Lanzó el dado y el suelo que estaba pisando empezó a mancharse de rojo y el rojo empezó a ascender hasta llegar a sus tobillos y siguió ascendiendo. — Ahora es una fiesta de verdad. Más sangre y menos besos, como en las pelis. — Tuvo que meter la mano en la sangre para recuperar los dados. Por lo menos se los limpió en la túnica antes tendérselos a Rose. — Tira, el poder de Cristo te lo ordena.
—Oye, Tae — Le llamé para que estuviese atento, entonces cogí un poco de impulso con una pequeña carrera y salté hacia él. Esperaba que tuviese suficientes reflejos para cogerme en brazos, y rodeé su cintura con mis piernas. En mi cabeza era una buena idea, de hecho estaba colgada de él cual koala y me di cuenta de que estaba demasiado arriba así que me dejé resbalar un poco por debajo de su ombligo. Pero cuando le miré a la cara me pareció que no había sido tan buena idea, porque ya a esa distancia noté que me ardía la cara. De verdad necesitaba dejar de beber. —Hola—dije tímidamente mientras seguí agarrada para no caerme. Cuando era con desconocidos me daba más igual, pero con él no sabía por qué de repente me había puesto nerviosa hacer aquello. Como no sabía donde meterme escondí la cara en su cuello temiendo que me mirase como si estuviese loca y al final me bajé porque ya había hecho el maldito reto.
Era obvio que no, porque todavía quedaba una cosa y envalentonado por la sensación del momento se plantó delante de ella, mientras sus miradas se reencontraban de nuevo, quería decir algo más, ¿un hola, soy MrHunt? No, de hecho, no sabía si era buena idea decir algo pues ya de por si tenían mucho que asimilar, pero al final solo decidió decir unas palabras en especial — La mayoría de las mujeres sufren espinas por el bien de las flores, pero las que ejercen el poder se adornan con flores para ocultar el aguijón de sus espinas — Susurró refiriéndose a las palabras que Nikolai empleó para describir a Zoya. ¿Respecto a lo siguiente que hizo el moreno? Posiblemente lo más inesperado y temerario que había hecho en su corta vida; robarle un beso a la chica…
POR ROBIN W. HUNT LEVERTON
Ahora bien, mientras todos miraban el show ella había dirigido su mirada hacia el moreno (Robin) que era amiguito de la zarrapastrosa de O’graddy, de hecho, había presenciado como este en la última clase le había dado un discurso moralista y de reflexión a la cojita, y ahora el mismo niñato muriéndose de celos en ver que el otro le metía la lengua hasta la coronilla. Pobre niñito, las niñas buenas siempre se van a la cama con los chicos malos, en cambio los nenes buenos sois golosinas para las zorras como yo. Podría hacerla olvidar a la niñita sí, pero… ya que había hecho una buena obra y no le había dado urticaria decidió que iba a ayudar al chiquillo, dándole un pequeño empujón, todo en nombre del amor o mejor dicho de un plan maquiavélico a largo plazo…
POR BLYTHE L. MALFOY-ROSIER
—¿En qué estábamos? Ah sí, cómo pueden ver llevo un precioso bralette blanco. Como estoy destetada tengo que arreglármelas para que se vean bonitas, y este es otro punto al que quería llegar. Nuestra lencería ya que es algo que estoy por enseñar. No saben cuánto tiempo me tomó superar que aunque tuviera tetas redondas y bien paraditas, los escotes jamás se me iban a ver tan bien como a Thed ¿Ya la vieron?— y señaló a su amiga —Sin duda una blusa como la que lleva a mí se me habría visto como si me hubiera puesto trapos para hacerme vestidos. Las chicas vamos por la vida intentando elegir el sostén perfecto, y en principio no por ustedes chicos, pero para ponerlos en un contexto que puedan entender, sabrán que las tenemos grandes, medianas, chicas, asimétricas, simétricas, centradas, caídas, a algunas nos duelen, y en principio por eso tenemos que elegir un buen sostén. Puede tomar horas, pero obvio cuando llega una ocasión especial por supuesto que nos tomamos el tiempo para elegir uno acorde al momento. Encaje, seda, satén, a juego, bustier, a veces corset, a veces portaligas ¡Por Dios! ¿Es que no ven el sostén de Eileen? ¡Tiene luces en las tetas! ¡Somos brujas y nunca, nunca, nunca jamás se nos ocurrió hacer telas que tengan luz integrada como para poder hacerles señas en la oscuridad de ¡Ey! ¡Por aquí! Y no es para nada barato ¿Eh? No cuesta ni la mitad de la cena que pretenden pagar, si es que pagan la cena. Conocen el refrán ¿No? Para bailar, se necesitan dos. ¿Entonces por qué parece que nos importa más a nosotras, que gastamos más de trescientos euros en un momento especial, para que los chicos pretendan que por una cena pueden ir a follarnos en su cuarto desordenado y que huele a moho, venirse en dos minutos, y encima usar el bóxer que venía en un paquete de 3 por dos euros? ¡Ni siquiera pueden elegir ropa interior decente! Tienen una tarea ¡Una! ¡Y ni esa pueden hacer bien!Las chicas nos esforzamos para hacer de este un momento especial. O si quieren no especial, follar por follar también está a la mar de bien, pero se trata de cortesía ¡Pero al final ni esa les vale de algo. Basta un roce, un guiño, o la promesa de que les enseñaré las tetas para que a ustedes se les pare.— y con un movimiento de la varita, puso la canción que quería bailar, era Girls Just Wanna Have Fun en un cover de Chromantics —Y es por eso que llegué a una conclusión: ya que las chicas somos las únicas que valoramos los cuerpos, las formas, y las cortesías de nuestras amigas, lo justo es que sólo las chicas disfruten de mi cuerpo — y dicho esto, Babi agitó su varita una vez más y le vendó los ojos a los chicos presentes sólo el tiempo que duraba la canción —¡Por cierto! ¡Todo esto se los cuenta una virgen! ¡Una virgen más virgen que aceite de oliva! — Y además agitó la varita para cambiar el color de las llamas de la fogata a un color rosa neón, que después cambiaba a púrpura y luego a azul, además de provocar una lluvia de pétalos de rosa roja y blanca, moviendose con sensualidad, canturreando y quitándose todas las prendas hasta quedar solo en su lencería de encaje blanco. Los efectos de la fogata desaparecieron tan pronto terminó con el baile.
— ¡Eres una perra incapaz de hacer que les gustes porque tu personalidad está podrida y no tienes corazón! ¡No pienso dejar que uses a mi hermano! — le grite fuera de mí misma más cabreada que nunca y le doy un empujón para alejarlo de él. Trato que Orien no se acerque a ella mientras empiezo a desesperarme y sentir que me vengo abajo al ver que está completamente hechizado. — No Orien No! Para..no la sigas! Te ha hechizado!— Pero Orien no me hace caso. Miro unos segundos a Thedya, la chica es normal que se haya cabreado y no podía imaginarme cómo debía de estar sintiéndose si realmente le gustaba mi hermano. Le dijo esas palabras a Orien que estaba segura que cuando él fuese él mismo le iba a doler. Thedya se marcho con Babi aunque ésta última tenía que hacer el reto y todos nos quedamos un poco paralizados al ver el espectáculo que estaba haciendo.
POR ZEFHYRA L. SKARLATOS CAPULETO