El Huaso, parte 42:Β βEl Finβ
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A la maΓ±ana siguiente de nuestra celebraciΓ³n de aniversario, el Huaso me despertΓ³ para tomar desayuno. EntrΓ³ a la habitaciΓ³n con la bandeja preparada desde la cocina. Dos tazones con tΓ© caliente, una paila con huevo revuelto y un par de tostadas para cada uno.
βNo era necesario que lo hicieras, amor βle dije, cuando estΓ‘bamos sentados en la cama comiendo.
βΒΏCΓ³mo que no?, eres mi invitado y te tengo que tratar bien βse justificΓ³.
βYa, si, pero yo nunca te llevo desayuno a la cama cuando te quedas a dormir en mi casa.
βPero eso es porque tus viejos siempre preparan el desayuno po. Y el almuerzo y la once. Ahora que lo pienso, ellos me tratan mejor como invitado que tu βse riΓ³.
βPuede ser βconcordΓ©β. Creo que te quieren mas a ti que a mi.
βΒΏY como no?, si soy el yerno ideal.
βClaro que sΓ lo eres βlo halaguΓ©, dΓ‘ndole un beso.
Terminamos de desayunar, y el Huaso se quedΓ³ acostado junto a mΓ. me acariciaba el cabello, mientras yo conversaba con el Victor por WhatsApp.
βΒΏDe quΓ© conversan? βpreguntΓ³ curioso mi pololo.
βDe la prΓ‘ctica. Me acaba de hacer acordar que el Ignacio me mandΓ³ a hacer una tarea para maΓ±ana βle expliquΓ©, un poco malhumorado.
βΒΏIgnacio el feo? βpreguntΓ³ con ironΓa.
βEra bien pesao el culiao. O sea, cuando no esta supervisΓ‘ndote directamente se hace el simpΓ‘tico, pero cuando estΓ‘ encima de ti te webea por todo βdijo recordando sus primeras semanas de prΓ‘ctica.
βΒΏCierto?, pensΓ© que era pesado conmigo nomas, que me habΓa mandado alguna embarrada.
βBueno, en vola te pillΓ³ mirΓ‘ndole el poto y por eso la mala onda βse riΓ³.
βPuede ser βme reΓ tambiΓ©nβ. No, pero tienes razΓ³n. Con el VΓctor se hace el simpΓ‘tico y conmigo es bien pesado. DespuΓ©s cuando el Victor estΓ© en el rol mΓo va a ver que se pone pesado el weon.
Me comencΓ© a vestir para irme a mi casa y hacer la tarea, pero el Huaso no querΓa que me fuera todavΓa.
βQuΓ©date un ratito mΓ‘s βme pedΓa.
βNo puedo, no sΓ© cuΓ‘nto me demore haciendo la wea esa βle expliquΓ© con resignaciΓ³n.
βBueno. Pero igual te voy a mandar al correo la tarea que me mandΓ³ a hacer, quizΓ‘s te sirva.
Me acerquΓ© a besarlo, como seΓ±al de agradecimiento.
βNos vemos maΓ±ana βle dije, mirΓ‘ndolo a los ojosβ. Te amo.
βYo tambiΓ©n βme sonriΓ³ y me volviΓ³ a besar.
Se puso de pie y pude ver su erecciΓ³n bajo el short que tenΓa puesto.
βPerdΓ³n por eso βle dije seΓ±alando su miembro.
βNo tienes que disculparte, es una enfermedad. Pasa cada vez que beso a la persona mas hermosa del mundo βdijo fingiendo vergΓΌenza.
βBueno, supongo que se te estΓ‘ pasando la enfermedad, porque no hay ni rastros de esa persona por acΓ‘.
βIdiota βme dijo un poco molesto, y me abrazΓ³β. Si sabes que eres tΓΊ βme besΓ³ el cuelloβ. AvΓsame cuando llegues a tu casa.
Nos despedimos con un beso y un largo abrazo, y salΓ de la habitaciΓ³n al living de la casa. PasΓ© por afuera de la cocina, donde estaba la SeΓ±ora Sonia picando repollo para el almuerzo.
βHasta luego βme despedΓ con cortesΓa.
βHasta luego mijo, Dios lo bendiga βrespondiΓ³ ella, con su habitual tono de mujer bonachona, que a mΓ ya no me engaΓ±aba.
SalΓ de la casa y me fui a tomar la micro.
Al llegar a mi casa, revisΓ© el correo del Huaso y me di cuenta que su trabajo no tenΓa nada que ver con el mΓo, asΓ que me dediquΓ© de inmediato a trabajar.
Al dΓa siguiente, el Ignacio revisΓ³ la tarea y me evaluΓ³ con una excelente nota. A pesar de eso siguiΓ³ siendo muy extricto conmigo durante la semana. A la siguiente semana, con el VΓctor cambiamos de roles, y a Γ©l le tocΓ³ estar supervisado directamente por el Nacho, mientras yo me encargaba de la parte mas βadministrativaβ y otras tareas menores en la Unidad.
βEs un conchesumadre el Nacho wn βme dijo el Victor a mitad de semana.
βΒΏPor quΓ© lo dices? βpreguntΓ© sorprendido, por su cambio de opiniΓ³n con respecto al supervisor.
βPorque si po, me reta a cada rato, que soy muy lento, que debo ser mΓ‘s atento, y weas asΓ. Aparte se pasa preguntando weas βestaba muy molesto.
βYa, pero si sabΓas que era asΓ, yo te lo dije.
βPero yo pensΓ© que era porque eras tΓΊ nomas po. Que en volΓ‘ se habΓa dado cuenta que babeabas mirΓ‘ndolo y no le habΓa gustado βexplicΓ³, y no pude contener la risaβ. No te rias porque sΓ se te nota que te lo comes con la mirada.
βYa, pero no te enojes βme puse serioβ. Mira, el viernes lo mΓ‘s probable es que te mande a hacer una tarea asΓ que si quieres te mando el mΓo. Aparte, hoy en mi casa mientras estudiamos te dirΓ© todas las cosas que me preguntaba a mΓ, para que lo tengas en cuenta.
βGracias Larry, wn βme dijoβ. Me estoy volviendo a poner mΓ‘s nervioso que la chucha.
βTΓΊ tranquilo nomas, si ya llegaste hasta acΓ‘, no vay a cagarla en las ΓΊltimas semanas.
Pasaron las semanas y pude entender por quΓ© el Victor se veΓa tan relajado en esa secciΓ³n. No habΓa mucho que hacer mΓ‘s que ordenar papeles y otras cosas, y pude tener mΓ‘s tiempo para conversar con los demΓ‘s profesionales del Γ‘rea. El Ignacio mostrΓ³ una faceta mΓ‘s simpΓ‘tica conmigo las veces que se acercaba a conversar en algΓΊn momento de relajo, y conocΓ mΓ‘s de cerca a Anita, la paramΓ©dico que tenΓa vuelto loco al Victor, y me di cuenta que el sentimiento era mutuo.
βΒΏEn serio te preguntaba por mΓ? βme preguntΓ³ incrΓ©dulo el Victor cuando le contΓ©.
βΒ‘Si! βrespondΓβ. Bueno, solo me preguntΓ³ como estabas, que te habΓa visto temprano y te veΓas nervioso.
βEs que el Ignacio me habΓa dicho que me iba a interrogar βexplicΓ³.
βSi po, si sΓ©. Le dije que estabas nervioso por eso nomas.
La noticia le dio razones para vivir al Victor, y desde ese dΓa no hubo como bajarlo de la nube.
Al terminar la semana final, el Ignacio nos entrego nuestras evaluaciones, y nos aprobΓ³ a ambos con nota siete.
βPerdΓ³n por ser tan pesado cabros, espero nos veamos pronto βnos dijo al despedirse de nosotros.
Le agradecimos su tiempo y paciencia con nosotros, y nos despedimos de todos ahΓ en la unidad. El Victor se tomo su tiempo al despedirse de la Anita, mientras yo miraba atentamente los ojos claros de Ignacio, que tenΓan algΓΊn tipo de efecto hipnΓ³tico, que me hacΓan dificil captar todo lo que decΓa.
βΒΏLo harΓ‘s? βfue lo ΓΊnico que alcancΓ© a escuchar de su conversaciΓ³n.
βSi po βrespondΓ, intentando pasar desapercibido. El Nacho se riΓ³.
βΒΏSΓ quieres pololear conmigo?
βΒΏQuΓ©?, Β‘NO! βme puse rojo, y solo querΓa salir corriendo de ahΓ.
βEntiendo que estΓ©s con la mente en otro lado despuΓ©s de aprobar. Yo estaba igual cuando terminΓ© la prΓ‘ctica, no pescaba a nadie cuando me hablaban. Solo querΓa llegar a mi casa y dormir por seis dΓas seguidos βexplicΓ³ riendose, pero sin burlarseβ. Te preguntaba si vendrΓas a dejar tu currΓculo una vez termines los trΓ‘mites.
βAh, si, obvio βrespondΓ, intentando hacer menos evidente mi vergΓΌenza.
βDe todos los que pasaron por acΓ‘, tΓΊ y el Victor fueron los que mejor se desenvolvieron. AsΓ que si vienen a dejar sus documentos, yo feliz los llamarΓa a cualquiera de los dos.
Sus palabras me dejaron una sensaciΓ³n aΓΊn mejor que como me sentΓa antes. Que me dijeran que me habΓa destacado en algo, me subiΓ³ mucho el autoestima y me dieron ganas de que pasara rΓ‘pido el tiempo para empezar a trabajar ahΓ.
Con el Victor nos fuimos a los camarines, y le contΓ© lo que me habΓa dicho el supervisor.
βΒΏEn serio?, ΒΏyo tambiΓ©n? βmi amigo no lo podΓa creer.
βSi po, dijo que estarΓa feliz de trabajar con cualquiera de los dos βomitΓ la parte de la broma del Ignacio.
βEntonces, apenas tenga el tΓtulo vendrΓ© a entregarlo βdecidiΓ³.
βΒΏY que onda tu con la Anita? βle preguntΓ© con curiosidad.
βTodo bien βrespondiΓ³ haciΓ©ndose el tonto.
βMuuuy bien βdijo con una amplia sonrisa.
Llegamos a los camarines y estaba el Bryan y el Huaso cambiΓ‘ndose de ropa, en silencio.
β‘‘‘SOMOS LIBRES!!! βgritΓ³ el Victor apenas viΓ³ a nuestros compaΓ±eros.
El Huaso se acercΓ³ de inmediato a abrazarme, y el Victor fue donde el Bryan a hacer lo mismo.
βPor fin terminamos esta wea βdijo con alegrΓa el Huaso, y luego me dio un beso de celebraciΓ³n.
βYa cabros, abrazo de grupo βpropuso el Victor, y se acercΓ³ a nosotros con el Bryan, a medio vestir aΓΊn.
Nos abrazamos los cuatro, y empezamos a saltar en cΓrculo y a gritar. Cuando nos detuvimos nos dimos cuenta que en la puerta de entrada estaban asomadas la Cata y la Claudia.
βQue son ridΓculos los weones βdijo la Claudia, riΓ©ndose.
βYa, dejen de reΓrse y vengan a saltar con nosotros βdijo el Bryan, riΓ©ndose tambiΓ©n.
La Cata le hizo seΓ±as a las otras dos compaΓ±eras que estaban esperando afuera. Entraron todas y comenzamos a saltar y a gritar todos juntos, en modo de celebraciΓ³n.
