Brain Damage
Hay días en los que siento la tierra chiquitica; parece que puedo recorrerla en tres pasos largos. No porque me sienta gigante, no. Quizás porque me siento como un ratón corriendo en la rueda.
El mismo rostro de dolor vuelve a aparecer cada cierto tiempo y me deja igual: agotada, corriendo una carrera que no tiene fin. Unos días suspirando, los otros añorando; pero ninguno descansando, de mí.
Aún así, debo reconocer que este último recorrido terminó aniquilándome; llevo meses haciéndome la misma pregunta y la respuesta solo tiene una cara, la cara que yo no veo. El lado oscuro de esta tierra chiquitica, que me quedó grande.















