Soy un naufragio constante.
Soy un huracán de sentimientos encontrados, opuestos, confusos, complicados. Soy las ganas de querer estar bien mezcladas con la culpa, el deseo y la angustia.
No hago pie en mi propia cabeza. No logro aferrarme a nada de lo que siento.
Quisiera entregarme pero me abstraigo y me ahogo en mi raciocinio circular.
Cómo decirte que no tengo ni un poco de tu seguridad? Cómo decirte que nada quiero más en este mundo que poder disfrutarte y construir un futuro juntos?
Cómo decirte que hay días en los que la certeza de quererte me atraviesa como un rayo y que en otros no sé más que empujarte lejos, casi hasta hacerte desaparecer en el abismo de mis miedos?
Quiero tantas cosas que no sé cómo querer mi presente. Quiero más un futuro con vos que darme la chance de vivir nuestro ahora.
No hago pie en mi propia cabeza porque la angustia es tan sólida como mi propio cuerpo. Ese cuerpo que reacciona cuando estás cerca sin que yo pueda entenderlo. Ese cuerpo que aún cuando mi mente me ruega a gritos que me aleje, sólo quiere tenerte más cerca.
Y todas estas certezas a veces se convierten en puras transparencias, desapareciendo bajo el peso del miedo. Miedo a equivocarme, a estar mintiéndome, a estar mintiéndote, a estar lastimándote, a no sentir lo mismo.
No hago pie en mi propia cabeza y me aterra. No quiero hundirme de nuevo.










