Engordar a tal nivel que ya no quepas en tu propio carro, el asiento ya está recorrido hasta el final, monta la panza sobre el volante, literalmente solo así descansas de apretarla contra éste. Tratas de cerrar la puerta pero tú misma panza toca el claxon al intentar hacerlo. No alcanzas a ver el manubrio porque tus lonjas no te dan campo de visión. Te diriges ahora mismo a tus FastFoods favoritos, a engordar aún más...que cada vez quepa menos esa enorme y creciente panza contra el volante.
Créditos: "amifatyet ?" Vía YouTube.






















