cora zhang — de veintisiete años. capricornio. nacida el 12 de enero de 1997. egresada de psicología en la universidad de calgary. actualmente trabaja en beacon heights academy y vive en dusthaven. miembro de the wolves.

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@corzh
cora zhang — de veintisiete años. capricornio. nacida el 12 de enero de 1997. egresada de psicología en la universidad de calgary. actualmente trabaja en beacon heights academy y vive en dusthaven. miembro de the wolves.

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‘ no te las dan cuando pides algo para beber ’ y si pensaba que cargaría algunas con él porque sí... ¿por qué pensaría eso?
movía con sus dedos la lata de cerveza, observándola como si esperara que en cualquier momento revelara una razón oculta por la que presentarse en su mesa. ¿estaba esperando a alguien? ‘ ¿te dejaron plantada? ’ preguntó, en cambio, mientras atraía la lata hasta sus labios, para beber un sorbo de su bebida.
‘ no tenían nada mejor ’ contestó, como si mencionar que era un “evento deportivo” no le hubiera dado señal de que el problema era que bebiera alcohol, no que bebiera uno no muy interesante en el proceso. ‘ mi gorra ’ contestó, no porque le interesara recuperarla, pero la historia sobre en qué condiciones o dónde había terminado podía llegar a ser de interés. ‘ ¿no la trajiste? ’
‘ ¿y si eres idiota y te manchas? ’ pestañeó un par de veces, atónita. tenía que admitir que tenía un punto, ella misma no habría pedido servilletas si sólo se hubiera quedado allí, en medio del parque, bebiendo una cerveza con un aura melancólica.
quitó el plástico de su lugar, dejando en evidencia la mezcla de arroz, verduras y carne — ¿eso era una salsa roja? bah, seguro ni era tan picante. sus manos no tardaron en ir hacia el agua, y abrió la botella. ‘ no ’ estaba huyendo de alguien, pero no tenía que saber ese detalle. ‘ ¿te parezco alguien que dejarían plantada? ’ lo vio con una ceja en alto, nunca había tenido que pasar por algo así. ‘ ¿o te dejaron plantado a ti? ’ cayó en cuenta, quizás por eso no estaba comiendo nada, ¿le habrían roto el corazón? pobre, pero era un cretino, medio se lo merecía.
‘ las bebidas frutales que se veían buenas ’ aunque no es su formato favorito para comer su cuota de fruta diaria. movió con su tenedor algunas verduras para mezclarla con la salsa y agarró un poco del arroz. ‘ pensé que fue un obsequio ’ en realidad la tiró a la basura apenas estuvo lo suficientemente lejos de ese lugar. fue la rabia, la impotencia y ese deseo de huir lo más lejos posible. ‘ muy maleducado de tu parte querer quitarme el primer obsequio que me diste ’ suspiró pesado, pero no se movió ni un sólo músculo de su cuerpo ni de su rostro. tomó el primer bocado.
‘ está en mi casa ’ caravana, alquilada y decorada para hacerle creer que era su hogar ideal provisorio, y uno una medida desesperada para escapar de las preguntas de su madre y pagar el mínimo de alquiler. ‘ pero ya me encariñé con ella ’ mentirosa.
con esa persona observándola como si fuera una escena sospechosa sacada de una película policial, se quedó paralizada a medio camino entre sentarse y huir. la pregunta fue tan directa que sintió cómo se le cerraba un poco la garganta. sin embargo, cuando la otra se echó hacia atrás con tanta soltura... ¡una broma! si el corazón se le subió hasta la garganta, lo sintió caer hasta su estómago de un golpe y se queda pasmada, mirando a aquella mujer en lo que suelta una risa cortita, incómoda. no está segura si tiene permiso para reír también. “ ah... je... sí, claro. broma. muy... muy graciosa ” dijo, mientras evitaba hacer contacto visual demasiado tiempo. lejos está poder decir que la conoce, pues no es el caso. veía demasiada gente a diario en el trabajo, pero se esforzaba enormemente por no reconocer a ninguno ni humanizar a aquellos a los que ayudaba a acceder a un crédito. “ uh ¿y v-verme, dices...? no lo sé... ¿la biblioteca? ¿el colectivo? ¿service… debt hall? ” menciona los lugares que más frecuentaba, aún si al mencionar puesto de trabajo tragó saliva con dificultad pues podía ser un tema sensible para más de uno, y luego se apuró a aclarar. “ n-no lo sé. tengo una cara medio... genérica. seguro me confundes con alguien más ” y entonces, agrega: “ y n-no es que me esté escondiendo. lo juro. solo... me pongo nerviosa fácilmente cuando me toman por sorpresa, perdón — ¿vas a comer, no? ya te dejo ” calló de golpe y mordió el labio inferior, hundida en la silla como si quisiera desintegrarse ahí mismo.
