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Marina and The Diamonds // Oh No!

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ssouh:
Sabía en cualquier momento podría arrepentirse de su decisión al dejarle beber algunos tragos extra. Pero vamos, después de todo estaban en una fiesta. ¿Y quién era él para negarle algo de alcohol a la contraria? Bien, no iba a reprocharle y mandarla a dormir cuál niña pequeña; pero tampoco la dejaría a su suerte. No en aquel mar de gente, dónde cualquiera podría sacar provecho de la situación. “ Vamos, ¿con quién estás hablando? ” replicó satisfecho con su respuesta. “ ¿Alguna vez te he fallado en algo, Cleo? ” cuestionó con falso orgullo, dedicándole un divertido guiño a su compañía. Una vez en la barra le hizo una pequeña señal al bartender, quién se limitó a asentir antes de comenzar a preparar ambas bebidas. “ Dime, ¿te estás divirtiendo? ” acotó volviéndose a su compañera. Podía adivinar con facilidad la respuesta a su propia pregunta, mas estaba curioso de saber que tan consciente se encontraba la pelinegra.
Predicadora de mentiras embellecidas, recitadora de poesías de rimas sólo bonitas para oídos ajenos demasiado crédulos. El engaño era una segunda piel, mas su seguridad era la espada que empuñaba contra ella misma; aquel día ficticia, tan falsa como el maquillaje sobre su rostro. La única verdad era que dolía. ─P-pregúntame cuando p-pueda pensar con clarid-ad.─ Sentenció con sinceridad, mas ella no tenía ni una pizca de rectitud en su actuar, y le dedicó una de esas sonrisas que él conocía de memoria; un gesto risueño que dejaba entrever el destello de burla, de sorna.─No, en realidad t-tuve que alcoholizarme para hacerlo.─ Comentó sin interés, y quizás sólo intentaba desviar el tema de conversación a un objetivo que no fuera ella y las verdaderas razones de porque estaba ebria─ ¿T-tú? ¿T-te divierte estar de n-niñero?─ Indescifrable, impredecible, sin patrón legible para distinguir lo falsamente embellecido que escondía lo verdadero y defectuoso. Así, quizás con demasiada confianza peligrosa, le gustaba definirse, por eso no tardo en hacerle saber que estaba frustrada pero, a su vez, su paciencia estaba en prueba ya que todavía no se había escapado de su vista.
괜찮아 괜찮아 Fantasy~
miccahs:
su mirada divagó por el cuerpo de la mujer completo, divertido por aquella actitud forzada por fingir que había equilibrio en esas piernas, seguro de que al primero momento en que intentara caminar en linea recta, parecería un reno recién acabado de nacer. ‘solo te esta haciendo un favor para que no hagas el ridículo frente a los invitados.’ & que no solo ella sería arrastrada, sino todo el club, pues por una pagaban los demás. ‘en verdad te tienes que hacer cargo de ti misma, porque el show navideño no es hasta el fin de semana, ¿sabes?, no hay que adelantar la función.’ tronó su lengua antes de girar la mirada hacía el bar. ‘¿qué quieres que te traiga?’ al final, no tenía porque tomar el papel del adulto responsable, cuando claramente, no era su caso.
Enarcó las cejas casi imperceptiblemente, observando fijamente al joven delante de ella y, de repente, una sonrisa falsa (que a pesar de todo no demostraba su propia naturaleza) nació en sus labios. Las palabras eran una de las contradicciones más estúpidas que Cleo había escuchado en el último tiempo, después de tantos años sumergida en un régimen tan estricto ahora mismo es donde podía disfrutar de su dichosa libertad y era bien sabido que ninguno de los miembros eran santos. Alejó la vista de él de un momento a otro para luego acomodarse un mechón de cabello detrás de la oreja—¿S-sabes? Los c-comentarios se reducen a n-nada más que pensamientos f-fugaces, así manténlos: s-sólo para ti mismo.—Mencionó, poniendo los tantos sobre la mesa. Era extraño como incluso estando ebria éste creyera que tomaría en cuenta sus palabras, todo le entraba por una oreja y salía por la otra.─W-whisky, ¿también estás e-ebrio?─No podía culparlo por eso, de hecho la vida de los demás (y la suya) no le importaba al menos que le trajera consecuencias.

