Hice más de lo que estuvo en mis manos. Nade por mares que no me pertenecían para salvar naufragios completos. Hice hasta lo imposible.
Pero hoy que mis piernas dejaron de sostenerme, hoy que mi mente decidió sumirse en palabras ajenas, daños colaterales y heridas de terceros, nadie se giró.
Hoy que el universo me quitó mucho, para darme más y volverlo a arrebatar, nadie fue capaz de voltear hacia mis gritos.
Y tal vez, solo tal vez, una voz tímida opacada por el barullo de un mundo que es comúnmente egoísta. Tal vez el destino me lleve a esperar en un rincón, que otra voz como la mía sea capaz de sostener mi llanto en lo que vuelvo a ser digna de estar en pie…
Porque sé que volveré a estar en pie, quizá hoy, quizá mañana o quizá en 10 años. Pero mi pisada volverá, de eso estoy segura.

