estaba demasiado nerviosa por no ocultar algo, o quizás sólo era extraña. ¡no! no era momento de analizar situaciones que no existían, no todo se trataba sobre control y calcular movimientos de otras personas. ya no estaba en esa etapa. la dejó atrás, igual que todas las pasiones que pudo sentir a una edad más temprana. cuando aún ni siquiera tenía su lóbulo frontal desarrollado. ‘ ¿service debt hall? ’ repitió de vuelta, ¿acaso trabajaba para ese desgraciado? dios — la simple idea le provocó náuseas. hipócrita, ella estaba haciendo exactamente lo mismo, ¡pero era diferente! no podía dejar que esos niños se transformaran en sus peones o sus robots. ‘ ¿trabajas allí? ’ ignoró cualquier afirmación posterior, sobre rostro genérico o lo que fuese que dijera. no la recordaba en ese lugar, tampoco lo visitaba a menudo. intentaba pagar su deuda y abandonar cualquier evento relacionado con roman, aunque últimamente se hacía cada vez más difícil. ‘ no — no te vayas ’ aunque fue un ruego, sonó como una orden. era esa voz imperativa e intentos por evitar que alguien le pasara por encima.
era difícil vivir bajo la piel de cora zhang. no quería problemas, no quería enfrentamientos. sin embargo, al mismo tiempo, aleteaba en medio del mar como si fuese a sobrevivir a la próxima ola que se avecinaba. aún tenía un ápice de sueños, anhelos y de ese fuego que creyó que congelaron cuando tuvo que volver a poner un pie en pioneer hills. tenía que cumplir su palabra, antes de abandonar ese lugar sin sentir aún que una jaula la perseguía. ‘ te he visto en otro lado, ¿fuiste a liberty? ’ seguramente, todo el mundo lo hizo en ese entonces, no tenían más opciones. lucía de la edad de su hermana, ¿habrá sido su compañera de clase? ¿habrá — ? no, por supuesto que no. era demasiado nerviosa para elegir cuál fuese el bando.
ouch. ¿le había dado en el ego? un poquito. pero estaba bien, él se lo había buscado. 'ganarse la vida hoy día es tan duro que hay que tener más de un truco bajo la manga.' respondió con ligereza. por un momento, pareció querer decir algo más, pero lo que fuera, ya se lo había guardado para sí mismo.
'supondré que la bestia del torneo fue mucho peor que el payaso, escuché que es un tipo bastante escuálido.' no podía tapar el sol con dos dedos, de todas formas. al contrario que el de ella, su plato de comida yacía vacío del otro lado y un poco alejado de él. encima, una triste botella de coca-cola a medio terminar le hacía dupla en su soledad. dándole un segundo vistazo a esa dirección, camden pensó que era un paisaje deprimente, al igual que el evento en el parque. 'obligué a uno del escuadrón que jugara ajedrez conmigo. no sé nada de ajedrez, sólo quería hacerle perder el tiempo.' admitió. 'pero fuera de esas tonterías, preferiría estar en otro lugar.' fuera de pioneer hills, para ser más exactos. '¿sería muy atrevido de mi parte preguntar qué puedo hacer para ayudarte con esos ánimos? o eres de las que prefieren el silencio para meditar.'
‘ el payaso es una persona decente, no como la bestia ’ sonrió de lado, tomó su botella con la diestra y movió la tapa con la izquierda, antes de poder tomar un sorbo de la bebida helada. se sentía como un respiro para sus sentidos. cuando en realidad, era el alivio de no tener que seguir rondando donde su depredadora parecía estar al acecho. ‘ ¿cómo lo obligaste? ’ lo miró con una ceja en alto, esperaba que no fuese del orden, esos se veían un poco estúpidos. aunque cualquier persona que fuese el perro faldero de roman, carecía de cualquier actividad neuronal para cora.
