No sé si voy a poder cuidarte todo lo que te quiero porque, la verdad, nunca me han gustado los "siempre", pero voy a cuidarte todo lo que sea capaz y después un poco más, y después otro poco más y después otro poquito más. Yo sólo quería alguien que me quitara todas esas penas de encima y se puso ella.
Estabas ahí afuera y me esperabas, aunque no lo supieras, y yo a ti. Dejamos de besar labios que desesperan y ya no nos mentimos con otros algún "seguro que valdrá la pena". No buscamos nombrarnos, ni etiquetarnos, y ya no me imagino que me vas a enamorar y que ú detrás, porque ya lo hiciste y caímos de lleno en la maldición del empezar a importarnos.
Aún quiero tardar en plantearme cómo coño sigo cuando no estés conmigo.
Que estoy más feliz cuando lo es ella, que ella me dice que es más feliz cuando lo soy yo. Que las noches no son para dormir sin ti.
Yo no sé si te quiero, pero sé que no quiero estar sin ti.
La confianza es mejor que la suerte, y confió en ti, y confío en que te quedes aquí para quedarnos a dormir, para que el lunes ya no duela. Eres el empujón que necesito a veces para empezar la semana, la adrenalina que me crean las ganas, el montar en bicicleta sin manos. Eres mi oportunidad, y aunque sé que es difícil estar con alguien que no sabe dónde va a estar mañana, que no sabe qué va a hacer mañana, tú dices que nos quedamos con el hoy, que es lo único que importa, y que mañana es otro día y que vas a seguir estando ahí conmigo. La confianza es mejor que la suerte, porque sí, también eres suerte, las cosas buenas que me pasan, pero sobre todo eres quien me hace creer, y eso no lo consigue nadie.