Entonces sucede que todo el mundo se movió, todo lo que pensabas que era seguro, no lo es, y no es que haya ido paulatinamente desapareciéndo o cambiando, es que vino una tormenta, un terremoto y se llevó todo al carajo.
Y dudas de todo, de tí, de sí eres capaz de volver a comenzar, de si encontrarás la manera de hacerlo. Es un sentimiento extraño, no te crees inútil pero tal vez no lo suficientemente capaz.
Tal vez sea solo cosa del tiempo, de dejar correr más el tiempo y la seguridad y la claridad y el horizonte y el futuro se aclaren más. Por ahora me queda dormir.













