— ¿Asustado, Black? — cuestionó con su habitual tono, empapado de sarcasmo. Adolph había tenido que llevar su propio licor en una botella de bolsillo pues sabía de sobra que aquella no era una reunión cordial. Se paseó por todo el lugar, irritado por el miedo que era evidente en las expresiones faciales de casi todos los presentes. Por supuesto que exitía una posibilidad de que quizá su Señor no hiciera preguntas y simplemente castigaría todos por igual pero Mulciber no estaba asustado, sólo quería irse de ahí.
Aunque si Lord Voldemort iba detrás de los culpables, entonces tal vez se volvería divertido. La herida reciente en el joven Regulus le dio la pista para centrar su atención en él y molestarlo. — Dicen que estabas ahí cuando esos sangre sucias escaparon. El Señor Tenebroso no estará muy feliz de escucharlo… Ya debes haberlo adivinado.
“Asustado no sería la mejor palabra para definir como me siento, Mulciber.” Y no lo era pues no estaba asustado, simplemente estaba impaciente e inquieto para que todo aquello terminara de una vez por todas, quería salir de ahí, tenía muy claro lo que iba a pasar después de todo.
¿Había estado ahí cuando los prisioneros escaparon? Si, claro, ¿los había dejado escapar? Tal vez, pero el miedo era algo que no se hacía presente en el más joven de los Black, aún al escuchar las palabras del contrario lo único que pudo hacer fue esbozar una sonrisa cínica, no se arrepentía de sus acciones, solo estaba siguiendo lo que le parecía lo correcto y si tenía que ser castigado por eso, lo aceptaría, el dolor físico jamas había significado algo que le quitara mucho el sueño. “Bueno.” Se encogió de hombros. “No estoy preocupado. ¿tú si?” Encarnó una ceja esperando la respuesta.













