Las pandemias y sus efectos en la arquitectura y urbanismo
Mira detenidamente a tu alrededor y observa la distribución o inclusive el mobiliario que te rodea… mesas, closets, bancos, balcones… ¿sabías que muchos de ellos son como son debido a una u otra epidemia? Y es que oleadas de enfermedades que mataban altos porcentajes de las poblaciones conjugadas con teorías científicas, acertadas o erradas, moldearon nuestro mundo construido, y cambiaron fundamentalmente nuestra realidad. Los closets, por ejemplo, empezaron a ser la norma a principios del siglo XX, cuando los armarios de antaño se empezaron a considerar antihigiénicos. Y es que, aunque hay muchos factores que influyen en que la expectativa de vida haya aumentado de alrededor de 45 a 80 años en los últimos 150 años, es justo afirmar que una buena parte de eso se debe a la arquitectura y la ingeniería, sin dejar de lado el protagonismo obvio que toma la comunidad médica y científica en esta renovada proyección. Aunque solemos pensar que los grandes cambios se deben a que tenemos hospitales y cosas así, olvidamos que fue mucho antes, cuando conseguimos tener agua limpia y manejar sucia, que generamos un cambio verdadero y atemporal. Tomemos el ejemplo de Georges-Eugène Haussmann, un funcionario público que recibió el título de barón del mismísimo emperador Napoleón III, con quien trabajó en la ambiciosa renovación de París y que le dio a la ciudad, entre otras cosas, sus hermosos y amplios bulevares… Este fue otro de los grandes proyectos a gran escala de la época que incorporó propósitos sanitarios, y nos dio algunos de los aspectos de las ciudades que más disfrutamos, como los jardines y espacios abiertos en los cuales descansar y recibir el sol y aire libre, medicinas para una variedad de dolencias que incluían la peste blanca o tuberculosis. Así, estas y otras epidemias dispararon cambios a los que ya nos acostumbramos y nos llegan a parecer hasta obvios. Pero no todo es pasado, y la arquitectura sigue buscando maneras de mejorar nuestra salud… ¿y cómo no? Si el siglo XXI ha sido testigo del SARS, MERS, Ébola, gripe aviar, porcina y ahora el (casi innombrable) COVID-19. Si efectivamente hemos entrado en una era de pandemias, tendríamos que diseñar las ciudades del mañana de manera que el exterior no se convierta en una zona prohibida, sino que siga siendo un espacio seguro y habitable. Con ello en mente, varias firmas de arquitectos han estado proyectando cambios que auguran desde el fin de los rascacielos hasta la introducción masiva de tecnologías que nos permitan ir por la vida sin entrar en contacto directo con nada de lo que nos rodea. La construcción para el distanciamiento, de manera que espacios como las oficinas abiertas pueden pasar de moda, o teatros con lugares más espaciados, pueden resultar la nueva normalidad en el mundo del diseño arquitectónico… y no olvidemos la transformación en un espacio más íntimo: nuestro hogar. De repente, la cuarentena por el coronavirus forzó una serie de funciones que solían pasar en otros espacios sobre nuestro espacio doméstico, a pesar de que no había sido diseñado para absorber todo eso. Y es que la adaptación no sólo será necesaria, sino inevitable… al fin y al cabo, como concluyen muchos arquitectos en la actualidad, “hasta que se logra encontrar un remedio a una epidemia, la única cura que existe es la arquitectura…”












