Empecemos tratando de dedicarte un par de palabras, ambos sabemos que no bastarían; sin embargo, creamos en la idea en la que puedo resumirte mi amor en un simple texto. Tú, quien me ha conocido más de mí que mi propio inconsciente. Cómo no podría decir una palabra tan frágil como “Te amo” cuando has sido tú quien me enseñó su valor; para todo lo que has dedicado se me hace muy pobre y humilde obsequiarte mi más sincera frase.











