Cada uno de los músculos de su cuerpo se relajaron una vez las palabras masculinas llegaron hasta sus oídos. Liesei infló las mejillas luego de aspirar una gran bocanada de aire, permitiendo que la misma escapara segundos más tarde en señal de que se encontraba un poco más tranquila en relación a dicho tema. “Hablo de él, sí” — asintió con la cabeza un par de veces, permitiendo que su mirada recorriera los alrededores. Una vez el contrario habló de nueva cuenta, la seleccionada frunció la nariz y asintió con la cabeza para dejarle en claro que se encontraba completamente de acuerdo. “Ha sido un mínimo descuido que estoy segura no volverá a ocurrir” — asegurándose a sí misma de que no se dejaría engañar por el más pequeño otra vez. “¿Están? ¿Hay más de un niño perdido en los alrededores?” — agrandó los ojos, pestañeando más tarde mientras se encaminaba al lugar indicado por el príncipe extranjero. “¿Le ha dado muchos problemas?” — deseó saber.
"Oh, no, no” Negó un par de veces ante la interrogante de la muchacha. “Por están me refería a Naoki y a tu niño, no creo que sea algo tan común perder a los bebés o al menos quiero creerlo” Añadió, aunque él el día anterior también había perdido de vista a su infanta y por desgracia ésta se le había escapado ocasionando que los nervios del príncipe llegaran a lugares donde nunca antes habían estado además de la preocupación que tenía de que le pasara algo, ya que el responsable no era nadie más que él y su compañera Madlyn, quien no lo había ayudado para nada. “No, para nada. Es un poco charlatán y dice que quiere todo lo que ve, incluso me dio una patada porque no le quería dar mi móvil, pero son niños” Explicó, dándole la respuesta a la interrogante planteada por parte de la seleccionada de cabellera marrón. “De hecho fue él quien pidió las limonadas” Informó, haciendo un movimiento con su cabeza en dirección a la bandeja llena de bebidas que cargaba en estos momentos.


