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thxoll:
Obviamente no había funcionado. Había sido tonto desde el inicio pensar si quiera en que aquello podría engañarla. ¿Ingenuidad o estupidez? Posiblemente una mezcla de ambas. El suspiro cansado cuando la recriminación le golpeó fue la señal de una batalla perdida donde las excusas sobraban. Y aún así quiso justificarse. Las palabras a tropel acariciaron sus rosados. “Señorita…” ¿Cuál era su apellido? Aunque llevaba un par de meses ahí, aquella era la primera vez que le dirigía la palabra. Acostumbrado a los monosílabos cuando se le solicitaba algo, el oven inglés no tenía idea de como referirse a la castaña ahora que parecía estar lo suficientemente consciente para reconocerlo. Si no cuidaba sus palabras de ahora en adelante, aquello podría costarse su empleo. “… sinceramente, creo que es suficiente. ¿Cómo espera disfrutar el resto de la fiesta si se empeña en seguir tomando?” Ni bien las palabras que buscaban ser gentiles salieron expulsadas, la bebida se derramó y la silueta, visiblemente molesta, se alejó sin más. Y ahí podría haber terminado todo, podría deslidarse esperando que alguien más se hiciera cargo. Sin embargo, el cobrizo no era así. Ah, Theo, Theo, ¿cuándo ibas a aprender a no meterte en asuntos que no te requerían? Sólo le tomó dos segundos tomar el blazer color noche que reposaba en la repisa debajo de la barra para salir detrás de la hostess. “¡Oye, espera!” Su objetivo no era llamar la atención, era la último que deseaba, así que tan pronto la alcanzó en los confines de la puerta cristalina, su voz descendió a casi susurros. Sin embargo, se abstuvo de tocarla y tan solo tendió la prenda oscura. “Al menos llévate ésto. Es invierno. No puedes salir así.”
Millones de insultos quemaban en la tráquea mientras el gélido invierno congelaba los pómulos marcados de pálida piel. Temblores ocasionados por fríos poco comunes en ajetreada ciudad perfilaban el cuerpo que se movía con parsimonia en jardín desierto. Estaba a punto de quebrarse, allí, en medio de la nieve y la soledad del desconsuelo, le dolía el cuerpo en sitios varios y no podía creer en lo que acababa de meterse… ¿cómo pudo haber sido tan irresponsable? El licor aún empapaba sus venas, no lo suficiente como para disolver la escena ocurrida, ni tampoco la bilis que se formaba por su garganta hasta ahogarla. Sus pies deambulaban errantes, abriéndose paso de forma distraída a través del verde césped salpicado de pequeñas gotas de rocío, que refulgían como perlas ante el contacto con la tenue luz de la luna. Mientras tanto, sus orbes se extraviaban, extasiados, en la inmensidad del firmamento nocturno, buscando de manera involuntaria algún indicio de aquello que había perdido años atrás. ¡Contraste majestuoso! Su cuerpo encadenado al suelo y todos los astros en sus ojos. Triunfo invisible del universo sobre la materia. El apagado espíritu de la castaña estaba profundamente absorto en sus contemplaciones, por lo que resultó inevitable el sobresalto que las palabras del joven le produjeron. ─¿Acaso no te ha quedado claro que no quiero que me molesten?─ desafiante y altiva como siempre, su rostro no tardó en adoptar una característica mueca de desprecio, un esfuerzo maquinal para preservar el hálito de misterio que rodeaba a su persona. Retrocedió algunos pasos, refugiándose bajo el espeso manto de la oscuridad.─Vete.─Sentenció, sus ojos afilados se clavaron en los de su interlocutor, prefería enfermarse antes de continuar con esa escena. La temperatura exterior alcanzaba valores situados por debajo del cero y su magnitud era únicamente comparable al frío que gobernaba el interior del corazón de la castaña.
ksuunny:
“Unnie…” la muchacha le observó por unos segundos, soportó el peso de la morena sobre sus hombros y suspiró “Creo que el mesero tiene razón, parece que has bebido lo suficiente” pero sus palabras no eran exactamente juiciosas, por el contrario, estaba algo preocupada por la salud de la mayor, aunque probablemente no era la primera vez que le veía así “¿Qué te parece si mejor vamos por algo de comer? La comida te ayudará a… ya sabes, que se te baje un poco el alcohol” explicó despacio, sus ojos buscando los ajenos para tratar de convencerle “Tal vez podrías recostarte un poco, también” propuso.
