Todavía no estoy lista para hablarlo, pero formo parte de esas espantosas estadísticas de abuso sexual; hubo un momento en mi vida en el que pensé que no iba a regresar, un momento en el que pensé que no iba a volver a ver a mi mamá, un momento en el que pensé que tal vez ni siquiera iba a vivir. Gracias a Dios y al universo sobreviví, regresé, pero en México 10 mujeres al día no corren con la misma ‘‘suerte’’ que corrí yo. Haber marchado antier representó demasiado para mí, fue muy difícil, movió mucho en mi interior, me dolió, pero también me reconfortó ver a tantas mujeres unidas protestando por las que ya no están.
A dos días de la mega marcha feminista que hubo en Cancún – y en varias partes de México y el mundo -, siento el corazón apretado y agrandado en partes iguales. Apretado por todo lo que pasa - y no debería pasar en el país-, agrandado por ver cómo miles de mujeres mexicanas – extranjeras, y también hombres - se volvieron uno. Me enorgullece ser parte de una generación que está alzando la voz, que no va a solapar ni callar injusticias, una generación que está exigiendo un cambio, que está creando consciencia sobre la violencia hacia las mujeres, que está protestando, que se está moviendo. Mi generación está despertando, está generando un cambio - que espero de todo corazón sea permanente y haga eco en cada rincón -.
Llegué tarde a la marcha, como estaban cerradas las vías, me bajé del coche de mi novio con el corazón latiendo a mil por hora, y corrí desde el Dubai Palace para alcanzarlas – no sentí el cansancio ni la distancia -, cuándo lo logré paré de golpe, se me puso la piel chinita y me tomó unos segundos seguir caminando. Me uní cuando estaban incorporándose a la Av. Tulum, frente al Chedraui de Plaza Las Américas. Honestamente no sabía qué esperar – y tal vez por eso me impactó tanto -, era un mar de puntos negros, verdes y morados; fue estremecedor ver la cantidad de mujeres presentes. En breve encontré a mi mamá, y poco después a mi mejor amiga. No sé expresar lo que sentí al caminar entre ellas dos, me hizo sentir fuerte, cuidada, contenida y amada – éramos miles, pero sentirme exactamente entre ellas dos significó el mundo para mí, me dan ganas de llorar de solo acordarme -. Caminé con un nudo en la garganta y lloré en varias ocasiones, hubo frases que no pude gritar porque se me cortaba la voz, me llegaban y dolían en lo más profundo de mi ser. Pero ahí estuve, al pie del cañón, con todo el dolor de mi corazón, con todo el amor de mi corazón y con todo el deseo de que las cosas mejoren; por mí, por mi hermana y por su generación, por mi mamá, por mis amigas, por mi cuñada, por mis sobrinas, por mis primas, por mis conocidas, por las que ya no están, por tu hermana, por tus primas, por tus tías, por ti, por todas las mujeres que han sido violentadas y por las que no lo han sido, por las que no están, por las que dicen que las feministas no las representan, por las que no creen en el movimiento y por las que hacen todo lo que está en sus manos para apoyarlo, por las que marcharon y por las que no marcharon, por las que pararon y por las que no pararon, por todas las que como yo aún no pueden hablar de lo que vivieron. ‘‘Por todas las mujeres, que al final de cuentas somos la misma. Todas las mujeres somos nosotras, pero con otra piel.’’
Estoy muy feliz y orgullosa de haber visto tantas caras conocidas en la marcha, vi a amigas, a conocidas, a amigas de mis amigas, a antiguas compañeras, a maestras de la secundaria, a maestras de la prepa, a maestras de la universidad, a mamás de mis amigas, vi a conocidas mexicanas desde otras partes del mundo uniéndose a la causa, vi mucha participación, mucha sororidad, vi mucha empatía y compasión.
Claro que lo siento como algo personal, muchas gracias por haber ido, fue un placer caminar con ustedes, gracias por haber estado ahí, significó mucho para mí: Mamá, Ana, Ana Claudia-mamá, tía de Ana, primas de Ana, amigas de Ana, Ana Lu, mamá de Ana Lu, jefa de Ana Lu, Claudia Alicia, Claudia Urbina, Andrea-fresita, Kenia, Odette, Lucila Calderón, Corazu, Tania Ocampo, Marce, Lupita, Valeria Aguilar, Eli, Dailyn, Maestra Mirna, Maestra Gaby, Rectora Priscila, Maestra Celina, Petite Stef. Gracias a todas las demás que conozco y no conozco, a todas las que vi y a las que no vi 💜.
Gracias a todas las mujeres que se unieron a la marcha y al paro, en Cancún, en Ciudad de México, en Veracruz, en Guadalajara, en Francia, en Chile, en Inglaterra. Gracias a todas las que hicieron carteles.
Gracias a todas las que gritaron a todo pulmón.
Gracias a las mujeres que pelearon por los derechos que disfruto hoy.
Gracias a las mujeres que organizaron esta marcha, éste paro.
Gracias a todas las figuras públicas e ‘‘influencers’’ que se pronunciaron sobre el tema, que acudieron a las marchas, que apoyan y difunden el movimiento.
Gracias a todas mis amigas, conocidas y no conocidas que impulsan y empoderan a otras mujeres.
Fotos tomadas por mí el 08/03/2020
Texto escrito por mí el 10/03/2020
~ Bricia Martínez 💜