βΒΏTodos aprobaron? βpreguntΓ³ la Cata, despuΓ©s de que se calmΓ³ la algarabΓa. Todos respondimos que sΓ al unΓsono, y volvimos a saltar y a gritar, hasta que entrΓ³ el guardia a retarnos por hacer mucho ruido, e hizo que las niΓ±as salieran del camarΓn de hombres.
Nosotros terminamos de cambiarnos de ropa, y al salir seguΓan esperΓ‘ndonos las chiquillas.
βYa, ΒΏQuΓ© haremos para celebrar? βpreguntΓ³ la Claudia.
βΒ‘Vamos a tomaaaar! βpropuso el Victor, ante las risas del resto de nosotros.
βPodrΓamos juntarnos a la noche a celebrar, en tu casa Claudia βpropuso una de las chiquillas.
βΒΏPero hoy?, no puedo porque estΓ‘ de cumpleaΓ±os mi mamΓ‘ βse excusΓ³ la Cata.
βMaΓ±ana entonces, en mi casa a las 10 βdecidiΓ³ la Claudia, y todos asentimos.
Con el Huaso nos fuimos a su casa, y conversamos sobre nuestro ΓΊltimo dΓa y le contΓ© sobre la βbromitaβ del Ignacio.
βQuΓ© chistoso el weon βdijo molesto.
βNo te enojes βle tirΓ© un cojΓn, para alivianar el ambienteβ, si no pasa nada con Γ©l.
βPero igual te quedaste pegado mirΓ‘ndolo βse amurrΓ³.
βYa, ΒΏpero le viste los ojos alguna vez?, dime que no son hipnΓ³ticos.
βNo βlo negΓ³, pero notΓ© que igual se demorΓ³ en responder.
βYa po, no te enojes. Hazlo por Mumble que no le gusta ver a sus padres pelear βle dije, tomando al peluche y poniΓ©ndolo frente a Γ©l.
βIdiota βme dijo sonriendo al fin. Me tomΓ³ de la mano y me acercΓ³ a Γ©l, que ya estaba apoyado en el respaldo de la cama. Me besΓ³ y luego me abrazΓ³β. Lo hago solo por Mumble βme advirtiΓ³.
βLo tendrΓ© en cuenta βnos reΓmos y nos volvimos a abrazar.
Nos acomodamos en la cama, y nos quedamos dormidos.
Cuando me despertΓ©, notΓ© que el Huaso no estaba en la habitaciΓ³n y supuse que estarΓa en el baΓ±o. Me desperecΓ© y tomΓ© el celular para ver la hora. Cuando volviΓ³, unos cinco minutos despuΓ©s, le dije que me tenΓa que ir y Γ©l lo aceptΓ³. Nos despedimos de beso en su habitaciΓ³n, y saliΓ³ a dejarme al paradero.
Al dΓa siguiente me fui a la casa del Huaso a buscarlo para que llegΓ‘ramos juntos donde la Claudia. Al llegar a su casa, estuve esperando afuera unos minutos, pero no me contestaba. GolpeΓ© la puerta y saliΓ³ la SeΓ±ora Sonia a atenderme.
βΒΏQuΓ© quiere mijito? βme preguntΓ³ con cΓnica amabilidad.
βΒΏEstΓ‘ el Pato? βle preguntΓ© con la misma cortesΓa.
βSi, creo que si. Voy a ver y le aviso βvolviΓ³ a entrar y cerrΓ³ la puerta.
Al rato saliΓ³ el Huaso, aΓΊn con ropa de trajΓn.
βSorry, estaba hablando con mi mamΓ‘ y se me pasΓ³ la hora βme dijo abriΓ©ndome la reja para pasar. Llegamos a su pieza y me dio un abrazo y un besoβ. No me demoro nada en arreglarme. Me visto y estoy listo βestaba un poco acelerado.
βAmor, tranquilo, si aΓΊn es temprano βle dije, para que bajara las revoluciones.
βLas diez y cuarto βrespondΓ mirando el celular.
βYa po, se suponΓa que nos juntarΓamos a las diez βargumentΓ³.
βΒΏY cuando alguien ha sido puntual para juntarse para carretear? βdije riΓ©ndome.
El Huaso respirΓ³ hondo y se sentΓ³ en la cama.
βΒΏEstΓ‘s bien? βle preguntΓ© preocupado.
βSi, estoy bien. No sΓ© por quΓ© me acelerΓ© tanto βdijo como pensando en voz alta.
βΒΏEstΓ‘ bien tu mamΓ‘?
βSi, estΓ‘ bien. Me contΓ³ que fue a un bingo de la vecina y que se ganΓ³ un parlante y no cacha como funciona βse riΓ³β. Dijo que me lo iba a regalar a mi, que yo sΓ© como funcionan esas cosas.
DespuΓ©s de contarme eso, se espabilΓ³ y comenzΓ³ a vestirse. En un par de minutos ya estaba listo y nos fuimos donde la Claudia.
Cuando llegamos, solo faltaba el Victor, que apareciΓ³ media hora despuΓ©s, excusΓ‘ndose que no podΓa dejar a su abuela sola hasta que llegara su mamΓ‘ del trabajo.
Nos pusimos a tomar y comer, mientras comentΓ‘bamos nuestras experiencias y resultados en las prΓ‘cticas. Con el Victor nos habΓamos puesto de acuerdo en no contarles que el Ignacio nos habΓa dicho que Γ©ramos los mejores que habΓan pasado por la secciΓ³n, para no hacerlos sentir mal.
Mientras hacΓamos que el VΓctor contara con detalles su estado sentimental con Anita, el Huaso se parΓ³ y saliΓ³ al pasillo a contestar su celular.
βYa vengo βme dijo al oΓdo, y yo asentΓ.
El resto continuamos escuchando al Victor, que nos contaba lo arriesgado que habΓa sido al mandarle un WhatsApp invitΓ‘ndola al cine, pero que aΓΊn no le contestaba.
Al cabo de una media hora, el Huaso aΓΊn no regresaba, asΓ que me parΓ© y salΓ a ver si estaba bien.
Lo divisΓ© al fondo del pasillo, aΓΊn hablando por celular, y me acerquΓ© para ver si todo estaba bien. Cuando se percatΓ³ de mi presencia, me hizo seΓ±as de que se desocupaba en un rato mΓ‘s, y yo me alejΓ© un poco, para darle mayor privacidad.
βΒΏTodo bien? βle preguntΓ© preocupado, una vez terminΓ³ de hablar por telΓ©fono.
βSΓ, es que mi viejo querΓa que le contara como me habΓa ido en mi ΓΊltimo dΓa de prΓ‘ctica βme explicΓ³.
βΒΏA esta hora? βdije mirando mi celular. Ya era la medianoche.
βΒΏY quΓ© tiene?, maΓ±ana es domingo, no tiene que trabajar βse puso serio.
βQue pudo haberte preguntado durante todo el dΓa, no a esta hora βargumentΓ©.
βΒ‘Ay Larry, ΒΏPor quΓ© eres tan insistente?! βdijo ya molesto. Me quedΓ© congelado por su reacciΓ³nβ. Disculpa. Mejor me voy βse acercΓ³ a abrazarme y me dio un beso en la frenteβ. MaΓ±ana hablamos.
Se palpΓ³ los bolsillos, asegurΓ‘ndose que tenΓa todo lo que habΓa llevado, y se fue sin despedirse de los demΓ‘s.
Yo volvΓ a entrar al depa de la Claudia, y me quedaron mirando fijos todos.
βΒΏY el Huaso? βpreguntΓ³ de inmediato la anfitriona.
βSe fuΓ© βdije con un nudo en la garganta, evitando mirar a los ojos a todos.
βΒΏSin despedirse? βpreguntΓ³ sorprendida la Claudia, levantΓ‘ndose rΓ‘pidamente para asomarse por la puerta de entrada.
Yo solo asentΓ y el Bryan se acercΓ³ a hablarme. Me tomΓ³ de los hombros y buscΓ³ mi mirada.
βΒΏEstay bien? βme preguntΓ³ preocupado.
βNo sΓ© βestaba realmente confundido.
El Bryan me llevΓ³ a la cocina mientras los demΓ‘s seguΓan conversando en el living, con la mΓΊsica a un volumen moderado, y me preguntΓ³ quΓ© habΓa pasado y yo le contΓ© todo.
βLa verdad no sΓ© quΓ© mierda le pasa βseguΓa sin entender.
βEn volΓ‘ debe estar estresado por la prΓ‘ctica βintentΓ³ explicar.
βPero si ya terminamos βle dije con tono de obviedad.
βYa, pero mira. La Cata me contΓ³, que la Claudia le habΓa dicho, que al Huaso le habΓa ido masomenos nomas en la ΓΊltima secciΓ³n.
βPero si me dijo que habΓa aprobado. Todos aprobamos. ΒΏPor quΓ© me iba a esconder eso? βle preguntΓ©, sin entender esa supuesta razΓ³n.
βQuizΓ‘s le daba vergΓΌenza. Aparte, asumo que le contaste lo que te dijo el Ignacio, y mΓ‘s vergΓΌenza le debe haber dado decirte eso βargumentΓ³.
βΒΏCΓ³mo sabes lo que me dijo el Ignacio? βpreguntΓ© sorprendido.
βEl Victor me dijo βrespondiΓ³.
Me quedΓ© pensando, un poco molesto con el Victor por romper la βpromesaβ, pero por otro lado agradecido de que lo haya hecho, porque asΓ el Bryan me ayudΓ³ a entender todo.
TenΓa sentido lo que decΓa el Bryan, y por eso me calmΓ© un poco. PensΓ© en ir a la casa del Huaso a buscarlo, pero mi amigo me dijo que no fuera, porque serΓa peligroso andar solo a esas horas en la calle.
Volvimos a reunirnos con el resto, y pensΓ© fugazmente, que por alguna razΓ³n, todos confiaban en el Bryan para contarle βsecretosβ.
Al dΓa siguiente, al mediodΓa, el Huaso llegΓ³ a mi casa para pedirme perdΓ³n por su reacciΓ³n de la noche anterior.
βLa verdad, es que sigo muy estresado βcomenzΓ³ Β a decir, antes de confirmar la teorΓa del Bryanβ. La supervisora me dijo que si hacΓa un trabajo de investigaciΓ³n para maΓ±ana me podΓa subir la dΓ©cima que me falta βexplicΓ³β, por eso andaba medio gruΓ±Γ³n.
βΒΏY por quΓ© no me habΓas contado?, ΒΏacaso no confΓas en mi? βle preguntΓ©, un poco dolido.
βNo es eso, es que estabas tan feliz por lo que te dijo ese weΓ³n del Ignacio, que me dio vergΓΌenza contΓ‘rtelo βdijo bajando la cabeza.
βΒΏY por eso fue que ayer no pudiste hablar hasta tarde con tus viejos? βsaquΓ© la conclusiΓ³n.
βSi, por eso βrespondiΓ³ mirΓ‘ndome a los ojosβ. Pero ya la terminΓ©. Hoy en la maΓ±ana terminΓ© lo que me faltaba, por eso te vine a ver βdijo con una sonrisaβ, para celebrar que por fin yo soy libre βlevantΓ³ los brazos en seΓ±al de triunfoβ, o al menos un poquito mΓ‘s libre.
Se acercΓ³ a abrazarme y me pidiΓ³ perdΓ³n por haberse enojado conmigo la noche anterior.
βSolo no me vuelvas a mentir, ΒΏya? βle pedΓ.
βBueno βaceptΓ³, dΓ‘ndome un besoβ. ΒΏSalgamos a dar una vuelta?
