trescientos sesenta y cinco.
hace un año que no sĂ© de ti, hace más de un año que no te veo, escribo esto mientras estoy recostada sobre la cama, con la computadora sobre las piernas y frotando los pies uno contra otro, como recuerdo tĂş hacĂas.
hace tanto que no te veo que no creo reconocerte si lo vuelvo a hacer, ni que tĂş lo hagas conmigo, he cambiado mucho y han pasado tantas cosas. justo ahora no creerĂas pero, no tengo idea de dĂłnde estoy, ni con quiĂ©n.
viajé por primera vez en avión, y hace más de tres meses que no veo a mis padres, me hice un tatuaje y me corté el cabello, cambié de lentes y me he enfermado tanto.
de vez en vez, aĂşn leo aquella Ăşltima carta que me mandaste y hasta la fecha no consigo leerla de corrido sin llorar, lĂnea cuarenta y dos: ÂżcĂłmo te explico?, no podrĂa.
hace un año que no sĂ© bien dĂłnde estoy, antes, mientas caminaba de regreso a casa, jugaba conmigo misma a encontrarte en medio de la multitud, nos mirábamos, pero nadie decĂa nada, a veces hasta habrĂa jurado que te vi, pero no hay manera.
hace un año que no me reconozco cuando me miro al espejo, no sé bien quién fui, pero ya creo saber quién quiero ser.
confieso que, cuando más indefensa me siento, me refugio en el recuerdo de lo que fuimos, dentro de lo que nos pudimos llevar, dentro de lo que no se puede borrar. hace tanto que no te veo que, comienzo a dudar que exististe, pero tengo una foto tuya y una carta, y mi convicción crece.
ha pasado ya un año y no he dejado de llorar, no sé si después de leer todo esto aún me busques, si aún me quieras, no sé si aún lo piensas, no sé si aún me piensas siquiera.
no quiero vivir en la falsa ilusiĂłn de tu regreso, porque aunque lo anhele, me pesa.
creo que nunca dejarás de hacerme falta.
espero nunca olvidarte, ni que tĂş lo hagas conmigo, e incluso si esa inconcebible idea tuviera oportunidad, siempre existirán estas letras que me recordarán que un dĂa como hoy, dejĂ© partir al amor de mi vida.











