Mordisqueando la piel reseca sobre el borde de sus labios, se considera incapaz de imaginar qué clase de vida permite abandonar recuerdos de esa manera, sin tenerlos persiguiéndole de vuelta. Sólo puede limitarse a observar a Lyra mientras siente la espina de resentimiento retorcerse bajo sus costillas ante el mínimo pinchazo. Incluso en los momentos donde recordar era esencialmente salar la herida, la rabia seguía empujándolo hacia adelante persistentemente. Se le hace difícil avanzar sin encontrar partes viejas de lo que ha intentado escapar una y otra vez.
"La mente puede acostumbrarse a cualquier cosa si le das suficiente tiempo" responde con una honestidad extrañamente tranquila, frotando sus manos entre sí una última vez antes de guardarlas firmemente dentro de los bolsillos de su abrigo. El frío, el aire, todo resulta distinto. Más fresco, más cálido, adjetivos que jamás creyó usar positivamente en esta vida. "Si tu mente lo vive, y tu cuerpo responde... supongo que deja de importar un poco de dónde vino" el sonido de un festejo cercano lo obliga a desviar su atención con una mueca apenas visible hacia un grupo de personas bailando, incluso si no han llegado las doce. "Sin ir tan lejos — míralos, todos saben que esa esfera no es nada y que un segundero no cambiará sus vidas" un suspiro. "Y aún así sus cuerpos responden" hundiéndose de hombros, sacude su cabeza. "Todos aquí parecen tan desesperados por celebrar el paso del tiempo... del otro lado siempre falta más y más" por sólo poner un ejemplo, el no deja de pensar en que debería seguir con las misiones. Pero no sale del trance aún.