AceptΓ© su invitaciΓ³n, y tomamos la micro hasta llegar al balneario. No pude evitar recordar la maΓ±ana en que me preguntΓ³ si era gay en la balsa, para asegurarse si atreverse a besarme o no, aunque el contraste del clima hacΓa aΓΊn mas nostΓ‘lgico el recuerdo de esa maΓ±ana de verano, contra la tarde gris de invierno que estΓ‘bamos viviendo.
βΒΏUna carrera a la balsa? βdijo a modo de broma, reconociendo que estΓ‘bamos recordando lo mismo.
βCuando quieras βrespondΓ provocativamente, pero sin verdaderas intenciones de hacerlo. El frΓo era demasiado.
Nos reΓmos y continuamos caminando por el borde costero. Al llegar al Parque Croata, nos sentamos al pie de un Γ‘rbol, uno al lado del otro, despuΓ©s de comprar un par de helados en la tienda del otro lado de la calle.
βQue relajante esto βdijo feliz el Huaso.
βSerΓa mΓ‘s ideal con un poco de sol βcomentΓ©, imaginΓ‘ndome lo bonito que serΓa esa misma situaciΓ³n en una tarde soleada.
βPero igual estΓ‘ rico asΓ, con este frΓo al menos nos podemos abrigar mutuamente βdijo con coqueterΓa.
βYa, como si fueras a dejar que te abrace en pΓΊblico βme reΓ.
βBueno, si βse riΓ³ tambiΓ©nβ. Pero la idea es buena.
Nos quedamos bastante rato ahΓ conversando, disfrutando de la tarde, y luego nos fuimos caminando hasta su casa para tener mΓ‘s privacidad.
Al dΓa siguiente el Huaso fue temprano al Hospital a entregar el trabajo que le habΓa pedido la supervisora, y Γ©sta lo hizo esperar mientras lo leΓa para darle la nota. Finalmente me llamΓ³ muy contento para informarme que habΓa aprobado la prΓ‘ctica, y que podrΓa titularse junto a todos los demΓ‘s, asΓ que desde ese dΓa comenzamos a realizar los trΓ‘mites de titulaciΓ³n, junto con los otros seis compaΓ±eros de la prΓ‘ctica.
El Huaso decidiΓ³ quedarse acΓ‘ en la ciudad esperando que el tΓtulo estuviera listo (40 dΓas hΓ‘biles, supuestamente), e insistiΓ³ en que no querΓa volver a La Serena hasta despuΓ©s de fiestas patrias.
El 16 de septiembre en la noche, estΓ‘bamos jugando play en mi pieza, cuando de repente empezaron a sonar las alarmas antitsunami en nuestros celulares.
βΒΏQuΓ© habrΓ‘ pasado? βme preguntΓ³ el Huaso, un poco confundido.
βNo sΓ©β¦ βrespondΓ, sin entender nadaβ. Bajemos mejor.
Llegamos al primer piso y mis padres estaban sintonizando las noticias nacionales, donde informaban del terremoto en Coquimbo. El Huaso se puso nervioso y tomΓ³ el celular para llamar a su familia. Las llamadas no entraban, asΓ que se dedicΓ³ a enviar mensajes de WhatsApp esperando que aΓΊn tuvieran conexiΓ³n. DespuΓ©s de una media hora pudo comunicarse y enterarse que estaban todos bien.
βMe alegro que tu familia estΓ© bien βle dije dΓ‘ndole un abrazo de apoyo.
βVas a tener que dormir aquΓ hoy, Pato βle dijo mi padreβ. MaΓ±ana si quieres te llevamos al terminal para que viajes a ver a tu familia.
βGracias βdijo el Huaso, aΓΊn preocupado por el acontecimiento.
MΓ‘s tarde, cerca de la medianoche el Huaso pudo reciΓ©n hablar por telΓ©fono con su familia. Les dijo que al dΓa siguiente viajarΓa a La Serena para estar con ellos y ayudar en lo que fuera necesario.
βΒΏQuieres que te acompaΓ±e? βle preguntΓ© al Huaso, cuando estΓ‘bamos acostΓ‘ndonos a dormir.
βNo es necesario, amor βrespondiΓ³. Aunque intentaba mostrarse calmo, yo notaba que seguΓa muy preocupado. Se acostΓ³ a mi lado, y me abrazΓ³β. Gracias por todo βme besΓ³ y luego sonriΓ³. Una sonrisa cansadaβ. Buenas noches.
βBuenas noches βle sonreΓ genuinamente, intentando traspasarle un poco de calma con eso.
Al dΓa siguiente, mi papΓ‘ nos llevΓ³ a la casa del Huaso para que empacara algo para el viaje mientras Γ©l esperaba estacionado afuera.
βΒΏTe llevarΓ‘s a Mumble? βle sugerΓ como broma, para aligerar el ambiente.
βNo. Mumble se queda a cuidar la casa. Que la SeΓ±ora Sonia no se meta a intrusear βdijo con cierto Γ‘nimo.
Nos reΓmos y nos besamos antes de salir de su habitaciΓ³n y reencontrarnos con mi papΓ‘. Al llegar al terminal, el Huaso comprΓ³ el pasaje para el bus que salΓa en media hora. Cuando nos despedimos, lo abracΓ© fuerte y le susurrΓ© βte amoβ al oΓdo. Γl me respondiΓ³ con un βyo tambiΓ©nβ, y luego le dio un abrazo a mi papΓ‘ agradeciΓ©ndole la hospitalidad.
A la medianoche me llamΓ³ por telΓ©fono, diciΓ©ndome que habΓa llegado a La Serena, pero no asΓ a su casa, que al dΓa siguiente me llamarΓa para contarme la situaciΓ³n real de su familia, ya que sabΓa que sus papΓ‘s le bajaban el perfil al asunto por telΓ©fono para no preocuparlo.
Finalmente me dijo al dΓa siguiente que su casa habΓa sufrido mΓnimas consecuencias del terremoto, y que sus padres estaban bien. La casona de su abuela, en cambio, habΓa sufrido mΓ‘s, pero tampoco hubo pΓ©rdidas personales afortunadamente. Me dijo que no tenΓa claro cuΓ‘ndo volverΓa, pero que ayudarΓa a reparar la casona de su abuela.
Como estaba sin el Huaso, me organicΓ© con el Bryan y el Victor para ir a las ramadas. El dΓa 19 nos reunimos, y el Victor llegΓ³ con Anita, la paramΓ©dico del hospital, sorprendiΓ©ndonos a todos.
βYa la conocen todos, asΓ que no es necesario presentaciones βdijo en su habitual tono alegre.
Anita era muy simpΓ‘tica y se integrΓ³ muy bien al grupo.
Al rato se nos unieron la Claudia y la Cata, que llegΓ³ sin la compaΓ±Γa del Guillermo, que tambiΓ©n habΓa viajado a la cuarta regiΓ³n a ver a su familia por el terremoto.
Paseamos por las ramadas, e ingresamos a una fonda a comer algo. La garzona nos tomΓ³ la orden y luego nos dejΓ³ solos.
βΒ‘Larry! βescuchΓ© de repente. Una voz muy familiar se acercaba por mi espalda. Me volteΓ© a ver y era la Vicky, de polera y pantalΓ³n negro, al igual que la garzona.
βVicky, ΒΏQuΓ© haces acΓ‘? βle preguntΓ© sorprendido.
βTrabajo acΓ‘ po. Mi tΓa me ofreciΓ³ trabajar en su fonda estos dΓas que tenΓa libre βme explicΓ³ con una sonrisa de oreja a orejaβ. LΓ‘stima que no los vi entrar, asΓ los atendΓa yo.
Me quedΓ© conversando un rato con ella, de pie en una de las mesas contiguas, mientras mis compaΓ±eros seguΓan compartiendo entre ellos.
βΒΏY el Huasito?, ΒΏpor quΓ© no estΓ‘ contigo? βpreguntΓ³ curiosa.
βViajΓ³ a ver a su familia, por lo del terremoto βle expliquΓ©.
βAh, que pena βdijo con empatΓaβ. Aunque igual me asustΓ©, pensΓ© que se habΓan peleado.
βNo, no es nada de eso βla tranquilicΓ©β. Aunque en ese caso tu no estarΓas nada de triste βle dije en broma.
βAy Larry, jamΓ‘s te harΓa eso βse ofendiΓ³β. Eres como mi hermano mayor.
En ese momento se disculpΓ³ conmigo por dejarme, ya que habΓa visto que entraba un nuevo grupo de clientes y querΓa asegurar su atenciΓ³n.
VolvΓ a la mesa con mis amigos, y me sumΓ© a su conversaciΓ³n, que en ese momento se trataba sobre un cahuΓn entre los paramΓ©dicos del hospital, relatado en primera persona por Anita.
Pasaban las semanas y el Huaso seguΓa en La Serena trabajando en la reconstrucciΓ³n de la casona de su abuela.
βTΓ³mate tu tiempo, llamΓ© a la universidad y aΓΊn no estΓ‘n listos los tΓtulos βle dije una noche de finales de octubre por telΓ©fono.
βSi, si igual yo cacho que acΓ‘ nos falta poco βme actualizΓ³ en los avances de la obra.
βΒΏCΓ³mo estΓ‘ tu abuela?
βBien, al principio estaba triste por el derrumbe, pero ahora anda feliz porque estamos todos acΓ‘ ayudando βme contΓ³ con emociΓ³n en su voz.
βOye, ΒΏy que tal estΓ‘ el constructor mas guapo de todo Chile? βle preguntΓ©, intentando darle un toque mΓ‘s juguetΓ³n al llamado.
βEstoy bienβ¦ βrespondiΓ³ escuetamente, sin entender mi intenciΓ³n.
βPero mi amor βdije riΓ©ndome.
βΒΏQuΓ© pasΓ³? βme preguntΓ³ confundido.
βNo, nada βme volvΓ a reirβ. Hablamos maΓ±ana.
Nos despedimos esa noche, y seguimos hablando periΓ³dicamente por un par de semanas mΓ‘s.
Faltando un par de dΓas para mi cumpleaΓ±os, nos juntamos con el Bryan y el Victor a jugar play, en la casa del primero.
βΒΏQuΓ© vas a hacer para celebrar tu cumple? βme preguntΓ³ el Bryan.
βNo sΓ©, algo piola yo creo. Un tecito con mi familia βdije, sin ganas de nada en verdad.
βΒ‘No seay fome po! βdijo con emociΓ³n el VΓctorβ. Salgamos a webiar a algΓΊn lado.
βNo tengo ganas βrespondΓβ, aparte al Huaso no le va a hacer gracia.
βDemΓ‘s que le va a gustar que salgas. De hecho, me pidiΓ³ que te entretuviera harto nomas, para que no te aburrieras. Le dije que podΓa entretenerte hasta cierto punto, ya que estoy con la Anita ahora βse riΓ³.
βAweonao βlo insultΓ© riΓ©ndome tambiΓ©n.
βLe dije que para ese nivel de entretenciΓ³n estaba el Bryan βvolviΓ³ a reirseβ, pero parece que no le gustΓ³ la idea.
βLinda la wea, como si fuera un puto βdijo molesto el Bryan.
βYa, tranquilo si era broma βlo calmΓ³ el Victor.
βNo te enojes βle pedΓβ. Parece que vamos a tener que buscarte una polola para que se te pase lo gruΓ±Γ³n βdije en modo de broma, logrando sacarle una sonrisa.
βYa po, ΒΏquΓ© me dices? βinsistiΓ³ el Victor.
En ese momento me llamΓ³ al celular la Vicky, pidiΓ©ndome si la podΓa ayudar con un trabajo para la u, urgente para el dΓa siguiente. AceptΓ© Β su peticiΓ³n, y les dije a mis amigos que me tenΓa que ir. βDespuΓ©s les confirmo lo del cumpleaΓ±osβ, les respondΓ, y me fui.
