueva armadura que porta, pero al estar ahí, con toda esa escenografía de fondo, sabe que aún está presente. muy en el fondo, o eso quiere creer. mirada ahora se enfoca en la pequeña, recibiéndola entre sus brazos con la nueva sorpresa que trae en brazos. no está conforme con la respuesta que su padre le ha otorgado, está en la edad exacta donde quiere saber más, de todo, incluida la historia detrás de la foto. ‘ ¿recuerdas que te contamos acerca de los muchos picnics que me gustaba organizarle a tu papá? ’ él evocó aquellos recuerdos en el primer encuentro con haru, misma historia que la niña no había olvidado ( y que, incluso, desde entonces había querido organizar días de campo con todos aquellos a los que quería ). ‘ esa vez fue algo parecido. un día de campo a la luz de la luna y las estrellas. ’ en su sonrisa maternal, puede percibirse un rastro de tristeza. debió optar por la misma vía del japonés, evitar los recuerdos en lugar de hacerlos presentes. para su suerte, bostezo de la menor desvía la atención a otro lugar. ‘ ¿quieres tomar una siesta, mi niña? ’
‘ mis ideas son justo lo que necesitas en este momento para olvidarte de las charlas de economía y todo el estrés que conllevan las últimas semanas de clases, te lo aseguro. ’ sabe que sus planes en ocasiones pueden ser demasiado para la mayoría de las personas de su entorno, siendo esa personalidad exploradora y llena de energía que siempre buscaba nuevas emociones y sensaciones la que no lograba congeniar con el resto; pero esta ocasión sabía que había ideado la escapada perfecta, algo que recordarían los dos por el resto de sus vidas. cierra los ojos y se permite disfrutar de las atenciones en los tramos sensibles de su piel, ladeando la cabeza hacia un costado, en su rostro demostrando cuando lo está disfrutando. ‘ ¿hm? ’ ronronea contra su toque, siendo la primer vista que tiene el rostro que tanto le fascinaba, pero siendo distraída por el ruido del envoltorio. ‘ amor, eres el mejor. ’ alegría como de una adolescente cuando toma la caja en sus manos, apartándola a un lado y saltando nuevamente a sus brazos, reclamando en un nuevo beso los labios que ya le pertenecían. ‘ toda la mañana estuve pensando en ellos ¿puedes creer que en ningún sitio cercano venden? ’ dice contra sus labios, risas jubilosas que se entremezclan con sus alientos. hace una pausa, dedicándose a observar facciones ajenas que ya conocía de memoria, suaves dígitos que recorren pómulo contrario y delinean todo el contorno de su rostro, pasando por las comisuras de sus labios y culminando en cabellera ajena, enredando sus dedos en cabellos azabaches como si su hogar siempre hubiese sido ese. ‘ te amo. ’ y no mentía, no podría mentir nunca con algo así. ‘ estoy loca y perdidamente enamorada de ti, shin. ¿qué me hiciste? ’ no era queja, todo lo contrario. estaba completamente agradecida de poder vivir esa clase de sentimientos y ser correspondida.