MILLENNIALS RELATIONSHIPS
Si de por sí ya es demasiado difícil tener una relación “estable” pero no aburrida ahora imagínate el proceso de casquillo, cortejo, “echarle los perros” o simplemente lograr que esa persona caiga por ti.
Todos sabemos que no somos nosotros mismos en el inicio de una primera cita ni creo que lo seamos a la segunda (si es que llega a ver una segunda) pero el simple hecho de tener que guardar y reservarnos ciertas cosas de nuestra personalidad y de nuestra vida para que la otra persona no tome prejuicios sobre ella, porque pensamos que no es el “tiempo correcto”, en mi perspectiva es una negación de lo que eres y lo que sientes.
Yo sé que nosotras, las mujeres, no queremos demostrar muchooo interés, pero pienso que tampoco debemos llegar al punto de desespero y de desconfianza cómo el de Sierra Burguesses es una loser.
Aunque Sierra si tenía un gran problema de autoestima, se sintió encasillada por una sociedad llena de paradigmas y estereotipos, lo mismo por lo que nosotros mismos pasamos.
No nos atrevemos a demostrar nuestros verdaderos colores desde el inicio porque pensamos que esto puede llegar a afectar a lo que la otra persona piensa y por lo tanto arruinar nuestros planes para cita #2, 3 o 4.
Es AGOTADOOOOR, tener que pensar en que temas de conversación son oportunos y más que todo indicados para hablar con esa persona que te gusta.
El otro día estaba hablado con un hombre hasta que cometí el pequeño “error” de responder una típica y complemente normal pregunta: ¿qué haces?
A lo que yo, totalmente sincera respondí, “Veo Pokémon en Netflix, ¿tú?”
Por su respuesta corta, desinteresada y más que todo totalmente no aceptada sentí en ese momento que de pronto hubiera sido mejor otra respuesta, pero no hubiera sido yo con gustos ‘’frikis’’ para algunas personas.
Creamos barreras invisibles porque pensamos que estos hombres también las crean para nosotras, y relativamente si lo hacen. Algunos hacen que luchemos por la conversación, que estemos siempre interesados en ÉL, pero no nos sueltan cuando ya nos aburrimos de intentar y queremos que alguien lo haga por nosotras. Crear conversaciones fluidas es totalmente difícil porque simplemente no se crean, se dan.
Y a no ser que esta persona sea Ryan Gosling en The Notebook, no va a luchar por ti hasta que él encuentre algo fuera del común, algo raro, algo que no ha visto en las otras o algo que ya haya visto en otras, pero tú lo demuestras mucho mejor. Por lo que nos pone en una situación de FULL presión. Pensamos en que debemos de actuar diferente, vestir diferente y hablar diferente. O en lo que hoy en día he experimentado en la “profundidad” de una mujer, denominando cómo el concepto de tener una relación MILENIAL.
Me canse de no hablar de religión, de trabajo, de música, de arte, de Woody Allen o Gossip Girl, de no decir groserías cuando las quería decir solo para que esa persona pensara que era “delicada y mujercita” Me canse de hacer las conversaciones muy cómodas para la otra persona cuando la verdad solo me incomodaba a mí.
Es que, entiendo cuando dicen que no nos entienden, pero definitivamente no los entiendo a ellos. Unos quieren mujeres profundas, que leen poesía y enamoradas de Neruda. Mientras que otros quieren la mujer fit, viajera y estudiosa. Y otros quieren a ambas.
Nos mandan mix massages pensando que podemos ser el kit completo pero lo peor de todo esto, es que incluso pueda que no le importe tanto tus gustos, tú trabajo, tu forma de vestir o puede que ni de pensar, pero a nosotras si nos interesa aparentar lo más profundas o cool posibles porque creemos que esto atrae más a los hombres y por lo tanto, de aquí nacería un prospecto de relación.
En necesario dejar paradigmas a un lado y dejar de ser tan Millennials, dejar que se nos pegue un poquito el amor y tiradas de perros en versión siglo XX y no tanto XXI. Acabar con la competencia entre nosotras mismas y SOLTAR.
Dejar que nos conozcan y permitirnos conocer a otros, que las cosas ocurran y que también se vayan, nada se no ha sido prometido por lo que tenemos la libertad de elegir y de ser como somos.