Al llegar a la casa de la Vicky, nos desocupamos bastante rΓ‘pido, teniendo en cuenta lo que pensΓ© que nos demorarΓamos. Su trabajo consistΓa en hacerle una entrevista a un ex alumno de la universidad, sobre su experiencia en la casa de estudios. En el fondo me demorΓ© mΓ‘s en llegar a su casa que en responder sus preguntas.
βOye, ΒΏy el Huasito cuΓ‘ndo piensa volver? βme preguntΓ³, curiosa como siempre la Vicky, mientras comΓamos galletas despuΓ©s de concluir la βentrevistaβ.
βNo tengo idea βrespondΓ sinceramenteβ. Me gustarΓa que viniera para mi cumple, pero tiene que ayudar allΓ‘ a su familia.
βOye, pero son dos meses ya casi, ΒΏcierto?
βΒΏQuedΓ³ muy mal la casa de su abuela?
βNo sΓ©, nunca me mandΓ³ fotos.
βΒΏY no subiΓ³ nada a Facebook o algo asΓ? βseguΓa en modo entrevista.
βOye, ΒΏno que la entrevista habΓa terminado? βdije en modo de broma.
βSi, disculpa. No te quise incomodar con mi curiosidad.
βNo, tranquila βsaquΓ© mi celularβ. Mira, no ha subido nada a su Facebook.
La Vicky revisΓ³ el perfil del Huaso desde mi celular y lo evaluΓ³ con detenimiento. Se levantΓ³ de su silla y fue a buscar su notebook.
βPromΓ©teme que no vas a pensar que estoy loca βme dijo, volviΓ©ndose a sentar frente a mΓ, con el notebook encendido.
βLo juro βprometΓ, aunque sin ningΓΊn grado de seguridad.
βMira, tengo un perfil falso en Facebook βcomenzΓ³ a explicarme, mostrΓ‘ndome el perfil de una chica muy lindaβ. Voy a enviarle solicitud de amistad a tu Huasito para ver que esconde tu pololo.
βΒ‘No! βdije de inmediatoβ. ΒΏCΓ³mo se te ocurre hacer eso? βme levantΓ© de la silla indignado.
βConfΓa en mΓ. Siento que hay algo raro βintentΓ³ calmarme.
βΒΏPor quΓ© dices eso? βle preguntΓ©.
βPorque sΓ. Mira βvolviΓ³ a tomar mi celularβ. Lo ΓΊltimo que subiΓ³ fue una foto con su abuela el 19 de septiembre.
βMira po, se nota que hay harta gente de fondo. Supongo que son familiares. ΒΏNo te parece raro que siendo una gran reuniΓ³n familiar sΓ³lo haya subido una foto?, o si no le gusta subir muchos fotos, demΓ‘s alguien mΓ‘s pudo subir otras y haberlo etiquetado, como en todas las otras fotos que tiene con tus amigos βme explicΓ³. TenΓa lΓ³gica su argumento.
βNo lo hagas βle pedΓβ. No me siento cΓ³modo violando su privacidad.
Me ponΓa nervioso el solo hecho de pensar hacer algo asΓ.
βΒΏEstΓ‘s seguro? βme preguntΓ³ mientras buscaba el perfil del Huaso en Facebook. Lo encontrΓ³, y obviamente, tenΓa el perfil privado. Puso el cursor sobre el botΓ³n azul que decΓa βenviar solicitud de amistadβ.
βSΓ βle dije, finalmente venciendo la tentaciΓ³n. Pero la Vicky no me hizo caso y presionΓ³ el botΓ³n del mouseβ. ΒΏQuΓ© hiciste? βle preguntΓ© en un volumen mΓ‘s fuerte de lo que debΓ haberle dicho.
βPerdona, me equivoquΓ© βdijo convenciΓ©ndome de su error.
βElimina eso, deshaz la solicitud βle ordenΓ©.
Ella lo iba a hacer cuando apareciΓ³ el globito rojo con la silueta de una persona en la barra superior de la pantalla, indicando que tenΓa un nuevo amigo.
SentΓ como un escalofrΓo me recorriΓ³ la espalda, y la Vicky me mirΓ³ con nerviosismo y ansiedad. Me volvΓ a sentar a su lado, en silencio, y tomΓ© el mouse en mis manos.
Hice click en el nombre de mi pololo y su perfil se abriΓ³ frente a mis ojos. BajΓ© por su muro y vi que tenΓa varias publicaciones que no habΓa visto desde mi celular. Fotos en las que habΓa sido etiquetado, carreteando con sus primos, disfrutando con su familia en la casona, y una foto subida por el Kevin, en la que salΓa etiquetado el Huaso, ademΓ‘s de varios otros miembros de su familia, en la que se leΓa el comentario βpor fin lista la casita de la abuelaβ. La foto habΓa sido subida hacΓa tres semanas.
El corazΓ³n se me apretΓ³ y comencΓ© a temblar. La Vicky me tomΓ³ la mano izquierda para darme Γ‘nimos ya que estaba viendo lo mismo que yo. Me tomΓ© un momento para respirar y continuΓ© bajando.
En publicaciones mΓ‘s antiguas, comenzaron a aparecer fotos de un bebΓ© vestido con ropa en tonos celestes, con muchos comentarios felicitando al Huaso, incluΓdos mis suegros. MΓ‘s atrΓ‘s habΓan fotos del Huaso y la Mari (ella con un avanzado embarazo), y el resto de la familia, celebrando con un asado las fiestas patrias.
Las lΓ‘grimas comenzaron a caer por mi cara, pero yo intentΓ© inΓΊtilmente no soltar el llanto. Me sentΓa ahogado, y no fue hasta dentro de un par de minutos que me di cuenta que la Vicky estaba a mi lado, abrazΓ‘ndome y llorando conmigo.
βLo siento, Larry, no fue mi intenciΓ³n βme decΓa ella, engrosando la voz para darse a entender.
Yo solo atinΓ© a asentir y seguir llorando, mientras sentΓa un dolor profundo en el pecho.
βΒΏQuieres tomarte un tΓ© o algo? βme ofreciΓ³ ella despuΓ©s de unos minutos.
βNecesito mi cama βle dijeβ. Me voy a ir, ΒΏya?Β
βΒΏEstas seguro? βme preguntΓ³β. Si quieres le digo a mi hermano que te vaya Β dejar.
βNo es necesario, necesito deshinchar los ojos en el camino, para llegar digno a mi casa βintentΓ© sonreir.
βMe avisas cuando llegues βme pidiΓ³. Yo asentΓ y me despedΓ de ella con un abrazo, que no alarguΓ© demΓ‘s para no quebrarme denuevo.
SalΓ de su casa y me vine caminando a la mΓa. A ratos tenΓa que determe porque el viento me molestaba en los ojos, aΓΊn llenos de lΓ‘grimas por la pena y el dolor de enterarme de las mentiras del Huaso. La gente con la que me cruzaba se me quedaba mirando, pero intentaba ignorarlos.
No podΓa creer que lo que habΓa visto era verdad. El Huaso, mi primer gran amor, que me prometΓa fidelidad incondicional, con el que habΓa sido tan feliz, me habΓa mentido por al menos nueve meses, con consecuencias tan grandes como un hijo. Enterarme de eso habΓa destrozado toda la estabilidad emocional que tenΓa.
Al llegar a mi casa, le mandΓ© un mensaje de inmediato a la Vicky diciendo que habΓa llegado, para que despuΓ©s no me interrumpiera mientras dormΓa. Antes de entrar a mi casa, me quedΓ© esperando un rato afuera, para asegurarme que mis papΓ‘s no se percataran de mi estado de Γ‘nimo.
Cuando entrΓ©, mi mamΓ‘ estaba preparando la once y al verme pasar de largo a mi pieza me dijo que no me demorara mucho en bajar, para tomar tΓ© los tres juntos.
SubΓ a mi pieza, me cambiΓ© de ropa y me mirΓ© al espejo para ver si se me notaba mucho que habΓa estado llorando. TenΓa los ojos rojos y un poco hinchados, pero no podΓa hacer nada al respecto. Ya se me ocurrirΓa alguna mentira.
IntentΓ© apagar mis emociones y bajΓ© a tomar tΓ©. Mis padres conversaban sobre temas intrascendentes mientras yo βescuchabaβ en silencio, y asentΓa de tanto en tanto intentando no hacer contacto visual.
La TV estaba encendida en el canal de noticias y dieron una nota sobre la reconstrucciΓ³n del terremoto.
βΒΏCΓ³mo le va con eso al Pato? βme preguntΓ³ mi papΓ‘, intentando integrarme a la conversaciΓ³n en la mesa.
βBienβ¦ βalcancΓ© a responder con la voz temblorosa, pero de pronto me sentΓ sin energΓas para mantener la apariencia anΓmica que mostraba.
Me puse a llorar, desatando la preocupaciΓ³n de mis padres.
βHijo, ΒΏquΓ© te pasΓ³? βpreguntaron ambos al unΓsono, con mi padre acercΓ‘ndose a abrazarme.
El tener a mi padre abrazΓ‘ndome me hizo relajarme aΓΊn mΓ‘s y liberar el dolor punzante que sentΓa en el pecho. Me sentΓa tan cansado, como si hubiera tenido un dΓa muy ocupado, pero en realidad el cansancio no era solo por el dΓa de mierda que habΓa tenido, sino que tambiΓ©n por los aΓ±os de tener que estarle escondiendo cosas a mi familia, estar constantemente inventando excusas o situaciones para evitar que se dieran cuenta de mi verdad.
Mi mamΓ‘ se acercΓ³ por el otro lado de la mesa y se sentΓ³ a mi lado, tomΓ‘ndome la mano y acariciΓ‘ndome el cabello.
No sΓ© cuanto tiempo habrΓ© estado llorando con mis padres junto a mΓ apoyΓ‘ndome, pero cuando por fin pude ver con claridad, las noticias ya habΓan cambiado de secciΓ³n y el tΓ© estaba casi frΓo.
βHijo, ΒΏestΓ‘s bien? βme preguntΓ³ mi papΓ‘ mirΓ‘ndome a los ojos.
Su mirada me transmitiΓ³ seguridad, y por un momento me sentΓ aliviado y asentΓ, fiel a mi costumbre de mentir para esconder mis sentimientos, pero luego neguΓ© con la cabeza al recordar todo lo que habΓa visto en casa de la Vicky.
βΒΏQuΓ© te pasΓ³? βme preguntΓ³ mi mamΓ‘, con la voz entrecortada.
βEl Pato fue papΓ‘ βdije apenas controlando la voz, y volviendo a llorar.
βHijoβ¦ βdijo mi papΓ‘ y me volviΓ³ a abrazar, mΓ‘s fuerte que antes.
DespuΓ©s de otro para de minutos de llanto, por fin sentΓ como que me desahoguΓ© completamente. A pesar de la tristeza que sentΓa por la infidelidad del Huaso, me sentΓa muy aliviado de tener a mis padres ahΓ apoyΓ‘ndome, y haber dado ese pequeΓ±o paso para salir del closet ante ellos.
βLo siento mucho βme decΓa mi mamΓ‘, acariciΓ‘ndome el cabello, dΓ‘ndome contenciΓ³nβ. Larry, quiero que sepas que te amamos, sin importar nada, ΒΏestΓ‘ bien? βme hizo mirarla a los ojos, y asentΓβ. Todo va a estar bien.
Me volviΓ³ a abrazar, y despuΓ©s de un momento me sentΓ mΓ‘s aliviado.
βΒΏPuedo ir a acostarme? βles preguntΓ©. Estaba muy cansadoβ. Necesito dormir.