‘ ¿dónde te gustaría estar? ’ era adicta a vivir a través de los demás. cora zhang carecía de toda pasión, desde que volvió a pioneer hills vivía en un automático constante, como si su vida en ese pequeño departamento de calgary se hubiese congelado por completo, a la espera de que pudiese volver a habitar esas cuatro paredes. o incluso irse más lejos todavía: toronto, quebec — fuera de canadá. no le interesaba. mientras estuviera en ese lugar se seguiría sintiendo como una mariposa en una jaula. insignificante. ‘ ¿de casualidad vendes los pastelillos que me diste el otro día? ’ estaban deliciosos, le vendría bien otro más adelante. dejó la botella sobre la mesa y quitó el plástico sobre el plato. ‘ ¿quieres? ’ no disfrutaba hablar de sus emociones, las evadía. cada problema que aparecía en frente, lo hacía diminuto hasta que desapareciera de su cabeza. ‘ lo conseguí en koré, no tengo idea de qué es ’ sólo vio carnes, verduras, arroz y una salsa roja encima. ‘ tiene pinta de picante, ¿o no te atreves? ’
aún con los brazos cruzados sobre el pecho avanzó en silencio, dejando escapar una risita audible cuando escuchó a la morena. ‘ bueno, hay verdades absolutas ’ o eso es lo que creía fervientemente. no estaba tan dispuesto de llevarle la contraria en caso que termine en ese lugar sin encontrar su camisa. se mordió la lengua y así su atención viajó hasta las hamacas una vez que aparecieron en la periferia. ‘ sí, se resfrió por estar comiendo demasiado hielo ’ algo así le dijo su madre. recordó que sus hermanos le dijeron que hace unos días se había mojado los pies y no obedeció a cambiarse de ropa, cosas de niños. ‘ está recuperándose ’ para suerte, la madre era enfermera, trabajaba en el mismo hospital dónde cihan realizaba guardias como camillero ya que fue quién lo ayudó en conseguir esos turnos. tener conocidos en tu misma clase en esa ciudad de verdad puede ser una ventaja. ‘ estará bien en unos días ’ miró por un instante las facciones ajenas curioso por su forma de preocuparse. recordó esa ocasión en la que se conocieron en cómo reaccionó por los niños, ¿será maestra? ¿tendrá hermanos pequeños? cihan era hijo único así que siempre se la vivió buscando relaciones que pudieran darle esa hermandad de la que todos hablaban. por lo menos supo hacer amigos. suspiró, deteniendo su andar y enfocarse en ella. ‘ eh, es broma, ¿de acuerdo? ’ sonrió ‘ no te enojes tan rápido. no pienso hacerlo ’ aclaró, queriendo también resarcir un poco de su propia impulsividad que le jugaba en contra todo el tiempo. posteriormente se dedicó a inspeccionar una por una las hamacas por sí la encontraba embrollada de casualidad. ‘ no recuerdo exactamente ’ respondió, siguió en lo suyo y cuando su brazo levantaba una de las hamacas consciente que sus explicaciones no eran de ayuda alcanzó a escuchar la broma. espera, ¿qué ha dicho? reprimió la risa en un inicio pero esta buscó salida en su semblante. ‘ ¿en serio? ¿me veo con cara de ser del tipo que le besa el culo a roman? ’ no iba a negar que tal vez. es decir, no era una mentira que una vez le juró lealtad. ‘ sí fuera predilecto suyo creo que ya hubiera encontrado mi camiseta ’ no debía ir abriendo la boca en esos momentos sobre su desprecio por aquel hombre, pero no quería cometer el mismo error dos veces. eso de estar en el lado equivocado. ‘ podría ponerme una bolsa de basura… limpia, claro. ’
‘ la única verdad absoluta son las matemáticas ’ cora era demasiado racional para pensar en otras variantes, dos más dos siempre sería cuatro. el pasto no siempre era verde, en ocasiones tenía otros matices: amarillo, rojo, negro — dependía del contexto, de la forma en que lo llamen. del humano y su percepción. sus orbes se pasearon sobre la escena, aunque ningún músculo de su rostro se moviera, odió que un atisbó de preocupación se despertara en el fondo de su cabeza. ‘ si necesita algo, como un medicamento o lo que sea, puedo ayudar ’ se ofreció, gastaba lo mínimo cada mes, tenía parte de su sueldo destinado a pagar la maldita deuda y el resto lo ahorraba para poder salir de allí, ¿qué diferencia le marcaría un jarabe para niños? se inclinó cuando vio una especie de bolso bajo una de las sillas cercanas.
‘ ¿esto es tuyo? ’ ignoró su petición y arrastró el bolso deportivo de debajo de la silla. cora se enojaría a la velocidad que ella encuentre necesaria, no necesitaba que un hombre marcara sus tiempos. mucho menos uno tan estúpido para poner en peligro a menores y perder su camiseta. desde el suelo, pudo ver mejor a su alrededor. ‘ ¿no es esa de allá? ’ apuntó una prenda azul, podría ser una manta o cualquier otra cosa, pero era lo único que llamaba su atención.
