TRANSMUTACIONES
En "Labores domésticas" de José Viñals, las moscas comparecen alegres y azucaradas, mientras augustas mujeres, dueñas de la casa, golpean almohadas o limpian de licor orinales.
Sin embargo, en la vigilia del cordero cae o medita el vate en el ensueño del moscón verde. Eso fue un poco antes de que ella o él se elevase en la escala musical de un tallo espinoso, el de un cardo borriquero, procedente del reino de los endemoniados y pordioseros de la tribu. Así lleva a su cueva la semilla la hormiga roja en "Música estéril".
En celebración del dios Dionisio, cuando suena la flauta y nos entregamos al baile, se oye la melodía de la siega, la armonía del cosmos y la voz de insectos melífluos. Seguramente Viñals, que vivió en Torredonjimeno y Jáen encrucijado, refiere a las abejas, las que, como se sabe, también danzan afanes primitivos al compás de músicas impensables.
Halictus scabiosae
Los insectos vivos se transmutan en adornos, tallados en minerales obscuros en el peto fragante de una sacerdotisa que como demonio intermediario y silente no se declara y, como el Deus absconditus del místico, enmudece cuando es apetecido y se revela necesario.





