βPor supuesto βrespondieron ambos al unΓsono.
Les dΓ las buenas noches, y me dirigΓ a mi pieza y cerrΓ© la puerta. Me saquΓ© la ropa, me acostΓ© en la cama, y me dormΓ casi de inmediato.
Al dΓa siguiente me levantΓ© a tomar desayuno, y mis padres me saludaron con atenciΓ³n.
βΒΏCΓ³mo amaneciΓ³? βpreguntΓ³ mi papΓ‘.
βUn poco mejor βera verdad. El dormir me habΓa hecho muy bien, y ya me sentΓa mas tranquilo respecto a lo sucedido.
βΒΏQuieres conversar sobre lo de anoche? βme preguntΓ³ mi madre.
Me quedΓ© en silencio, pensando como empezar.
βPerdΓ³nenme. Por haberles mentido βcomencΓ© diciendo y se me llenaron los ojos de lΓ‘grimas.
βΒΏEn quΓ© nos mentiste? βpreguntΓ³ con calma mi padre.
βSoy gay βles revelΓ©, comenzando a llorar nuevamente. No era un llanto de pena, sino mas bien, de cierto alivio.
βEstΓ‘ bien, hijo. EstΓ‘ bien βdijo mi padre para calmarme, dΓ‘ndome unas palmadas en el hombro, mientras mi madre me tomaba la mano a travΓ©s de la mesa.
βNunca nos mentiste βme consolΓ³ mi madreβ. EsperΓ‘bamos que nos lo dijeras en cualquier momento. Simplemente no te quisimos presionar. Cuando estuvieras listo.
βΒΏCΓ³mo lo supieron? βpreguntΓ© avergonzado.
Mis padres se miraron y sonrieron con complicidad.
βSiempre fuiste un niΓ±o muy reservado, y a pesar de eso, siempre tuviste buena relaciΓ³n con tus compaΓ±eros. Invitabas a tus amigos y amigas a la casa de vez en cuando, pero nunca nos presentaste a alguien formalmente. Lo tomamos como algo normal en ti, tu sabes, reservado con tu vida, con tus estudios, etc. Pero cuando empezaste a invitar a Patricio acΓ‘ a la casa, tu cambiaste. Te veΓas mΓ‘s alegre y abierto a compartir con nosotros. QuizΓ‘s no nos dedicabas mucho tiempo, pero comenzaste a contarnos de tus sentimientos, tus relaciones sociales, tus estudios. QuizΓ‘s tu no te hayas dado cuenta de eso, pero nosotros si, somos tus padres βtenΓa razΓ³nβ. AdemΓ‘s, el brillo en tu mirada cuando lo veΓas llegar, era lo mΓ‘s hermoso que he visto βme dijo secΓ‘ndome con el dorso de su mano las lΓ‘grimas que caΓan por mi mejilla, mientras sus ojos se humedecΓan.
βNotamos que no era algo solo de tu parte. La forma que tenΓa Γ©l de mirarte y de cuidarte era muy especial βagregΓ³ mi madre, sonriΓ©ndomeβ. Con esto no queremos decir que la relaciΓ³n que tenΓan ustedes era tan perfecta que deberΓas perdonarlo. No sabemos quΓ© tan sana era la relaciΓ³n de ustedes, pero sΓ sabemos que se tenΓan mucho amor, porque se notaba. Sin embargo, Patricio cometiΓ³ un error grave faltΓ‘ndote el respeto, y eso nunca debes permitirlo. ΒΏEstamos claros? βme mirΓ³ seria, pero sin perder su expresiΓ³n maternal.
βSi βrespondΓ, asintiendo.
Continuamos desayunando y por fin me pude sentir 100% cΓ³modo en mi casa, conversando con mis padres sin preocuparme de esconderles nada, o de inventar mentiras para que no sospecharan (que ahora me daba cuenta, no servΓan de nada).
Durante la tarde, le enviΓ© un mensaje a la Vicky diciΓ©ndole que no se preocupara por mΓ, que no la odiaba por lo que habΓa hecho, y que ya estaba mejor. TambiΓ©n le contΓ© al Bryan por WhatsApp sobre lo ocurrido, y de inmediato me vino a ver a la casa.
βΒΏCΓ³mo te sientes? βfue lo primero que me dijo apenas entrΓ³ a mi pieza.
βPΓ©simo βdije sinceramenteβ, pero no sΓ©. Aliviado supongo.
βAl menos ese conchesumadre sirviΓ³ para que salieras del closet con tus viejos βdijo mi amigo, intentando ver el lado positivo de la situaciΓ³n.
βSi, supongo. AΓΊn no puedo creer que me haya mentido tanto tiempo βintentΓ© no dejarme invadir por la pena nuevamente.
El Bryan se acercΓ³ a abrazarme para consolarme. Luego me mirΓ³ a los ojos y dijo.
βΒΏUna partida? βme sonriΓ³ con empatΓa, sugiriendo una dosis de nuestra terapia.
AceptΓ© con una sonrisa, y estuvimos jugando un buen rato durante la tarde.
βSupongo que despuΓ©s de esto menos ganas tendrΓ‘s de celebrar tu cumple pasado maΓ±ana βme comentΓ³ Γ©l, mientras celebraba un golazo virtual.
βSupones bien. Prefiero descansar.
βΒΏEstas seguro? βpreguntΓ³β. No te voy a ofrecer sacarte a carretear y que conozcas a algΓΊn weon random para olvidar al Huaso. Pero si quieres puedes venir a mi casa a pasar el rato. Invitamos al Victor si quieres.
MeditΓ© un rato, mientras me intentaba acercar a la porterΓa de mi amigo.
βBueno βaceptΓ©. SabΓa que encerrarme en mi pieza no era la mejor decisiΓ³n, y el ir a la casa del Bryan y estar con mis amigos me despejarΓa la cabeza.
Durante los dΓas que siguieron, ignorΓ© completamente las llamadas y mensajes del Huaso, porque obviamente no tenΓa ganas de saber nada de Γ©l.
El dΓa viernes en la maΓ±ana, para mi cumpleaΓ±os, mientras estaba guardando en mi pieza los regalos que me habΓan dado mis padres durante el desayuno (un reloj de pulsera y una camisa), mi papΓ‘ subiΓ³ a decirme que estaba el Huaso abajo, y si querΓa que lo hiciera pasar.
El corazΓ³n se me detuvo por un segundo eterno, y me comenzaron a temblar las manos.
βDile que suba βle dije a mi papΓ‘ despuΓ©s de pensarlo un momento.
El Huaso entrΓ³ a mi pieza por la puerta que estaba abierta. Lo esperΓ© sentado en la cama, pero apenas lo vi empecΓ© a llorar. Γl se arrodillΓ³ frente a mi, preocupado.
βΒΏQuΓ© te pasa, amor? βme preguntΓ³, y la ultima palabra fue como un puΓ±al en el corazΓ³n.
Me tapΓ© la cara con las manos, intentando calmarme.
βΒΏPor quΓ© me mentiste? βle preguntΓ© mirΓ‘ndolo a los ojos, despuΓ©s de lograr recomponerme.
El Huaso me mirΓ³ con miedo en los ojos y tambiΓ©n comenzΓ³ a llorar.
βPerdΓ³name Larry, por favor βme pidiΓ³ de rodillas frente a mΓβ. Me equivoquΓ© βsu voz era gruesa y firme. PodΓa manejar mejor el llanto que yo.
βΒΏEs tu hijo? βle preguntΓ© manteniendo el contacto visual.
Γl dudΓ³ antes de responder.
βSΓ, es mΓo βuna sonrisa se dibujΓ³ en su cara, entre las lΓ‘grimasβ. Es hermoso.
BajΓ© la mirada. Verlo feliz por su hijo me daba pena.
βΒΏPor quΓ© no me dijiste antes?, ΒΏpor quΓ© me seguiste engaΓ±ando hasta ahora? βvolvΓ a mirarlo.
βNo lo sΓ©. PensΓ© que era posible que no lo supieras nunca βexplicΓ³.
βΒΏO pensabas patearme antes de que naciera?
βΒ‘No! βrespondiΓ³ tajantemente.
βPor eso ΓΊltimamente estabas tan raro. Te enojabas un rato y despuΓ©s se te pasaba rΓ‘pido. Tu nunca fuiste asΓ. Es porque ya te daba lo mismo βsaquΓ© conclusiones.
Se quedΓ³ en silencio un rato.
βLarry, aΓΊn te amo βme dijo, con lΓ‘grimas en los ojos.
βNo me sigas mintiendo βle pedΓ.
βEs la verdad βapoyΓ³ su cara en mis rodillas, y yo me tapΓ© la mΓa con mis manos nuevamente.
Nos quedamos en silencio nuevamente, escuchando los sollozos del otro.
βΒΏPor quΓ© lo hiciste? βle preguntΓ©, temiendo la respuesta que pudiera venir.
βNo lo sΓ© βrespondiΓ³ despues de pensar un buen ratoβ. Porque soy un imbΓ©cil. La Mari me habΓa invitado a un carrete de aΓ±o nuevo, y no sΓ©, me confundΓ. La caguΓ© βvolviΓ³ a llorar.
Todo habΓa pasado antes de mi viaje a La Serena. Cuando la Mari actuaba de forma prepotente y despreciativa conmigo, y el Huaso no hacΓa nada al respecto, ellos ya habΓan tenido sexo. El enterarme de eso hizo que me volviera a quebrar, ya que me indicaba que yo no era tan importante para Γ©l.
βCuando la Mari te trataba pΓ©simo βcontinuΓ³β, no creas que nunca le decΓa nada porque no te amara. No le decΓa nada porque tenΓa miedo de que si te defendΓa, ella te iba a contar lo que habΓa pasado βexplicΓ³ secΓ‘ndose las lΓ‘grimas con el dorso de la mano.
Me quedΓ© en silencio, intentando calmar mis emociones.Β
βΒΏCuΓ‘ndo te enteraste? βle preguntΓ© despuΓ©s de un rato, cuando ya habΓa recuperado la compostura nuevamente.
βCuando estΓ‘bamos en el hospital. Ese dΓa que me retaron por culpa de la Claudia βrecordΓ³, mientras se ponΓa de pie y se sentaba a mi ladoβ. Por eso tambiΓ©n me fue tan mal en la prΓ‘ctica.
βTe retaron por tu culpa βle corregΓ. Ahora yo estaba del lado de la Claudia.
βΒΏY tu?, ΒΏCΓ³mo te enteraste? βme preguntΓ³. Estaba seguro que querΓa preguntarme eso desde el principio.
βLa Vicky me convenciΓ³ de que escondΓas algo, asΓ que me metΓ a tu Facebook βprotegΓ los medios espΓas de la Vickyβ. AhΓ salΓa todo.
βΒΏY tΓΊ nunca sospechaste nada?
βNo. ΒΏPor quΓ© iba a dudar de ti?, si te amaba, pensaba que jamΓ‘s me ibas a mentir con algo asΓ βle expliquΓ©, con la voz temblorosa.
Nos volvimos a quedar en silencio otro rato mΓ‘s.
βΒΏMe odias? βme preguntΓ³, aΓΊn cabizbajo.
βNo βquerΓa responder que sΓ, que lo odiaba por lo que habΓa hecho, pero no podΓa odiarlo.
βΒΏMe amas? βme mirΓ³ a los ojos, con su mirada llena de lΓ‘grimas.
