Dentro de mi juicio, que apenas va tomando forma, considero un poco ridículo que no piense en otra cosa que no sea el amor. Todo lo convierto en ello. La risa de mi abuela, la mirada de mi padre a mi madre, las palabras intercambiadas con mi hermana, un beso con mi novio, una broma interna con amigos, el aleteo de una mariposa, el recorrido natural del sol, el fresco de la noche, una canción del álbum Plastic Beach, un verso que rima con musicalidad, el recuerdo de una amiga que amé, el sabor de mi desayuno favorito, el olor después de bañarse, los últimos pensamientos antes de dormir, el sonido de los grillos al caer la noche en la casa de mis abuelos. Todo lleva a la misma cosa... parece que todos los caminos llevan al mismo destino. Amar es lo único que me recuerda que sigo aquí y que sigo viva. No vine a este mundo a otra cosa, solo eso. Y en un intento de traducir lo que siento en el pecho lo único que se me ocurre es escribir.