‘ ¿quieres que te diga la verdad? ’ lo miró con una ceja en alto, y permitió que una suave melodía jocosa se filtrara entre sus carnosidades. fue tan suave y baja, que dudaba que tercero pudiera escucharla. en algún punto de su vida, perdió toda pasión, esperanza y emoción. se transformó en una flor marchita en medio de un prado que le exigía volver a brillar, pero no podía hacerlo. estaba demasiado cansada para todo esto. ‘ ¿eh? ’ lo miró con el ceño fruncido, y pestañeó un par de veces cuando comprendió lo que había pasado. ‘ estabas haciendo lo que pidieron. ’ se levantó de su posición ¡qué irresponsable! —como si ella no hubiese pensado en actuar también—. impulsivo, infantil, estúpido; quiso enumerar todos los defectos que encontró en el otro, uno por uno en voz alta frente a la madre de esos infantes que dejaban a su cuidado.
cihan era una bomba de tiempo que amenazaba con terminar con todo a su paso, no podía seguir rondando a su alrededor. era peligroso. era una pérdida de tiempo. no obstante, quizás necesitaba de ese peligro. no. no lo hacía. negó con su cabeza en desaprobación y volvió a levantarse de su lugar, moviendo los almohadones que estaban sobre las hamacas en búsqueda de la condenada camiseta. ‘ la bolsa de basura te quedaría bien ’ decidió volver a molestarlo. ‘ tiene una vibra a ti, quizás es el aroma ’ arrugó un poco el puente de su nariz, antes de echarse a reír, esta vez lo hizo más fuerte. levantó uno de los almohadones a su lado, no era azul, pero podría servirle. ‘ mira esta ’ la tiró en su dirección, pero ¿no era un poco pequeña? quizás corta. al menos así se veía doblada.

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la voz de su hermana fue suficiente para sacarle de aquel trance en el que venía sumergiéndose la última ¿hora?, haciéndole casi saltar desde su lugar ante el poco tiempo que tenía para reaccionar. ¿las lágrimas ya se habían secado por completo? esperaba que sí. ni siquiera puede maldecir al tarado ese, ella se lo buscó, después de todo. ' siempre va a estar libre para ti. ' las comisuras se elevan lo más naturalmente posible. era cora, le conocía bien. solo pedía que su actuar fuese lo suficientemente creible. ' ¿cómo está tu trasero? ' y su orgullo.
no tardó en reconocer su rostro y voz. se sentía en casa, pero no en esa destrozada que evitaba a toda costa y abandonó sin mirar atrás. a esa antigua y vieja que solía anhelar cada vez que estaba lejos. ‘ aún me duele ’ se quejó, dejando su plato y bebida frente a ella.
entonces se fijó mejor.
‘ ¿qué pasa? ’ frunció el ceño, reconocía las marcas de sus lágrimas sobre sus mejillas y cuando forzaba sonrisas en lugar de echarse a llorar de golpe. conocía a su hermana como si fuese la palma de su mano, y su meta era que nadie le volviera a hacer daño. ‘ me dices que nada y te daré un pisotón, sage ’ aunque su voz sonó serena, hablaba completamente en serio.
‘ ¿quién fue? ’ necesitaba un culpable, una cabeza a la que ponerle una sentencia sin dudarlo ni dos veces. sus dedos se encargaron de deshacer el empaque del emparedado que consiguió. ‘ ¿o es por la mierda esa de la caja que hablaba? ’ no quería que se estresara o, peor aún, se involucrara en una dinámica que no necesitaban. estaban grandes, aún tenían cosas que perder.
¿no era así? tenían algo que perder.
cora sólo la tenía a ella.
En vez de continuar con el número, mantuvo una cierta expresión de neutralidad. “Mala mía, ¿no? Te hablé y ahora nos conocemos las caras. La vida es así, no hay nada que hacer” ojalá fuera igual de fácil resolver otros asuntos más serios. No le sorprendió la negativa, tampoco tenía la pretención de utilizar algo que no le cabría de ninguna manera, así que prosiguió con la idea original sin la menor señal de culpa. En cuestión de nada, se deshizo de su propia camiseta empapada y se puso la nueva, aunque no supiese de quién era; en su defensa, no le quedó otra alternativa. “¿Siempre eres tan difícil de convencer y exigente con cuestiones mundanas?” aunque estaba consciente del tono ajeno, la pregunta no dejaba de ser genuina. “Lamento informarte que no soy una máquina de opciones, la tercera no existe. Pero técnicamente ya eres cómplice de un robo, así que allá tú si me delatas o no” fue directo al grano, sin tantas vueltas. “No cuento con mucho efectivo como para andar comprando silencios, a no ser que seas como Lyle y quieras cobrarme los intereses después” a lo mejor ahora sí debió haber cerrado la boca.
