dvmianr !
la escena que iris tenían la desgracia de observar frente a sí resultaron desalentadoras, así como la muestra de absolutamente todos los elementos capaces de irritarlo. apretó mandíbula, la falta de colaboración solía ser común en los trabajos no-individuales pero aquello… era demasiado. obligándose a hacer algo al respecto, se posicionó frente al otro, arcos alzados en un evidente gesto de incredulidad. “ ¿qué mierda estás haciendo? ” sin si quiera confirmar si deseaba conocer la verdadera razón de su comportamiento, se adelantó para tomar una de las patas del peluche que sostenía el otro, estirándolo hasta lograr quitárselo. con ello, lo lanzó fuera de su metro cuadrado, percatándose como el niño a su cargo lo perseguía para tomarlo después, mas no era de su interés. “ no pienso perder por tu estupidez, así que como no empieces a colaborar en este momento te juro que voy a hacer de tu día a día una pesadilla ”
su mirada ya estaba perdida por sobre la del crío aquel. ambos en una competencia palpable. ridículo, sólo yunhao se atrevía a tomar papel. ‘ yah. ’ dice en el segundo que el oso es arrebatado con tal efusión. sus ojos perdidos siguen el peluche al otro lado de la habitación y con recelo ve al chiquillo tomarlo. ignora entonces las palabras de su compañero, que no le afectan en lo más mínimo, el hombre aquel no le importaba o su necesidad por reprenderle con tan brusquedad pues lo único que le interesa al moreno es, su venganza, reflejada en un mohín que se escolta de mezquindad al sacar la lengua al pequeño, quién le regresa el gesto con el mismo disgusto. ‘ tu quédate con el peluche entonces, yo iré a pintar y ¿adivina qué?, no estás invitado. ’ faltaba madurez en esa psique, una que le ayudara a sobrellevar el día. si bien no había tenido problemas en convivir con el pequeño por el principio de hora e incluso divertirse y jugar con éste, ahora le veía como un pequeño enemigo al que sobrellevar. en su mente eso le enseñaría, una cucharada de su propia medicina. ‘ al menos yo estoy soportando al diablillo, ¿tú que has hecho? ’ ahora, dirigiéndose a su compañero, le pasa de largo mientras se echa al piso para acomodarse sobre los libros de colorear.