CerrΓ© los ojos y volvΓ a llorar. AsentΓ con mi cabeza y sentΓ el abrazo del Huaso. Me acariciaba la cabeza y me apretaba contra Γ©l, como queriendo disfrutar los ΓΊltimos minutos que tendrΓamos juntos, y yo me dejaba llevar. TambiΓ©n querΓa disfrutar nuestro ΓΊltimo abrazo.
βDejemos todo atrΓ‘s y sigamos siendo felices juntos βme dijo, poniendo su frente contra la mΓa y mirΓ‘ndome a la cara.
Lo ΓΊnico que querΓa hacer era decirle que sΓ, que siguiΓ©ramos juntos y que nos olvidΓ‘ramos de su βerrorβ. Pero no, no podΓa hacerlo. Perdonar algo asΓ me era imposible, a pesar de lo mucho que habΓa aguantado hasta el momento en nuestra relaciΓ³n.
βNo βdecidΓ finalmenteβ. DevuΓ©lvete a La Serena, y crΓa a tu hijo con todo el amor que puedas. AsegΓΊrate de que nunca le falte nada, e incΓΊlcale que cuando sea grande respete a su pareja. Forma tu familia con la Mari, que aunque no lo quieras reconocer, la amas y siempre la amaste.
Esta vez Γ©l se puso a llorar desconsoladamente. Yo tambiΓ©n llorΓ©, en forma sinΓ©rgica con el Huaso. Nos abrazamos por un largo rato, hasta que se calmΓ³.
βTe traje un regalo βme dijoβ. Por tu cumpleaΓ±os.
βNo lo quiero βintentΓ© sonar lo mΓ‘s fuerte posible. Γl bajΓ³ la mirada y aceptΓ³ mi decisiΓ³n asintiendo con la cabezaβ. Debes irte, necesito descansar βle anunciΓ© poniΓ©ndome de pie. Por mucho que me costara tenΓa que ponerle fin a todo.
El Huaso tambiΓ©n se parΓ³ y me dio un ΓΊltimo abrazo apretado, que poco a poco fue corriendo su cara, separΓ‘ndola de mi hombro y acercΓ‘ndola a mi rostro. Cuando quedΓ³ frente a mi me dio un beso que no le neguΓ©. Nos dimos nuestro ΓΊltimo beso, calmado y sin prisa, disfrutΓ‘ndolo entre lΓ‘grimas, sabiendo que no se volverΓa a repetir. Nos quedamos un rato tomados de la mano, frente con frente, derramando nuestras ΓΊltimas lΓ‘grimas juntos, hasta que decidΓ que era hora de irse.
βTu tambiΓ©n βse separΓ³ de mi y saliΓ³ por la puerta.
Lo vi caminar por el pasillo y di un ΓΊltimo suspiro cuando desapareciΓ³ al bajar por la escalera. Me asomΓ© a la ventana y lo vi cruzar la calle, y en la cuadra de enfrente se detuvo y se llevΓ³ las manos a la cara. ComencΓ© a llorar nuevamente, al verlo asΓ. DespuΓ©s de un rato siguiΓ³ caminando y no lo vi mΓ‘s.
Me quedΓ© de pie frente a la ventana, mirando a la nada, cuando entrΓ³ mi mamΓ‘ a mi pieza.
βHiciste lo correcto hijo βcomenzΓ³ a decirβ. Estoy orgullosa de ti βme dio un abrazo.
βFue tan difΓcil βle dije, soltando las ΓΊltimas lΓ‘grimas que me quedaban.
βLo sΓ©, lo sΓ© βme consolΓ³β. Ahora solo te queda felicidad por delante.
βNo sΓ©. Solo quiero desaparecer. Alejarme de esta ciudad βdije con sinceridad.
βΒΏY quΓ© te frena? βpreguntΓ³ mi papΓ‘ entrando por la puertaβ. Si necesitas eso, viaja, medita, conoce otras realidades. Te harΓ‘ bien βmi mamΓ‘ lo mirΓ³ preocupada, pero luego cambiΓ³ su semblanteβ. Cuando te sientas listo volverΓ‘s.
Mi mamΓ‘ concordΓ³ con Γ©l y me dio el visto bueno. AceptΓ© la propuesta y les dije que pensarΓa cual serΓa mi destino.
Al atardecer fui donde el Bryan, confiando en que me despejarΓa, y asΓ lo hice. Estaban los hermanos anfitriones y ambos Victorβs. Pedrito al llegar me dio todo su apoyo y dijo que si necesitaba algo, que no dudara en pedirle ayuda. TambiΓ©n esperΓ© un βte lo dijeβ de su parte, pero afortunadamente no lo hizo. El Victor estaba medio bajoneado, y le preguntΓ© quΓ© le pasaba.
βEs que me da rabia el Huaso βdijo con penaβ. Tu sabi que es mi amigo, pero lo que te hizo fue feo βme dio un abrazo de apoyo, y luego le pedΓ que subiera el Γ‘nimo, por mi.
A decir verdad, disfrutΓ© bastante la noche, comiendo pizza y viendo pelΓculas de terror pude olvidar por unas horas el asunto de mi ahora ex pololo. Les anunciΓ© que me irΓa de viaje y todos entendieron mis razones.
βΒΏY si te acompaΓ±amos? βpropuso el Victor, motivΓ‘ndose de los primeros, como siempreβ. Ah no, verdad que no tengo plata βrecordΓ³ su estado financiero, desatando las risas de todos.
βΒΏPara donde te vas? βme preguntΓ³ el Pedro.
βA ChiloΓ© βrespondΓ, un poco ansioso por la expectativa de hacer un viaje solo a un lugar desconocido para mi.
El dΓa lunes, antes de irme al terminal, fui a la universidad por si acaso estaba listo mi tΓtulo, y para mi sorpresa, asΓ fue. Lo guardΓ© en una carpeta dentro de mi mochila, y me fui al terminal. Me despedΓ de mis padres y tomΓ© el bus hasta Santiago.
Al llegar a Santiago tomΓ© otro bus hasta Puerto Montt, y desde ahΓ hacia Ancud. Me bajΓ© del bus y comencΓ© a recorrer los alrededores, buscando algΓΊn alojamiento. Me fui caminando por laΒ Avenida Salvador Allende, hasta que lleguΓ© a la carretera y vi un discreto letrero que decΓa βcampingβ, y una flecha.
SubΓ el sendero que indicaba la flecha y lleguΓ© a una gran casona de tres pisos que se ubicaba en la cima de una pequeΓ±a colina, que a sus faldas tenΓa un terreno grande delimitado en cuadrados por unas pequeΓ±as cercas de madera, y a un costado, un gran espacio de ripio designado para estacionamientos, donde habΓan tres vehΓculos estacionados, correspondientes a las tres familias que habΓan levantado carpa en sus espacios delimitados. AbrΓ la puerta de la casona que tenΓa un letrero que decΓa βAbiertoβ e ingresΓ© a la recepciΓ³n, donde estaba una octogenaria mujer de cabello cano y rostro amable, con una piocha dorada con su nombre βCecilia Gonzalezβ
βΒΏCuΓ‘nto cuesta el camping? βle preguntΓ©.
βCinco mil pesos la noche βrespondiΓ³ con amabilidadβ. NecesitarΓ© los nombres de todos los que vengan con usted.
βVengo solo βle dije de inmediato, y me mirΓ³ extraΓ±ada.
βEs poca la gente que viene sola a acampar βcomentΓ³, mientras recibΓa mi carnet para anotar mis datosβ. Si gusta puede arrendar una cama tambiΓ©n, acΓ‘ en una de las habitaciones.
βΒΏY eso cuanto me costarΓa? βpreguntΓ©.
βDiez mil βrespondiΓ³ ella.
Lo meditΓ© un momento y luego me decidΓ.
βBueno, quiero una pieza βaceptΓ©, aprovechando de darme un lujo de comodidad por el momento. MΓ‘s adelante podrΓa cambiarme al camping, o acampar en cualquier otro lado si lo necesitaba.
Me acomodΓ© en mi habitaciΓ³n, que era pequeΓ±a, pero acogedora, con dos literas ubicadas una al lado de la otra, enfrente de unos armarios individuales con candados. GuardΓ© mis cosas y salΓ a caminar. Fui caminando hasta Ancud, y entrΓ© a almorzar en una posada. Al salir del local, con el estΓ³mago lleno, vi un letrero que me indicaba el hospital de la ciudad, y decidΓ ir a dejar currΓculo uno de esos dΓas.
Estuve una semana recorriendo la isla, dΓ‘ndome tiempo para meditar y despejarme. Las heridas por la infidelidad del Huaso ya estaban cerrando. AΓΊn me daba pena recordarlo, y a ratos me daban impulsos de ver como estaba en sus redes sociales, pero ya no lloraba cuando pensaba en Γ©l. Cuando volvΓa a la casona, la seΓ±ora Cecilia me pedΓa que le ayudara a hacer alguna tarea domΓ©stica. Que le arreglara un mueble, o que ayudara a cargar las cajas con mercaderΓas, etc, lo que me permitΓa, ademΓ‘s, mantener mi mente ocupada.
βPor tu ayuda te voy a rebajar un poco el arriendo βme prometΓa.
Al sΓ©ptimo dΓa de estancia en la Isla de ChiloΓ©, el Victor me llamΓ³ al celular preguntΓ‘ndome donde andaba.
βEn Ancud po, si te dije ayer βle respondΓ.
βYa, ΒΏpero en quΓ© calle estas? βme volviΓ³ a preguntar.
βΒΏY para quΓ© quieres saber eso? βestaba confundido.
βPorque estamos aquΓ en el terminal con el Bryan, y no sabemos para donde ir.
El corazΓ³n se me acelerΓ³ de felicidad. No perdΓ el tiempo en explicarles donde estaba, y de inmediato les dije βquΓ©dense ahΓ, los irΓ© a buscarβ. Me despedΓ de la seΓ±ora Cecilia y le dije que si tenΓa alguna tarea que encargarme, que me la dejara para la tarde.
βΒΏQuΓ© hacen acΓ‘? βles preguntΓ© despuΓ©s de darles un fuerte abrazo a los dos. La sonrisa no me la borraba nadie.
βTe vinimos a acompaΓ±ar po βrespondiΓ³ el Victor.
βΒΏNo decias que nos extraΓ±abas mucho? βhablΓ³ por fin el Bryanβ. ΒΏCΓ³mo estay?
βBien. Ahora mucho mejor βlos volvΓ a abrazar.
Nos fuimos caminando de vuelta al camping, mientras les contaba quΓ© era de mi vida como turista isleΓ±o. Al llegar, los chiquillos se registraron como huΓ©spedes y arrendaron las camas restantes en la pieza que estaba yo.
Durante los cinco dΓas que estuvieron en la isla, nos divertimos mucho, salimos a recorrer la isla, conmigo haciendo casi de guΓa turΓstico para ellos, y pude sentirme como en casa otra vez, riendo de alegrΓa con las bromas del Victor, o nutriΓ©ndome de la sabidurΓa del Bryan.
De igual forma, mentirΓa si dijera que su presencia no me hizo recordar al Huaso y las veces que nos juntΓ‘bamos todos en la casa del Bryan, o la de la Claudia, pero de todas formas, los sentimientos positivos superaban largamente a los negativos.
Para aprovechar el ΓΊltimo dΓa de estadΓa de mis amigos, nos fuimos a QuellΓ³n con la idea de acampar en algΓΊn lugar. Recorrimos algunas iglesias que estaban en el camino, y cuando notamos que estaba oscureciendo, nos adentramos entre los Γ‘rboles y buscamos un claro para armar nuestras carpas. La mΓa era una individual, y la de ellos, una doble.
Despejamos el suelo y buscamos palos secos para encender una mini fogata. Cuando cayΓ³ la noche, el Victor sacΓ³ el copete, la bebida y las papas fritas.