Su mirada inspeccionó a la joven de tez pálida que tenía enfrente, peculiar pero tenía sentido ya que era reconocida en el club y fuera de éste, encontrando así una desventaja cuando su peor fachada se encontraba expuesta. ─L-la que elige c-cuando es suficiente soy yo.─La tonalidad infantil era digna de esperarse, de pronto, recordaba con detalle digno de una obra hiperrealista qué había sucedido la última vez que alguien se había negado a darle algo que pretendía con más ansias de las estipuladas: ella, su testarudez y su vida habían terminado en la calle, habiendo perdido la familia, el hogar y ganado independencia que en realidad era egocentrismo. Lo bueno de este presente era que, gracias al buen Señor, no había nadie tan importante envuelto en su existencia como para retractar sus actitudes.─Las f-fiestas son para beber n-no para c-comer.─Balbuceó con exasperación, su léxico era limitado ya que procuraba mantener su compostura o al menos lo intentaba.─S-si no me vas a-ayudar te p-puedes marchar.
baesully:
La menor rueda los ojos como si aquello no fuera evidente. No le gustaba despreciar el intelecto de sus compañeros pero en ocasiones pensaba que la única a la que le funcionaban las neuronas era ella. —Gracioso y contradictorio, puesto que siempre utilizaba la fachada de la niña tonta para librarse de problemas—. Nuevamente deja caer la espalda en la comodidad del asiento, no ha escuchado una contra oferta interesante, no planea moverse del lugar hasta que lo haga. ❛ Plan C —¿acaso planeas seguir bebiendo más? ❜ Sully cambia de posición, esta vez descansando sobre su abdomen, brazos descansan contra el sillón y la cabeza apoyada entre las palmas de sus manos. Si no es evidente, ya no tiene nada mejor que hacer y examinar a la joven parece algo medianamente entretenido. La morena eleva las comisuras de sus labios con gracia ❛ no tenia previsto darte ningún regalo ❜ apela con sinceridad. No estaba acostumbrada a dar regalos estaba acostumbrada a recibirlos, al menos así era de un tiempo para acá. ❛ Sin embargo… puedo conseguirte una botella, si aceptas suplirme cuando me toque un cliente asqueroso ❜ y ambas sabían que esa clase de personas abundaban por aquí ❛ ¿trato? ❜
Su atención volvía paulatinamente, apresada por las rutilantes luces y melodías que la llenaban de energía, espejismo inverso de lo que pasaba realmente cuando no tenía alcohol encima; todo era aburrido, apagado y contaba mentalmente los minutos para largarse a su aposento. Sus fanales miran de soslayo a su víctima, rostro invisible se cruzaba en su camino ya que su cabeza desechaba rápidamente cualquier ápice de aquellos que llamaba sus “compañeros”.─¿No te había qued-dado claro?─Mencionó con una pizca de ácido, planeaba seguir en la misma espiral de miseria hasta despertar y sufrir las consecuencias de sus acciones, ya que su auto mecanismo para deshacerse de la culpa era infalible, adiestrado y hasta cierto punto cínico.─Yo tampoco, q-qué casualidad.─ masculló mientras evaluaba detalladamente cada uno de los movimientos que la castaña realizaba. Una de las tantas cosas que Cleo odiaba era la estúpida costumbre de recordar el nacimiento de Cristo con la intervención del mundo capitalista, eran un sinsentido tan grande como la misma pasión que envolvía cada árbol, cada ángel, cada copo de nieve más cerca de formarse con cada paso más sobre la anhelada festividad.─T-trato.─Asiente sin mucho esfuerzo, después de todo Cleo estaba muy alejada del sentido común como para retractarse o al menos tener algo de amor propio para no ceder.

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liilv:
‘ ¿ootro? ’ fingió sorpresa ante la chica, soltando una risa mientras ponía su atención sobre la fémina. intentando ahogarse su risa, ya que se notaba como la chica había bebido. ‘ ¿cómo pueden negarle la bebida alguien? ’ cuestionó mientras tomó aire, ‘ está bien. ’ sonrió y fue hacia la barra pidiendo una bebida. volteó a ver a la contraria para asegurarse que estuviese en el mismo lugar. le guiñó, tomó el vaso y fue con ella entregándoselo. ‘ aquí tienes, peero ahora no puedo separarme de ti o pensaran que te hizo el favor. ’ bromeó.