iba a abandonar la escena cuando lo vio deshacerse de su prenda: ¿los hombres siempre habían sido así de desconsiderados con la demás personas? probablemente sí, sólo le bastó con hablar con uno o dos por ahí y ya recordó por qué eran tan asquerosos. ‘ sí ’ su pregunta no fue insultante, por el contrario, cora siempre había buscado más. no sonría con afirmativas ante la primera pregunta o propuesta que le hacían, era más reacia, arisca — como un gato que no quiere ser tocado por ningún inútil. ‘ no soy cómplice si voy a denunciarte ’ acomodó su bolso sobre su hombro, apretando la huincha antes de mirar a su alrededor, como quien estaba buscando algún miembro del orden o la policía para entregar a quien no era más que un pobre diablo a sus ojos. ‘ ¿y además hablas mal de lyle? ’ lo miró de vuelta con una ceja en alto. ‘ no eres la persona con más neuronas en esta habitación, según puedo ver ’ y en ninguna. era de las clásicas personas que ponían una guillotina en su cabeza sólo porque sí. una bomba de tiempo. qué desgracia, no iba a durar mucho en el tablero de ajedrez. ‘ no te delataré, no me interesa que haces o que no haces o a qué pobre diablo estás dejando sin ropa — ’ continúo, ni un sólo músculo de su rostro se movió, por más que sí lo hizo su cuello cuando se decidió a volver a mirarlo. ‘ pero no me metas en tu mierda ’
‘ adelante ’ asiente, haciendo en conjunto un leve ademán hacia la silla disponible. llevaba varios minutos descansando de la horrible experiencia de ser voluntario durante el maratón. ¿quién diría que también terminaría recorriéndolo todo? erróneamente, había pensado que estaría en un mismo lugar. ‘ ¿ya comiste algo? tengo... la mitad de un sándwich ’ ofrece, porque ha bebido tanta agua que el alimento se rehusaba a pasarle por la garganta.
como un suspiro de alivio, terminó por sentarse frente a él. no quería seguir rondando la muchedumbre, aunque hubiese suficiente gente, seguía sintiendo la mirada de su madre fija en la nuca y su invitación resonaba en su oído. ‘ oh — me pedí unos rollos de verdura, ni idea cómo se llaman ’ tampoco recordaba del todo el nombre del local, no solía disfrutar de las comidas en el centro de pioneer hills.
en general, evitaba cualquier gasto que fuese innecesario. sacó el plástico de su comida y dejó en evidencia el arroz envuelto en alga y relleno de verduras y ¿jamón? bah. ‘ ¿no tienes hambre después de todo el ejercicio o —? ’ pestañeó un par de veces, anonadada. ‘ ¿te escapaste de las competencias? te tendré que delatar con los escuadrones ’ lo amenazó, pero su voz sonó tan monótona que dejó en evidencia que se trataba de un mal chiste. ‘ ¿me bajarán la deuda si empiezo a entregar personas? ’ quizás por eso lyle tenía gente a su favor. a su juicio, no había otra razón lógica.
'no.' por supuesto que sí lo estaba. de hecho, se había hecho lugar en la zona más apartada a cambio de un rato de tranquilidad. antes de que ella tuviera chance a responder, rompió su semblante serio en una sonrisa, y abrió un poco la silla a su lado. 'es broma, siéntate con confianza.' la compañía nunca caía mal, mucho menos cuando en eventos de este tipo, camden sólo podía contar consigo mismo. '¿día pesado?' al menos, eso parecía por su semblante. a lo mejor sólo estaba sacando conclusiones apresuradas.
la negativa la llevó a encender sus alertas y levantó su mirada hacia la multitud, quizás si se iba hacia el este no se toparía con su madre. también podría irse antes a casa y olvidarse de toda esta burbuja de mierda que la rodeaba; y, de paso, recuperar su dignidad. sin embargo, cuando volvió a verlo vio una sonrisa en su rostro. lo que vino después la hizo levantar una ceja. ‘ el otro día eras pastelero y hoy, ¿payaso? no lo esperaba ’ chasqueó su lengua contra su paladar y se sentó frente a él.
