–¿No lo conoces?- preguntó con un puchero en su rostro, cada vez era más común para Harley encontrarse con personas que decían no conocer a Mistah J ¡¿QUE MUNDO ERA ESE?! –¡Pensé que lo conocías!- esa había sido la principal razón por la que se había acercado a él, cada vez parecía que no tenía suerte –Mi PUDDIN, tiene una mente brillante- era la persona más inteligente que había conocido, era innegable además que era encantador –¡Pero él también es gracioso!- y eso era lo que no terminaba de cuadrar en todo aquello –Pero no veo la gracia – y vaya que Mistah J era capaz de hacerla reir ¡Oh, su Puddin! ¡Cuánto lo echaba de menos.
Si aquella joven pensaba que podía conocer a su tal Puddin, imaginaba que eso significaba que el tipo era un criminal digno de haber hecho aquel crimen. ¿Y si había sido él el que había provocado todo aquello? De ser así, él mismo lo mataría con sus propias manos y no negaría aquel crimen. - No, preciosa, yo tampoco le veo la gracia a esto - casi gruñó, mirando hacia otro lado. - ¿Me prometes que si encuentras a tu Puddin me lo presentarás? Me gustaría ver lo gracioso que es en persona... - Aunque sus intenciones no eran precisamente la de reírse con el tipo en cuestión.














