Será un ciclo sin fin de no saber, de estar y no estar. De no aprovechar. Aprovechar me suena tan terrible cuando existe. Parece que es una palabra oscura y mal intencionada. Como si quisiera siempre cosas con ella, pero nunca diera nada.
Es parte de la vista del interpretador cuando las cosas se dicen, se hacen, o inclusive, se piensan.
¿Los sentimientos siempre tendrán la razón? No lo creo ¿seremos capaces de controlar esos sentimientos? No lo creo. ¿Cómo manejas algo que no puedes controlar? ¿Es posible cambiarlo? ¿Mejorarlo? Si es un sí, cómo”¡!” ¿Cómo cambias la naturaleza? ¿Cómo resistes tus instintos mas primitivos? ¿Cómo encuentras ese balance que te lleva y te trae a nuevas experiencias, y si eres solo un poco más capaz que los demás, y dejas que te lleve a los lugares prometidos?
Vivo en el plano de la fantasía, vivo en mi pasado con creces, en una irremediable espiral que no tiene la decencia de siquiera cambiar de dirección; misma hacia abajo pero por lo menos hacia el otro lado. Estoy en este remolino del que no sé cómo salir. Una licuadora gigante que cada vez me lleva mas ceca de las aspas y pronto siento que voy a caer. Ya se han llevado mis pies, que sin preguntarle a mi cabeza siempre tenían una dirección para mí. Se llevaron mi pelvis, que aunque no fuera mi favorita para tomar decisiones, me hacía deshacerme de lo que me estorbaba, llevándome a un espectro menos espiritual y más real; me daba vida, que no llamaría ni mala ni buena, simplemente vida que yo disfrutaba. Poco a poco termina con mi apetito, el que me da energía para afrontar lo que es la vida; el que me ayuda a levantarme y me da una mínima razón para existir como el simple hecho de tener hambre. Después vendrá por mis manos, lo sé; ellas que son las liberadoras de ideas que podrían matarme, las que me ayudan a estar en paz y no sobre pensar en cuánto odio el momento que estoy viviendo. Por ultimo tomará mi cabeza, que conforme vaya yo cayendo tomará mis ideas y las destruirá, hasta dejarme sin nada qué sentir, pensar, o planear; dejaré de ser humana para... ¿Destruirme? ¿desaparecer? Donde más te pueda llevar la nada. De la nada nació el todo. Cierto. Espero tener tiempo. Ese preciado regalo que normalmente no apreciamos, como niños recibiendo ropa en navidad; Un regalo que nos parece soso y sin gracia, pero con el pasar de los años le das la importancia que merece, para después darle un valor estratosférico que no te deja moverte.. Ay bella ironía, que entre nosotros los humanos nuestro segundo nombre debería de ser extremistas. El tiempo es solo eso, lo que se mueve por siempre, lo que nos mueve por siempre. Somos nosotros quienes desfallecemos en el tiempo, pero el tiempo jamás desfallecerá para nosotros. El tiempo es inmensurable, no como la vida; la vida es un enigma, un código, que con las búsquedas necesarias se puede resolver e inclusive mejorar. El tiempo jamás se va a ir, él es nuestro padre, él nos da vida y sabiduría. En él escribimos las mas bellas canciones, pintamos los mejores lienzos y amamos cerrados en un momento que se guarda en una cápsula para siempre. Las cápsulas de tiempo son la manera física de entender cómo la vida se nos guarda, y al pasar de los años las memorias son esas pequeñas cápsulas de las que sentiremos después. Aunque la cápsula se rompa, la vida será, porque puede que no hayamos escuchado al árbol caer, pero seguro será que ese árbol dejó huella; aún en la distancia. Como el aleteo de una mariposa, que nos habla de eso, y por mas minúsculo que sea, se convierte en un extracto de la vida misma, y nos hace evolucionar, nos hace entender cosas nuevas que no habríamos visto antes. Somos demasiados que tienen que aprender y mejorar algo, somos demasiados que se tienen que entender a sí mismos para después entender a alguien mas. Pero no hay paso grande que no se haya dado con pasos pequeños. Da miedo no ser de los primeros, de lo mejores, de los mas evolucionados, pero mas miedo nos debería de dar ser de los que no aportaron ni una pisca de vida en el tiempo.