dejó el plato sobre la mesa, luego la botella y ¿los cubiertos? el bolsillo. metió su mano en el izquierdo y sacó los utensilios de plástico que dejó sobre la tapa de su comida. ‘ me destruyeron la dignidad dos veces ’ suspiró pesada. ‘ una fue un chico que creo que era de un escuadrón o simplemente es una bestia que van a reclutar en algún punto ’ aunque su voz sonaba monótona, tenía su ego herido, trizado justo en la mitad. ‘ y después me hicieron una broma cuando sentía mis tripas a punto de reventar ’ se refería a él, sacó el plástico del plato y miró la pasta que obtuvo de uno de los lugares. ‘ ¿qué tal tú? ’
Solo se dio cuenta de lo metido que estaba en su propia cabeza cuando la voz alcanzó sus oídos, despertando de esa particular ensoñación a ojos abiertos con una súbita corrección de su postura y acomodando bien las piernas, que tenía, tal vez, muy estiradas bajo la silla que la otra parecía necesitar.
"Claro, sí, por supuesto. No hay problema," y acompañó con un gesto de la mano, invitándola a tomar asiento... o a llevarse la silla, pero si era lo primero aún mejor. "¿Pasaste un mal rato? ¿Te ayudarían unas papitas? Está bien si te da asco compartir, pero te juro que ni las he tocado."
había dos cosas en el mundo en las que cora zhang no confiaba: los gestos sin esperar nada a cambio y los hombres. quien estaba frente a ella, cumplía ambos requisitos. tiró de la silla hacia atrás y dejó su plato sobre la mesa, con la afonía gobernando aún en sus cuerdas vocales, como si fueran presas de un hechizo que les impidiera moverlas.
una vez que acomodó sus cosas, lo volvió a mirar: ‘ ¿qué les echaste? ’ lo acusó, no estaba a la defensiva, no era común en ella subir las murallas a su alrededor porque sí. él presionó su botón de alerta. ‘ a las papas fritas, me refiero ’ o quizás sólo era alguien amable, ¡¿quién sabía?! hace unos días atrás recibió un pastel delicioso de un alma caritativa.
estiró su brazo hacia el plato, pero no pudo tomar una así sin más. entonces cayó en cuenta: ‘ ¡¿viste cómo me destruyeron en artes marciales?! ’ sus mejillas se tiñeron de rojo de forma instantánea, ¡dios! ¿por qué no la mataban y ya? qué humillante.

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su mirada se detuvo en la mano que sostenía aquella bebida, fallando en relacionar esa manicura con de algún conocido. sin mover el resto de su cuerpo, alzó la mirada hacia el rostro contrario. ¿de dónde la conocía? ¿era la que le había sugerido usar un crop top? no, la otra. ‘ ¿la última vez que compartimos mesa te dejó con ganas de repetir la oportunidad? ’ esperó todo lo contrario. ‘ todo tuyo ’ se lo cedió, mientras tomaba su lata de cerveza para probar un trago. no se trataba de su bebida predilecta, pero con algo debía humedecer la garganta y sobrevivir a la tarde. ‘ ¿no me debes algo? ’
‘ no, pero no hay sol ’ tiró de la silla hacia atrás y tomó asiento, esta vez frente a él. cruzó una de sus piernas sobre las otras, mientras sus manos se encargaban de repartir su plato, cubiertos plásticos y la botella. ‘ ¿tienes servilletas por ahí? ’ estaba segura que había traído, pero su mirada fue hacia atrás, justo al camino que había trazado alejándose de su madre antes de que insistiera en una comida con una familia que ya no sentía propia. era una mentira.
‘ ¿estás tomando cerveza en un evento deportivo? ’ reparó en el detalle cuando lo volvió a mirar y negó con su cabeza, no tenía remedio alguno. olía a caso perdido. ‘ ¿eh? ¿qué te debo? ’ inclinó su cabeza ligeramente hacia la derecha, mientras giraba la tapa de su bebida, descendió la velocidad de sus dedos al escuchar el sonido del gas. no quería lucir —aún más— patética frente a él.
Alzo la mirada de su propio plato con una sonrisa en su rostro y rápidamente asintió. “Si, adelante” señaló el lugar frente a ella, tal vez con más entusiasmo del que debería y sobre todo que su cuerpo no estaba sintiendo del todo, estaba cansada y le dolía todo el cuerpo, pero la sola idea de que no tendría que cenar sola otra vez le daba energía. “Ha sido un día bastante largo ¿no?” un intento algo patético de conversación, pero era eso o nada.
