#ZapateroATusZapatos
Escribir, uno de mis pasatiempos favoritos y que publico en un blog desde hace tiempo, con el objetivo de compartir curiosidades de la vida. Amando la libre expresión que me da mi país y muy consciente de la responsabilidad de cada una de mis palabras como hija de Dios.
¿Sabes de donde viene este dicho: zapatero a tus zapatos? Apeles era un pintor griego que le gustaba mostrar sus cuadros en público y escuchar la opinión de los ciudadanos con el objetivo de mejorarlos. En una de estas exposiciones, un zapatero que pasaba por el lugar criticó la forma de las sandalias de uno de los personajes retratados en su pintura. El pintor aceptó la critica, modificó la obra y volvió a mostrar el cuadro en la calle.
Cuando el zapatero volvió a ver el cuadro y observó que el pintor lo había corregido, decidió criticar más elementos del retrato. Apeles, para frenar tanta sabiduría, le dijo: ZAPATERO A TUS ZAPATOS. Y desde aquel momento, todos los que juzgan materias de las que NO son especialistas son frenados con este dicho de la Grecia clásica.
Los seres humanos tenemos la tendencia dañina de ser como este zapatero. Nos adjudicamos el permiso para aconsejar sobre temas de los cuales no tenemos conocimiento. Me pregunto, ¿por qué si una persona busca bajar de peso nos tomamos la libertad de aconsejarle cualquier dieta sin pensar que probablemente tiene antecedentes familiares de hipertensión o diabetes? El consejo podría ser “deja de cenar” y aunque probablemente va a funcionar, es un consejo poco saludable y que agravia a la persona incluso en otras áreas de su vida. A diferencia de un nutriólogo especialista, que sabrá hacer un análisis y planear una estrategia personalizada para dar justo en el blanco, ahorrándole tiempo y desgaste físico y emocional.
Nosotros como iglesia creemos en el poder que Dios tiene para sanar, pero si tenemos un problema de salud físico acudimos con un médico confiando en que es el medio que Él usa para sanarnos. Como iglesia creemos que Dios tiene el poder para restaurar la economía, pero si tenemos un problema financiero acudimos con un asesor confiando en que Dios nos ayuda a través de él. Como iglesia creemos que Dios tiene el poder para restaurar un asunto emocional, pero ¿acudimos con un psicólogo confiando en que Dios nos ayuda a través de su conocimiento profesional?
Es triste que muchas personas lleguen a terapia angustiados por una etiqueta de “soy” o “tengo” que alguien tomó la libertad de poner. Sabes, una persona no es “bulímica” solo porque vomita, una persona no “tiene depresión” solo porque está triste o porque tiene pocos amigos, una persona no “busca llamar la atención” solo porque dice que le gustaría morir, una persona no es “chiflada” solo porque es hijo o hija única. Y un psicólogo tampoco se dedica a “dar consejos”. Al igual que en otras carreras, se hace un análisis y según la necesidad, se interviene con un programa personalizado que tiene objetivos de solución.
No se necesita trabajar en una institución educativa, política o pertenecer a una institución religiosa para reflexionar sobre esto. Creo que de alguna u otra forma, todos tenemos una posición de liderazgo en algún lugar o influencia sobre una persona. Alguna vez, te tocará ser parte de un cambio importante en alguien. Pero otras veces, te tocará ser solamente quien siembra la semilla y deba continuar. No porque quieras abandonar, sino porque SABES que otra persona puede ayudar mejor que tú. Sabes que cada ZAPATERO A SUS ZAPATOS. Por favor no tomes a la ligera tus palabras y mucho menos la salud física, psicológica y mental de otra persona.
Muchas veces no sabemos y somos de los que más hablan; porque claro, una de las cosas que no sabemos, es callar.















