Cuando ellos gustan y quieren,
Cuando su caprichosa voluntad lo desea;
Les pido, les ruego que me poseean,
Pero me ignoran voluntarios y rebeldes,
Me miran curiosos desde la puerta o la ventana,
Y cuando su mirar se cruza con el mÃo,
Entonces huyen, se van riendo, llorando, otras tantas gritando,
¡Son tan volubles!, ¡tan egoÃstas!,
Que por más que los trato de detenerlos, se alejan,
Aunque en otras ocasiones, llegan, me toman,
Cuando menos los imagino o lo espero,
¡Y me poseen! y me obligan, a ser lo que ellos,
Lo que ellos mandan y siente;
Yo por mi parte no me opongo: ¡cedo!,
Me entrego completo a ellos y los dejos,
Que vivan a través de mi, que se desahogen,
Que reclamen, que griten, que lloren,
Que sufran, que rian, que amen;
Que suelten todo lo que tienen dentro,
Cuando sucede, empiezo ha escribir y no me detengo;
No puedo aunque quiera, lo hago y lo hago,
Hasta que ellos quedan satisfechos.
Entonces, se van, tranquilos,
Los miro, me ven y me sonrien, con carino, con afecto;
Quedo exhausto de hacerlo, pero comprendo;
Que para eso he sido, soy y sere.....