No sé por qué.
Estas preocupado por mi, pero eso no quita que de todas formas me iré para siempre.—mencionó para recordárselo— ¿Qué si lo hago? Si me dejo llevar, como tú lo dices. —Puso su mano sobre la de el chico que mantenía puesta en su propio pecho.— y te dejo entrar a ti, sólo a ti —Indagó con inseguridad queriendo saber su opinión antes de hacerle saber la suya, su cabeza aun se negaba, pero al mismo tiempo, su corazón decía: sí. Asintió conforme cuando dijo referirse a él— A ti, me estás diciendo que te de una oportunidad de acercarte a mi, y de quererme, pero la cuestión es que… no debes. Estoy diciendo esto por ti, no por mi, pero no quieres entenderlo.—Dijo finalmente con honestidad, nunca se había enamorado, y aunque valoraba que alguien lo quisiera así, no se daba cuenta de que esto era como una oportunidad de una en un millón, que muchos mueren intentando encontrar a alguien que así. Cada vez que se imaginaba junto a él, alguna posibilidad de que él estuviera entre sus brazos, pudiendo besar sus labios a cada momento que quisiera sentirlos, su mente bloqueaba ese pensamiento inmediatamente. Cuando el beso fue terminado por el mismo, y se quedo mirando a esos ojos azules, que podrían comunicar todo incluso sin palabras, pero las palabras terminaron, por hacerle ver, y creer que alguien estaría dispuesto a cualquier cosa por él, inclusive renunciar a lo que era, lo que nunca nadie fue capaz de hacer. Eso, le robaba el aliento, sus ojos verdes comenzaban a brillar, y trago en seco, sin saber que responder. ¿Y si al amor existía? Si, no era tan malo como intento hacérselo creer a el mismo toda su vida, pero eso no importaba ahora, porque sería egoísta.— Todo sería más fácil si estuvieras en la misma situación que yo, pero no es así. No puedo cumplir mi misión contigo, no eres un simple ángel como yo, y la tuya es otra aquí. Sería una clase de… aventura, muy lindo mientras dure, pero esto sólo te traerá consecuencias a ti, me estas pidiendo algo así como… que ayude a joder todo lo que tienes o has logrado. —Comentó desde su punto de vista era así.— Si algo más pasa, ya sabes… si yo, me llegará… —Negó con la cabeza, al no saber como expresarse, por no querer dejar fluir las palabras.— si siento algo más que una atracción por ti, cuando el tiempo acabe todo terminara entre nosotros, no nos permitirán esto, dejar que tú seas mi alma gemela, es imposible, y sabes que no está en nuestras manos. Pero no voy a seguir con esto, ni voy a dejarte ti hacerlo. No quiero extrañarte, ese sería mi propio infierno. —Se sinceró, aunque evitaba a toda costa que la palabra “amor” saliera de su boca. Sin embargo, no se explicaba, porque le costaba tanto decirle que esto no pasaría, no quería dejarlo ir, quería tenerlo allí, frente a él, abrazarlo y darle una oportunidad, sacarle una brillante sonrisa, que irradiara felicidad de sus ojos. Se armo de valor para mirar a sus ojos y responderle fríamente, a lo que el decía no poder.— Sí, si puedes, y tienes que hacerlo.—No era una petición, era una orden a que se alejara, y aunque por dentro muriera de deseos por detenerlo, y decirle “Quédate conmigo”.
No tiene por qué pasar eso, Oliver... Siempre hay una alternativa, una segunda opción. --Dijo con algo de preocupación, porque realmente no la conocía, y no quería perderlo de ese modo.-- Tienes que buscar la forma de quedarte. --Presionó un poco sobre su pecho, intentando contener la angustia que sentía en aquél momento, y la impotencia de no poder hacer nada para solucionar ese gran problema al que se veía enfrentado ahora.-- Quiero que lo hagas, quiero que me des la oportunidad de hacerte feliz. --Murmuró, dejando caer poco a poco su mano hasta el suelo, suspirando casi sin poder evitarlo.-- ¡Sé que no debo! Joder, no soy ningún idiota. --Se pasó una mano por el pelo en señal de desesperación y resopló.-- La cuestión es que ya ha pasado, y aunque no deba, ya no puedo hacer nada para arreglarlo. Y puede que sí, que lo hagas por un bien para mí, pero.. ¿Acaso te has parado a pensar qué puede ser realmente bueno para mí? Quizás seguir con esto no sea lo que yo quiero. Quizás lo que quiera es estar contigo, sin importar las consecuencias y a lo que tenga que renunciar para ello. --Dijo con firmeza, porque se sentía seguro de sus palabras y, sobre todo, de lo que quería. Tan sólo debía hacérselo saber de alguna forma, hacer que le entendiese, pero no sabía cómo.-- No es cierto, si tan solo yo fuese feliz con todo esto, te lo diría, o me alejaría de ti. Pondría pie en pared antes de que siguiera avanzando esto que siento. ero no, ahora no puedo verme en otro sitio que aquí, contigo. Y no puedes decidirlo por mí. --Dio un leve paso hacia atrás, para recargarse contra la pared, ya que sentía sus piernas temblar y, en cualquier momento, se desvanecería. Jamás había pasado por algo similar y no sabía por qué la vida le había puesto esa prueba justo ahora. ¿Acaso querían comprobar su fidelidad al cielo? Porque en ese caso, era la persona más infiel del mundo, pues solo pensaba en renunciar a él para alcanzar la felicidad que buscó durante toda su vida.-- Si tan solo te arriesgaras, si... intentásemos hacer algo por cambiar lo que ya está escrito. Si quisieras luchar por esto, quizás conseguiríamos algo. --Murmuró, mientras bajaba su cabeza, sintiendo sus ojos arder a causa de las lágrimas que estaba reteniendo.-- Nunca sabrás que pasará si no lo intentas. --Dijo en apenas un susurro, mientras apartaba rápidamente su mirada para que el chico no presenciase aquella pequeña lágrima traviesa que se había escapado de sus ojos.-- Te quiero. --Susurró finalmente mientras se despegaba de la pared e iniciaba la marcha, aminando hacia ningún lugar en concreto. Sentía que si se quedaba ahí, se derrumbaría delante del chico, y prefería hacerlo en soledad, como acostumbraba.--