‘ gracias ’ el recibimiento —tristemente— la sorprendió lo suficiente para sentir un alivio recorrer su espina dorsal. dejó el plato sobre la madera y corrió con su mano la silla, lo suficiente para tirarse en ella, como quien ha llegado a casa después de un largo día. ‘ ni me lo digas, me rompieron la dignidad en millones de pedazos ’ suspiró, sus hombros cayeron siguiendo la dirección del aire que soltó, y giró la tapa de su botella. estaba segura que le tocó contra alguien de un escuadrón, su nivel de fuerza era inhumana, o ella había perdido el toque. cualquier opción era más que viable.
‘ ¿tú qué tal? ¿ganaste en algo? ’ devolvió la botella a la mesa y tomó el borde de su plato para dejar a la vista lo que parecían ser unos rollos de verduras con algas y arroz. ‘ ¿quieres? lo conseguí en ¿koré? ¿así se llama? ’ se rió por lo bajo, no solía ir al centro de la ciudad. no iba a volver una costumbre a estas alturas.
su estado físico podría estar mejor, pero las decisiones personales en el último tiempo no habían sido óptimas y, claramente, aquello pasa factura. pero en fin, no era la persona más competitiva del mundo. tomó asiento, empezando a armarse un cigarro de tabaco, aquello le distraía. ‘ ¿eh? ’ primeramente, tarda un poquito en entender, pero es cosa de segundos. ‘ ah, sí, sí, libre ’ le quita importancia, haciendo ademán con el mentón. ‘ ¿estás bien? ’
‘ ¿no te interrumpo? ’ se rió entre dientes, no lo veía tan seguro de querer darle un espacio en la mesa. aún así, su estómago rugió y tuvo que dejar el plato sobre la mesa. no tardó en que su cuerpo acompañase su movimiento, sólo que se dejó caer sobre la silla y cruzó una de sus piernas sobre la otra; cada centímetro de su cuerpo dolía, como si sus músculos estuvieran tirando para evitar desparramarse sobre el césped. ‘ me destruyeron hace unos minutos atrás ’ banalizó su desanimo, lejos estaba de ser sólo eso. era más profundo, como si su madre supiera en qué momento aparecer en escena.
‘ ¿tú? las madres fanáticas de pilates te van a crucificar por estar armando un cigarro en un evento deportivo ’ aunque no le interesa, no pudo evitar soltar la gracia como si se tratara de una verdad absoluta. giró la tapa de la botella y tomó un sorbo del agua gasificada. ‘ ahí viene una ’ movió su mentón, apuntando a una señora con traje rosa y una cola alta. ‘ si no quieres ir preso, escóndelo un poco ’ exageró.
Alzó la mirada de su comida al escuchar la voz de la joven. Por un instante pensó en decirle que el lugar estaba ocupado solo para que se retirara, pero su hermana acababa de marcharse hace no mucho y quizás la muchacha incluso la había visto. No tenía ganas de entrar en una discusión absurda por algo tan simple como un asiento, así que se limitó a soltar un suspiro breve antes de responder. La observó un momento "¿De verdad necesitas permiso para tomar un asiento?" cuestionó, ladeando apenas la cabeza, porque hubiera preferido ahorrarse las palabras. "Si ves un lugar vacío, sólo siéntate y ya."
¿por qué la gente andaba tan a la defensiva últimamente? ¿sería parte de la campaña de lyle? volverlos locos a todos hasta que terminaran matándose entre sí: ‘ se llama educación ’ chasqueó su lengua contra su paladar y observó a sus alrededores. era una lástima no ver asiento cercanos, y temía encontrarse a su madre si se alejaba lo suficiente. dejó el plato sobre la superficie de madera y se sentó en la silla de enfrente.
‘ no. ’ responde con sencillez, sabiendo que es una verdad y aceptando su personalidad jodida. ‘ todo lo contrario, me llena de energía. ’ sonríe acompañando aquella afirmación poco saludable, pero cierta, se alimenta de aquel odio que crece en su pecho, así ha sido desde que el centro comunitario cerró y su carrera como gimnasta acabó. ‘ ¿tú lo harías mejor? ’ obvio que enseguida se lo toma personal aunque se lo haya buscado, realmente no necesitaba que le tirara verdades tan crudas en la cara, justo en ese momento de frustración.
‘ ¿en serio? ’ levantó una ceja, entendía que no funcionaba de esa forma. cuando tu cabeza era un caos, te cuesta enfocarte en una meta — un objetivo; porque estás en todos lados, y en ninguno a la vez. esparcida y expuesta. cora no se podía permitir caer de esa manera. ‘ no, pero no por eso no puedo ver que lo estás haciendo mal ’ juntó las plantas de sus zapatillas y las acercó un poco hacia su centro, al menos podría estirar mientras tanto. giró la manzana entre sus dedos y le dio una nueva mascada, esta había sido un poco más jugosa que la anterior mascada.