Fácilmente desenmascarada, su fachada de madurez se caía a pedazos segundo tras segundo con el sonido aniñado de su risa, desagradablemente odioso para otros oídos, quizás. Era infantil, demasiado inmadura en ocasiones específicas, mas aquella era una de sus tantas facetas. Quien no había gozado de una niñez alegre, solía encontrar diversión en inesperadas, pequeñas cosas simples. ─A-así es.─Asiente de una manera sobre exagerada, haciendo que su melena se desaliñara.─M-me encargaré de d-despedirlo luego.─Amenaza sin sentido, carente de poder ya que los litros de alcohol que recorría por su sistema sanguíneo eran suficientes como para olvidar aquél rostro que minutos atrás causo esta desesperación. ─ Eres una de las mejores con las que me he cruzado esta n-noche —halagó, a su modo, con una sonrisa haciendo aparición en sus labios. Tomó la copa entre las manos con delicadeza y dio un sorbo. Curiosamente, quemaba la garganta. Era increíble, pensó, que luego de haber bebido tanto estuviese en condiciones de sentir otra cosa que no fuesen meras cosquillas ante cualquier líquido.─ No —Negó, frunciendo el ceño.─Ya hiciste d-demasiado p-por mi.─Lo cierto es que no quería convertirse en una carga, ya había tenido suficiente y algo en ella clamaba soledad.─. ¿T-tú no beberás nada? ─Dijo, intentando cambiar de tópico muy a pesar de que se olvidaría esta conversación al día siguiente.
ssouh:
Entre las conversaciones de terceros le fue difícil percibir con claridad la petición de la femenina. ¿Algo sobre alcohol, tal vez? Lo dudaba, pues sí juzgaba a la contraria a simple vista, diría probablemente había bebido un poco de más. Una seca carcajada abandonó sus carmesís al darse cuenta que, efectivamente, de eso se trataba aquel teatro. “ ¿Cómo se atreve a negarte un trago a ti? ” cuestionó dedicándole una pequeña curvilínea mientras se permitía ser guiado hacía la barra. Una vez ahí se volvió a la silueta ajena, aferrando sus labios. “ De acuerdo. ” accedió tras meditarlo un par de segundos, asintiendo la cabeza mientras esbozaba otra sonrisa. “ Pero con una condición. ” agregó, “ Te pediré otro trago. Te pediré todos los tragos que quieras, pero a cambio no tienes que apartarte de mi vista en lo que queda de la noche, ¿de acuerdo? ” propuso con un semblante gentil, cómo sí estuviese hablando con un infante. “ Lo último que queremos es que desaparezcas a hacer el ridículo por ahí, Cleo. ”
Un cierto brillo fugaz destelló en sus ojos, mas se limitó a dedicarle a su compañero una mirada de pura complicidad, quizá picardía. ─Lo sé, ¿acaso no sabe quién soy?─Afortunado era quien descifraba el misterio oculto tras sus silencios, y pareció invitarlo, indirectamente, a que se atreviera a adivinar la respuesta a su interrogante. Agradecía, finalmente, cruzarse con un rostro conocido en aquella constante marea de personas cuya identidad permanecería desconocida eternamente, tal vez. Y maldecía, muy a su pesar, que sus facciones familiares únicamente la devolvieran a su diaria pesadilla: ese hastío incurable que le provocaba el hecho de encontrarse atrapada y sin salida en un trabajo que le disgustaba; un empleo arduo, perfecto para descontrolar el horario de sueño de cualquiera. ─ Maravilloso —susurró, como si aquél fuese un asunto de estado más que un intento total y completamente desesperado por mantener el estado de ebriedad por un par de horas más. Aceptaba aquellos términos solamente porque, a fin de cuentas, era complicado hacer un trato en ese estado y el castaño estaba con mayores armas que ella, beneficiado en la dicha de sobriedad.─ P-podría ser peor.─ Concluyó, con una sonrisa algo indecisa, algo titubeante, delineada sobre sus labios rosáceos. En silencio, lo espiaba de soslayo, sin siquiera un ápice de disimulo. Si existía algo tal como sentirse harta de ser protegida, estaba sintiéndolo en este mismísimo instante pero ¿qué podía esperar? Era un desastre andante que caminaba sin pena ni gloria por el salón.─E-espero que tu compañía valga la pena.