El Victor estuvo hasta cerca de la una de la maΓ±ana muy animado, pero el abuso del alcohol hizo que se le apagara la tele rΓ‘pido. Con el Bryan lo acostamos en la carpa individual, para no molestarlo despuΓ©s cuando se fuera a acostar el Bryan.
Nos quedamos frente a la fogata con el Bryan, lado a lado.
βΒΏCΓ³mo lo llevas? βme preguntΓ³ Γ©l, de repente.
βBien βsabΓa a que se referΓaβ. Bueno, igual hecho de menos, pero me ha servido mucho para pensar. Siento que ya estoy empezando a sanar. De verdad.
βMe alegro mucho βme dijo mirΓ‘ndome a los ojos, y me sonriΓ³β. El Pedro me contΓ³ que le habΓas dicho que tiraste currΓculo acΓ‘.
βSi. PerdΓ³n por no decirles βno sabΓa por quΓ© no se los habΓa mencionado.
βDe hecho, Γ©l me convenciΓ³ de venir cuando el Victor me dijo que querΓa venir a verte βdijo con un temblor en la voz.
βΒΏPor quΓ© te tuvo que convencer Γ©l?, ΒΏno querΓas venir? βle preguntΓ©.
En ese momento el Bryan se acercΓ³ a mi y me dio un beso en la boca. Un par de segundos y se alejΓ³, bajando la mirada.
Me sorprendiΓ³ con su gesto y no supe que decir.
βDisculpa, no te quise incomodar βme dijo, con la voz temblΓ‘ndole por el nerviosismo.
En ese momento me acerquΓ© a Γ©l y le di un beso yo. Inmediatamente supo que era correspondido y comenzΓ³ a besarme con delicadeza y cariΓ±o. Terminamos de besarnos y nos miramos con vergΓΌenza, como dos niΓ±os que se dan su primer beso.
βΒΏY eso a quΓ© se debe? βle preguntΓ© sonrojado.
βLarry, me gustai caleta βseguΓa con la voz temblorosa, y me sorprendΓ por su declaraciΓ³nβ. No quiero presionarte a nada, yo sΓ© que estas reciΓ©n saliendo de una relaciΓ³n que fue muy importante para ti, asΓ que probablemente no es sano que me declare y confundirte, pero solo querΓa que supieras que me gustas.
βPero Bryan, tu eres hetero βdije, aun confundido. Se quedΓ³ en silencio un momento, y luego negΓ³ con la cabezaβ. ΒΏY por quΓ© nunca me lo dijiste? βle preguntΓ©.
βEs difΓcil βcomenzΓ³ diciendoβ. Cuando el Pedro saliΓ³ del closet, mis viejos lo aceptaron y todo, pero igual a mi papΓ‘ le costΓ³ un poco, aunque no querΓa que el Pedro lo supiera. Un dΓa me dijo, como broma, pero yo sΓ© que en el fondo lo decΓa en serio, que yo era la ΓΊltima esperanza de darle nietos. Y esa wea me matΓ³ βse le quebrΓ³ la voz. Lo abracΓ© para darle contenciΓ³nβ. SentΓ que era como mi obligaciΓ³n mantener el sueΓ±o vivo de mi viejo de tener un nieto, asΓ que intentΓ© convencerme de que me gustaban las chicas. DespuΓ©s de que saliste tΓΊ del closet, el Pedro me dijo que el siguiente tenΓa que ser yo, que no podΓa seguir reprimiΓ©ndome.
βΒΏEl Pedro sabΓa? βpreguntΓ© sorprendido.
βSi, siempre supo. Incluso antes de que se lo contara. Eso sΓ nunca le dije el por quΓ© no querΓa salir del closet. Le contΓ© sobre ti βdijo sonrojΓ‘ndoseβ. Γl estaba convencido que harΓamos bonita pareja βse riΓ³β. Por eso no pasaba al Huasoβ¦ ni a la Karen.
Estaba completamente sorprendido por las palabras de mi amigo y de hecho, ya me estaba confundiendo. El Bryan siempre me pareciΓ³ guapo, hermoso por dentro y por fuera, pero como yo estaba pololeando con el Huaso, nunca me di el tiempo de verlo con otros ojos. Tenerlo ahora frente a mΓ, con el fuego iluminando su rostro inocente, me hacΓa cambiar completamente mi perspectiva sobre Γ©l.
βΒΏY la Karen? βle preguntΓ©β, igual sufriste mucho cuando quiso terminar contigo.
βLa Karenβ¦Β βdijo pensando en voz alta, mirando al horizonte, como imaginΓ‘ndoselaβ. De verdad me gustaba ella. QuizΓ‘s no como me gustabas tuΒ βse sonrojΓ³β, pero me gustaba. Era muy inteligente, y bueno, ella misma se dio cuenta de todo. Cuando fui a su casa, con el chocolate que me recomendaste, conversamos y me dijo:Β βyo sΓ© que me quieres, pero tambiΓ©n sΓ© que no me quieres como yo quisieraβ. Era muy perceptiva, y lejos de enojarse, u odiarme por eso, me entendiΓ³ βhizo una pausa, de unos secgundos de silencio, y luego continuΓ³β. La razΓ³n por la que estaba tan asustado cuando me dio que querΓa terminar, era porque sabΓa que era la ΓΊltima chica con la que iba a estar. Ya no querΓa seguir intentΓ‘ndolo, pero tampoco querΓa decepcionar a mi viejo.
βPero Bryan, tu siempre fuiste super inteligente. Me sorprende que hayas tenido ese miedo, teniendo al Pedro de hermano, y sabiendo que tus padres lo habΓan aceptado βcomentΓ©, intentando entender.
βSi sΓ©, desde fuera se puede ver sΓΊper fΓ‘cil la soluciΓ³n, pero tu mΓ‘s que nadie deberΓa saberlo βme dijo, con tono empΓ‘ticoβ. Por ejemplo, tambiΓ©n tenΓas mucho miedo de contarle a tus viejos, siendo que nunca te habΓan dado razones explΓcitas para temer, ΒΏverdad? βasentΓ, tenΓa razΓ³nβ. En mi caso, el miedo me lo infundiΓ³ mi viejo. Y bueno, aΓΊn me da miedo.
βY ahora, como estamos a miles de kilΓ³metros de Γ©l, te atreviste βle dije, y se riΓ³ brevemente.
Nos quedamos en silencio otro rato mΓ‘s, y luego Γ©l hablΓ³
βAntes yo era super bueno para webiar, supongo que te diste cuenta cuando me conociste. Te di un beso sin importarme nada esa vez, ΒΏte acordai?
βSΓ βme sonrojΓ©β. DifΓcil olvidarlo.
βBueno, en ese tiempo yo webiaba mucho, y lo hacΓa como una forma de sentirme libre mientras pudiera. Pero cuando te conocΓ, no sΓ© wn, como que quise cambiar, ser mas ideal para alguien como tu βme volvΓ a sonrojar con tus palabrasβ. Te juro que yo con ser tu amigo era muy feliz, pero siento que era hora de decirte que siempre quise ser algo mΓ‘s. No me querΓa arriesgar a dejar pasar la oportunidad mientras estuvieras soltero.
TenΓa ganas de acercarme a Γ©l y besarlo, decirle que sΓ a todo lo que me pidiera, pero tambiΓ©n sentΓa que era demasiado luego despuΓ©s de estar con el Huaso (habΓan pasado apenas dos semanas), y no estaba lo suficientemente sano emocionalmente como para empezar una nueva relaciΓ³n.
Nos quedamos conversando por mucho tiempo mΓ‘s. Me contΓ³ muchas cosas de su vida, que no me habΓa contado antes, y sentΓ como que estaba conociendo a otro Bryan, el real, y me gustaba mΓ‘s a cada palabra que salΓa de su boca.
Cerca de las 6 am apagamos la fogata con tierra, y nos encerramos en la carpa para dormir. Nos acostamos frente a frente, mirΓ‘ndonos a los ojos.
βBuenas noches βme dijo, recuperando la timidez de mΓ‘s temprano.
βBuenas noches βrespondΓ, igual un poco cohibido por la situaciΓ³n.
SimultΓ‘neamente nos acercamos y nos dimos un beso, nos abrazamos fuerte, entrelazando nuestras piernas y nos quedamos dormidos.
Nos despertamos despuΓ©s de dormir unas tres horas, porque comenzΓ³ a sonar mi celular. Me llamaban del hospital de Ancud, preguntΓ‘ndome si estaba disponible para hacer un reemplazo.
βΒΏVas a hacerlo? βme preguntΓ³ el Bryan, unos minutos mas tarde mientras desayunΓ‘bamos. Se veΓa triste.
βCreo que sΓ. Tengo que ir maΓ±ana en la maΓ±ana a ver que onda βrespondΓ, un poco triste tambiΓ©n.
βEspero que te vaya muy bien, de verdad βme dijo, con una sonrisa que, si bien genuina, no cubrΓa la tristeza de sus ojos.
βIgual, el reemplazo durarΓ‘ a lo mΓ‘s un mes βlo tranquilicΓ©β. MΓ‘s temprano que tarde estarΓ© de regreso en Antofagasta.
Al rato se levantΓ³ el VΓctor, y muy animado nos contΓ³ que habΓa soΓ±ado con brujas que nos venΓan a hechizar el campamento. Le contΓ© mis novedades laborales al Victor, que se alegrΓ³ mucho por mΓ.
βΒ‘AnΓmate Bryan!, nuestro Larry es todo un profesional ya βdijo con orgullo el Victor.
βUstedes tambiΓ©n son profesionales βle recordΓ©.
βSi, pero nosotros ni siquiera fuimos a buscar el tΓtulo antes de venir. QuizΓ‘s habrΓamos encontrado pega los tres acΓ‘ βdijo con ilusiΓ³n el Victor.
Levantamos el campamento y tomamos una micro hasta Ancud, donde la seΓ±ora Cecilia les permitiΓ³ al Victor y el Bryan utilizar el baΓ±o para ducharse sin haber alojado la noche anterior.
Con el Bryan no volvimos a hablar sobre lo que habΓa pasado la noche anterior. Al verlo cabizbajo me daban ganas de acercarme a Γ©l, tomarle la mano o abrazarlo y decirle que no se iba a dar ni cuenta cuando volviera a Antofagasta, pero no me atrevΓ.
Los fui a dejar al terminal, y me despedΓ con un fuerte abrazo del Victor, y el Bryan me mirΓ³ a los ojos antes de hacer nada, como deseando besarme, pero sin atreverse. Finalmente me dio un abrazo, que yo prolonguΓ© quizΓ‘s por demasiado tiempo.
βYa nos volveremos a ver βle dije al oΓdo.
βEso espero βdijo dando un suspiro.
Tomaron el bus y me hacΓan seΓ±as de despedida desde la ventanilla.
El Bryan se veΓa muy afectado porque yo me quedarΓa trabajando en la isla, pero no me dijo nada, porque sabΓa que era lo que yo necesitaba. Tiempo y espacio.
Meses mΓ‘s tarde, pedΓ un par de dΓas de permiso en el hospital de Ancud para poder asistir a la titulaciΓ³n, y a decir verdad, la idea de volver a ver a todos mis compaΓ±eros, incluΓdo el Huaso, me ponΓa muy nervioso.
Durante los meses que habΓan transcurrido, habΓa tenido mucho tiempo para pensar y sanar, mientras trabajaba. Si bien, cada cierto tiempo recordaba al Huaso, sabΓa que lo habΓa superado porque atesoraba los buenos momentos, y no me deprimΓa cuando recordaba el fin de nuestra relaciΓ³n.