‘ ¿estás pensando en lo que dijeron, no? ’ la había visto, no era fácil ignorar esa cara entre los contactos del grupo. o al menos su cabellera, seguía pegada en su retina, incluso con el paso de los años.
todos canalizaban la frustración de formas diferentes, ¿no era así? mientras que cora se metía en un cascarón y lo ignoraba, intentando parecer tranquila, sin importarle que estaba a punto de comerse las uñas. una por una. ‘ ¿ya decidiste qué harás? ’ podía juzgar que no, o quizás sólo estaba rabiosa.

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perdida en propios pensamientos, el sonido que provoca bebida ajena contra la mesa la sobresalta y da un brinco en asiento, alzando la mirada un tanto sobresaltada. “ uhm, sí, claro... e-es decir, “ mira a su alrededor antes de volver a fijarse en ella. ” ¿quién soy yo para guardarme todo esto para mí? no, no, eso... eso sería una tontería, ¿verdad? ” balbucea rápidamente mientras niega con la cabeza y, aunque no era necesario, acerca aún más su plato y vaso para que el espacio libre fuera aún mayor. “ si te parece bien, por favor, siéntate ” asiente con la cabeza.
levantó una de sus cejas al notar cierto ¿nerviosismo? ¿estaba bien? no se iba a inmiscuir en problemas ajenos. en lugar de abrir su boca, dejó su plato sobre la madera y corrió la silla con su otra mano para sentarse. ‘ ¿estás ocultando algo? ’ la miró con una ceja en alto, la comisura izquierda de su boca la siguió en lo que podría ser una risa ahogada. ‘ luces como si estuvieras haciéndolo, ¿qué te traes? ’ confianzuda, tiró su cuerpo hacia atrás en la silla y giró de la botella con agua gasificada. ‘ sólo estoy bromeando ’ advirtió, no quería que le diera una crisis nerviosa justo allí, podrían llamar demasiado la atención. ‘ ¿te he visto en algún lado? ’ cuestionó antes de tomar un sorbo, empinando ligeramente la botella.
"hmm." se toma unos segundos para pensar la respuesta, aunque sabe cual es al segundo de escucharla. ¿decir la verdad sería revelar mucho sobre ella? decide apostar por un no, ya que es notorio. "eres observadora." comenta como confirmación, sin realmente voltear a ver a la femina. su presencia se torna más cercana, ahora a su lado, así que tiene que sonreír para aparentar que todo va bien, aunque siente que su espacio de trabajo ha sido invadido: estaba tan cómoda en la piscina. la mención de la disculpa le ocasiona extender la sonrisa, esta vez completamente burlona. "no sabía que era fácil dialogar contigo, necesitamos más personas como tú en calgary. dóciles, amables, que saben cuando pedir perdón." era un divertido juego en el que en cualquier momento cualquiera podría sacar sus armas. "lo primero, estos días han sido jornadas más largas." sus hombros se encogen al explicarlo. "es agradable intentar adivinar quien será el siguiente en requerir ayuda."
y tú una estúpida. calló, aunque ambas comisuras se elevaron de lado a lado, con una amabilidad que jamás sentiría por quienes le habían dado la espalda a su gente. eran unos oportunistas asquerosos. ‘ no me llamaría alguien dócil, la verdad ’ se sentó a su lado, en una zona de la cerámica que aún no estaba mojada por los estragos del público. nunca había visto la piscina tan llena, quizás no tenían tiempo — entre crianza y ¡las deudas! claro. el mayor calvario de los habitantes de calgary.
‘ ¿al menos te están pagando extra? ¿no es así? ’ ¿recibían una remuneración aparte por moverle la cola a lyle? seguro que sí, dudaba que alguno actuara por mera admiración. esperaba que no fuera así, al menos. ‘ escuché que hay personas planeando hacer problemas ’ miró de vuelta hacia el movimiento del agua, creaba pequeñas ondas que morían antes de tocarlas a cualquiera de las dos. era ella parte de ese grupo de personas, ya había revisado que moral podría intentar destruir en unas horas. quizás la de ella sufriría algunas consecuencias.
‘ lastimosamente, ya nadie me da detalles ’ suspiró pesado, hasta descendió sus hombros como si el pesar fuera más grande que la fuerza gravitacional. ‘ pensé que podría interesarte ’ la volvió a mirar. ‘ oh — por cierto, no me presenté el otro día ’ estiró su mano hacia ella, ofreciéndosela en lo que sería la presentación más falsa de su historia. ‘ me llamo lily wang, es un placer. ’ o así solía apodarse en antaño.