Fue mi único héroe, en este lio.
Mario da un paso adelante con el pecho inflado, aparentando los centímetros que perdió al envejecer, Barny y el Colombiano quedan atrás de él, preparados para cualquier cosa. Y atrás de ellos está el menor de los Borges: Dios. Es la formación habitual de todos sus negocios, y él no sabe si queda atrás porque lo protegen de los compradores o protegen a los compradores de él.
Pero esta vez no es el mismo hombre de todas las noches quien se para frente a Mario en ese cementerio gigante.
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