La ceremonia era el dia miΓ©rcoles 9 de marzo, y me dieron libre el martes y miΓ©rcoles (pedΓ el jueves pero no me lo pudieron/quisieron dar por falta de personal). Por un problema con la aerolΓnea, mi vuelo del dΓa martes se atrasΓ³, asΓ que no alcancΓ© a llegar al ensayo general de la ceremonia. Le pedΓ al Bryan que retirara las invitaciones por mi, pero las fue a dejar a mi casa cuando yo aΓΊn no llegaba, asΓ que no lo pude ver.
El dΓa de la ceremonia fue todo muy caΓ³tico.
Cuando lleguΓ© a la universidad, estaban casi todos presentes, menos el Huaso, que llegΓ³ de los ΓΊltimos. Me alegrΓ© mucho al reencontrarme con mis amigos. Les dΓ un fuerte abrazo a cada uno de ellos, siendo el mΓ‘s incΓ³modo el que le di al Bryan, no porque me provocara incomodidad Γ©l, sino que porque no sabΓa si me iba a abrazar o a besar (es estΓΊpido pensarlo ahora, lo sΓ©, pero igual me pasΓ© el rollo), y sabΓa que Γ©l pensaba lo mismo.
Durante los meses que estuve trabajando en Ancud, seguimos comunicΓ‘ndonos por telΓ©fono y WhatsApp, pero nunca tocamos el tema de βnosotrosβ. ConversΓ‘bamos como siempre lo habΓamos hecho, como los mejores amigos de la vida, como si no hubiera pasado nada esa noche de la fogata. Γl nunca me preguntΓ³ si habΓa conocido a alguien, y yo tampoco lo hice, pero ganas no me faltaban. La revelaciΓ³n del Bryan, diciΓ©ndome que yo le gustaba, me habΓa dado vueltas en la cabeza todos los dΓas desde que se habΓa ido, ilusionΓ‘ndome con un posible futuro juntos, pero me daba miedo pensar, que si le preguntaba sobre su actual vida amorosa, me dijera que estaba conociendo a alguien mΓ‘s.
βTe extraΓ±Γ© mucho βme dijo mientras nos abrazΓ‘bamos.
βYo tambiΓ©n βle respondΓ con sinceridad.
βLΓ‘stima que vengas por tan poco tiempo βme comentΓ³.
βSi, una mierda βconcordΓ©.
Nos pusimos al corriente con la vida de todos. El Victor habΓa aprovechado la buena evaluaciΓ³n que le habΓa dado el Ignacio, y tirΓ³ currΓculo al hospital, donde quedΓ³ de inmediato haciendo reemplazos, y estaba muy feliz de poder trabajar con la Anita, su polola. El Bryan, en cambio se habΓa tomado esos meses de descanso. La Cata tambiΓ©n habΓa hecho reemplazos en el hospital en Urgencias, mientras que la Claudia (nos contΓ³ la Cata), se habΓa ido a trabajar al norte.
DespuΓ©s de la ceremonia, nos quedamos sacΓ‘ndonos fotos y felicitΓ‘ndonos los unos a los otros. Los padres del Bryan se acercaron a darme un abrazo, y los mΓos hicieron lo mismo con el Bryan y el Victor, mientras el Huaso observaba desde lejos, presentΓ‘ndole a la Claudia a sus padres y a la Mari.
βΒΏY tu, ya te olvidaste de mi? βme dijo el Pedro dΓ‘ndome un fuerte abrazo lleno de efusividad.
βJamΓ‘s me olvidarΓa de ti βle dije respondiΓ©ndole el abrazo con el mismo fervor.
βΒΏCΓ³mo estas? βme preguntΓ³, dΓ‘ndome un golpecito en el pecho.
βΒΏEncontraste a algΓΊn clavito isleΓ±o que te haga compaΓ±Γa? βpreguntΓ³ curioso.
βNo. La verdad no βrespondΓ con sinceridadβ. Estoy esperando a alguien especial.
El Pedro sonriΓ³ ampliamente con mi respuesta.
βEse alguien especial tambiΓ©n te esta esperando βdijo con complicidad.
βLo supiste todo el tiempo y no me dijiste nada βle reprochΓ©.
βΒΏY quΓ© querΓas que hiciera?, ΒΏQue sacara del closet a mi hermano?, jamΓ‘s iba a hacer eso.
βLo sΓ© βaceptΓ© sus razones.
βAparte intentΓ© muchas veces, no muy sutilmente, de decirte que estabai mal enfocado.
βPero eso ya quedΓ³ atrΓ‘s.
Me quedΓ³ mirando en silencio un rato.
βΒΏLo quieres? βme preguntΓ³.
βAl infiel aquel βdijo seΓ±alando con el mentΓ³n al Huaso, que se estaba acercando al grupo con la Claudia.
βNo. Ya no βrespondΓ convencido.
βΒΏY a mi hermano? βpreguntΓ³ con una amplia sonrisa.
Yo me sonrojΓ© y me reΓ tontamente, y el Pedro me dio un abrazo de alegrΓa.
Continuamos conversando un rato mΓ‘s, cuando una voz muy familiar nos interrumpiΓ³.
βLarryβ¦ βme llamΓ³ el Huaso, acercΓ‘ndose a nosotros con cautela. Se veΓa muy guapo, igual que siempre.
βHola βlo saludΓ©, dΓ‘ndole un abrazo cordial.
El Huaso y el Pedro se saludaron por cortesΓa, aunque ninguno de los dos tenΓa intenciΓ³n de hablar entre ellos.
βΒΏPodemos hablar? βme preguntΓ³ con un poco de timidez. AceptΓ© su solicitud y nos apartamos un poco de todo el grupoβ. ΒΏCΓ³mo has estado?
βBien, trabajando harto βrespondΓβ. ΒΏY tu? βno era solo cortesΓa, de verdad me causaba curiosidad saber en quΓ© andaba.
βIgual que tΓΊ. Me fui a Valpo a vivir con la Mari, y encontrΓ© pega altiro allΓ‘, estoy en un Cesfam. La Mari insistiΓ³ en irnos para allΓ‘, porque su mamΓ‘ se habΓa ido a vivir allΓ‘, y querΓa que el Mati se criara con su abuela cerca βbonito nombre pensΓ©.
βΒΏCΓ³mo estΓ‘ Γ©l? βle preguntΓ©, por cortesΓa.
βEstΓ‘ excelente βme indicΓ³ donde estaba de pie la Mari con los papΓ‘s del Huaso, esperando. La polola del Huaso estaba acomodando al bebΓ© en el coche, y al ver que el Pato le hacΓa seΓ±as, se acercΓ³ a nosotros. Me saludΓ³ con el tono seco que siempre habΓa usado para hablar conmigo, pero ya no me molestabaβ. Este es el Mati.
MirΓ© al coche y habΓa un bebΓ© de unos cinco meses, de piel morena, ojos oscuros y pelo negro. Era la viva imagen de su padre. Al verme frunciΓ³ el ceΓ±o, pero luego riΓ³ cuando le hice muecas. Se aburriΓ³ rΓ‘pidamente de mirarme, y estirΓ³ la mano para tomar algo de debajo de su manta. SacΓ³ un pingΓΌino de peluche, que ciertamente me era muy familiar, y lo abrazΓ³ con ambos brazos.
βEs su favorito βme dijo el Huaso, mientras yo usaba todas mis fuerzas para mantener a raya mis emociones.
Ver al hijo del Huaso con Mumble me producΓa sentimientos encontrados. Por un lado me parecΓa tierno que lo hubiera mantenido, y dado un buen uso al regalo que le di, que por muy sencillo que fuese, habΓa significado tanto para ambos; pero tampoco querΓa pensar de esa forma, porque me obligaba a seguir pensando en cadena en otras cosas, hasta volver a pensar en el Huaso como el hombre que amaba.
Finalmente controlΓ© mis pensamientos, y despuΓ©s de conversar un par de cosas mΓ‘s con Γ©l, me despedΓ del Huaso, deseΓ‘ndole lo mejor junto a su familia.
VolvΓ a reencontrarme con mi grupo de amigos, y me despedΓ de ellos con un gran abrazo grupal. La verdad me daba pena despedirme de ellos, hasta quiΓ©n sabΓa cuando, pero por el momento debΓa hacerlo, ya que mis padres insistΓan en irnos a almorzar luego para despuΓ©s no perder el vuelo hasta Puerto Montt.
ComencΓ© a caminar hacia donde estaban mis padres esperando, cuando sentΓ que alguien me tomaba de la mano desde atrΓ‘s.
βEspera βme dijo el Bryan, mirΓ‘ndome a los ojos con nerviosismo. BuscΓ³ con la mirada a sus padres, para asegurarse que no estuvieran mirando, pero para nuestra mala suerte, si lo hacΓan, a unos cinco metros de distancia.
En mi mente pensaba βhazlo, por favorβ, pero lamentablemente al Bryan no tenΓa la habilidad de leer mentes ajenas, asΓ que no lo hizo. Solo se acercΓ³ a darme un fuerte abrazo.
βTe quiero mucho, Larry βme dijo al oΓdoβ. Nunca lo olvides.
βYo tambiΓ©n te quiero mucho βle respondΓ, disfrutando los ΓΊltimos segundos que me quedaban con Γ©lβ. EspΓ©rame, por favor βle pedΓ.
βΒΏQuΓ© crees que he estado haciendo tanto tiempo? βse riΓ³ con ternura.
Nos despedimos, sin mayores muestras de amor, pero con el abrazo nos bastΓ³.
Me reencontrΓ© con mis padres y cuando Γbamos en el auto, camino a algΓΊn restorΓ‘n, mi madre comentΓ³: βSiempre fue tan caballero tu amigo Bryanβ, mirΓ‘ndome con complicidad por el espejo retrovisor.
El dΓa jueves 24 habΓa sido un dΓa muy ajetreado en el hospital. Me habΓan pedido cubrir un turno la noche anterior, porque un colega habΓa renunciado hacΓa un par de dΓas sin previo aviso, y como el dinero nunca sobra (sobretodo en ChiloΓ©), aceptΓ© cubrir cada puesto que me pidieran.
DespuΓ©s de trabajar casi 24 horas seguidas, terminΓ© la jornada agotadΓsimo.
βNos vemos maΓ±ana, Caro βle dije a mi colega del turno, que tomaba el mando de la unidad, despuΓ©s de entregarle la bitΓ‘cora.
βHasta maΓ±ana, Larry βme despidiΓ³ con un beso en la mejilla y una sonrisa.
CaminΓ© por los pasillos del hospital, pasando entre grupos de personas que conversaban entre sΓ, esperando por su atenciΓ³n, o por algΓΊn familiar. Los pies me pesaban mucho por el cansancio, y soΓ±aba con llegar a la pensiΓ³n a un par de cuadras de distancia, tirarme a mi cama y dormir para siempre.
Al acercarme a las puertas del hospital, una persona se interpuso en mi camino, con una sonrisa muy familiar.
CaminΓ© lo mΓ‘s rΓ‘pido que pude y lo abracΓ© de inmediato, acariciando su cabello entre mis manos.
βSupe que habΓa una vacante βme dijo el Bryan, con su voz un poco temblorosa, pero alegre.
Me quedΓ© sin palabras. Verlo ahΓ de pie frente a mΓ hizo que se me acelerara el corazΓ³n, y notΓ© que toda sensaciΓ³n de cansancio acumulado habΓa desaparecido. Nos miramos a los ojos por un par de segundos, que se sintieron eternos, y luego al mismo tiempo, nos acercamos para darnos el beso que habΓamos estado esperando por meses.