âEstaba sentado afuera de mi casa, mirando al cielo, y uno que otro recuerdo tuyo de imprevisto me invadiĂł la mente, y comencĂ© a contarle al cielo lo mucho que te extraño pero de una manera en la que ya no haces falta, osea, extraño mirar a esa chica cuando me daba algĂșn consejo, extraño oĂr su voz, su risa escandalosa, incluso le dije al cielo que extraño la forma en la que discutĂamos y terminĂĄbamos haciendo âel amorâ para reconciliarnos, y vaya que lo disfrutĂ© bastante y sĂ, digo disfrutĂ© porque solo hablo por mi, por lo que yo sentĂ, porque al fin de cuentas tuve que entender que por tu parte todo fue un teatrito donde fui el primer y Ășnico espectador, que sinceramente, ya no vale la pena recordar, y continuaba diciĂ©ndole tantas cosas, y son esas mismas cosas las que intento no recordar, como por ejemplo la primera vez que nos vimos, tu estabas ahĂ tĂmida y sin querer verme, me acerquĂ©, te abrazĂ© y bajĂ© hasta tus labios, porque si es que no lo recuerdas yo si, ahĂ te los dejo por si las dudas en algĂșn recuerdo tuyo todavĂa queda un poco de los dos, esos momentos siguen intactos aquĂ en mi memoria, pero crĂ©eme que poco a poco se irĂĄn para siempre, crĂ©elo. Porque eso ya no existe, eso existiĂł cuando tenĂa una creencia errĂłnea de que Ă©ramos o fuimos felices alguna vez, pero no, y asĂ puedo quedarme contando desde hasta celos por amores viejos, hasta madrugadas donde creĂ que tocabas el cielo con las manos, e incluso, tus familiares no estarĂan nada contentos con la forma inofensiva en la que se te escuchaba gemir, eso sin mencionar que tu habitaciĂłn algĂșn dĂa por arte de magia llegase a hablar, pero que apatĂa seguir recordando aquĂ, todo eso en voz baja porque no quise parecer un loco hablĂĄndole al airĂ© o al cielo, asĂ que decidĂ seguir imaginando la forma de tĂș expresiĂłn facial cuando me sonreĂas, jaja, me levantĂ©, y lo Ășnico que le pedĂ a Dios fue, no que volvieras porque sinceramente, te extraño pero ya no haces falta, y simplemente pedĂ que estuvieras bienâŠentrĂ©, fui a mi habitaciĂłn y que raro que a los pocos minutos empezĂł a lloverâŠmuy raro.â