Un nuevo día llegó con noticias de desesperanza esperándolos al otro lado de las montañas, siendo una avalancha lo que los sorprendió a mitad de la noche. Comenzó como un ligero temblor que sacudió sus improvisados nidos y despertó a la naturaleza, trayendo consigo un blanco desmoronamiento que los cubrió por completo. Fue bestial, aunque lento, y terriblemente abrasador. Cuerpos quedaron sepultados debajo de rocas y cúmulos de nieve, manchando la nívea escenografía de un color escarlata que se marcó en las montañas como signo de pérdida. Ocho fue el número señalado por la profesora en mando, quien se encargó de organizar una sepultura digna para aquellos rescatados de entre los restos naturales. Sin embargo, uniéndose a la serie de tragedias, no fue suficiente el tiempo que utilizaron en ellos pues algo apareció para terminar de hundirlos. Por entre los árboles y montañas, el aleteo de un enorme dragón cautivó a los estudiantes, aunque fue la imagen del Director Liu lo que selló la escena. Cabalgando en el lomo de la bestia y acompañado por una mujer de rostro desconocido, voló hacia el grupo de estudiantes y lanzó la primera amenaza. El fuego chocó con el hielo hasta derretirlo y de las marcas rojas ríos de sangre fueron creados. El segundo golpe fue mecánico y controlado, como una caricia al suelo que se abrió bajo los pies de la mujer para traer a la superficie un ejército de muertos. Los hermanos Seo fueron los primeros en levantarse de sus tumbas improvisadas, sus ojos siendo un par de cuencos vacíos carentes de emoción. Con ellos se alzaron Meiling, Weixun y Changmin, siendo seguidos por los cadáveres de Kiyoomi, Kwang y Namjoon. La mujer dio un paso al frente y junto a ella los estudiantes se movieron, sorprendidos por las habilidades de necromancia mostrados por ella. ¿Pero quién era esa mujer? Pronto lo descubrirían. “Únanse a mí.” les dijo. Liu sonrió por un instante. “Únanse a mis tropas ahora que tienen oportunidad de hacerlo.” Añadió. Uno de los profesores fue el primero en dar un paso al frente, pero antes de poder alzar su varita un grupo de magos y brujas oscuros aparecieron en la escena. Del cielo comenzaron a caer rayos esmeralda que terminaron en nubes de humo alrededor del grupo y bastó de un par de segundos para que la guerra comenzara. Uno a uno comenzaron a caer, los heridos mostrándose a partes iguales entre ambos grupos. La guardabosques murió protegiendo a un par de Jarams que intentaban hacerse de armas improvisadas, mientras que a su costado el cuerpo de Youjin cayó. Cercano a él, Kibum intentó defender a un estudiante y fue golpeado por una maldición imperdonable desde la espalda, derrumbándose a los pies de una profesora que vengó su muerte atentando contra el atacante. Simultáneo a la caída de los mencionados, los hermanos Ji intentaron defenderse pero no fue suficiente para salvarlos de la luz que los atravesó de lado a lado. Y entre los cadáveres la mujer se alzó, dándoles una última oportunidad de elegir bando. Vencer o morir. Aceptarla a ella o desaparecer. Así, pues, con apenas segundos para tomar una decisión sus lacayos desaparecieron y con ella lo hicieron sus nuevos tributos, la escena final a sus pies siendo un aliento de fuego que calcinó a las montañas.
















