Ella se encuentra en cuclillas, tratando de mantener el equilibro gracias a la ayuda de sus manos, que estĂĄn suavemente apoyadas sobre el piso. Suspira, abre los ojos, alza la mirada, y comienza a observar lo que hay a su alrededor, tratando de descubrir dĂłnde se encuentra. Ella conserva una mirada inquietante, la envuelve un silencio absoluto. De pronto, ella decide voltear hacia el frente, y se encuentra con la mirada de otra mujer; la Ăşnica presencia que la acompaĂąa.
Aquella mujer es hermosa. Lleva puesto un vestido rojo un tanto desaliĂąado ceĂąido al cuerpo, que no se verĂa tan bien, si no fuera porque aquella mujer, luce unas curvas tan hermosas como la propia Mae West. Lleva puestos unos zapatos negros de tacĂłn de aguja. En los brazos de aquella mujer que se ve tan solitaria, se hallan paletas de colores donde figuran distintos tonos de verde, morado, amarillo, y algunas veces azul, segĂşn el tiempo que lleven en su cuerpo los moretones. Â
De nuevo se encuentra ella, de pie, preguntĂĄndose quĂŠ hace allĂ.
-Â Â Â Â Â Â Â Â Â ÂżQuiĂŠn eres? â pregunta en un susurro.
SĂşbitamente, comienzan a escucharse fragmentos de conversaciones donde reinan los gritos, y ella no puede hacer mĂĄs que taparse las orejas con las manos. Todo es cuestiĂłn de segundos, en lo que otra vez vuelve el silencio.
Un sentimiento de impotencia empieza a invadirla por dentro, cuando ve que, de pronto, un moretĂłn en el pĂłmulo de la mujer comienza a aparecer; y se percata de que el labio de ĂŠsta inicia a sangrar. Ella cada vez estĂĄ mĂĄs desconcertada.
-Â Â Â Â Â Â Â Â Â ÂżQuĂŠ te han hecho? â la mujer se toca el labio, y ve la sangre en sus dedos. No dice nada.
âQuizĂĄs la mujer sea mudaâ, piensa.
-Â Â Â Â Â Â Â Â Â ÂżDĂłnde estamos? â vuelve a intentarlo.
Ella desvĂa la mirada, de nuevo, en busca de alguna salida.
Reaparecen los gritos, se oyen lejanas discusiones entre un hombre y una mujer, risas de un hombre que se escucha triunfante. Gritos; alguien que suplica. Silencio.
La mira de nuevo, pero esta vez, las mejillas de la mujer comienzan a surcarse de lĂĄgrimas, y se halla despeinada.
-Â Â Â Â Â Â Â Â Â ÂżQuĂŠ hiciste para que te trajeran aquĂ? â cuando ella hace esta pregunta, se nota un mayor ĂŠnfasis en las primeras dos palabras, y sin quererlo, la mujer se siente recriminada.
Los labios de la mujer se mueven, pero no logran emitir sonido alguno. La mujer se cruza de brazos, tratando de protegerse de algo, aunque ella no sabe de quĂŠ.
-Â Â Â Â Â Â Â Â Â No te entiendo â dice entre dientes. - Âżpor quĂŠ no te puedo escuchar? â pregunta para sĂ.
Aquella habitaciĂłn estĂĄ compuesta de cuatro paredes blancas; no hay puertas, no hay ventanas. Cuando ella se dispone a acercarse hacia las paredes en busca de alguna salida, se percata de que a cada paso que da, deja una mancha; sus huellas dejan manchas, sus manos, al tocar la pared, tambiĂŠn dejan manchas, ella estĂĄ sucia. En esa habitaciĂłn no hay nada mĂĄs que seis rosas rojas marchitas dispersas por el suelo; eso, y un par de botellas de cristal, vacĂas y rotas. El cuarto sigue estando envuelto de un silencio sepulcral.
-         Tus moretones⌠¿forman parte de tu historia? â pregunta ella, curiosa, sin poder apartar la mirada de los brazos de la mujer. Asiente.
Ella se acerca lentamente hacia la mujer, sin importarle las huellas que va dejando a su paso, y cuando dirige su mano hacia la mujer, para tratar de tocarla, se percata de que se encuentran divididas por un cristal que las mantiene separadas. Ella se exalta, mientras la otra mujer permanece inmutable. Ella toma una de las botellas rotas con su mano derecha, y le dice a la mujer:
-Â Â Â Â Â Â Â Â Â No te preocupes, te sacarĂŠ de allĂ.
Entonces da unos cuantos pasos hacia atrĂĄs al mismo tiempo que la otra mujer. Ella respira hondo, y decidida, se prepara para lanzar. De un solo golpe todo el cristal cae a pedazos. Mucho ruido. Silencio. La mujer desaparece. No mĂĄs reflejo. Surge una mariposa volando, de donde antes se encontraba el cristal.
-Â Â Â Â Â Â Â Â Â Es la persona mĂĄs extraĂąa que he visto â dice, y se da la vuelta.