“Estuvimos juntos tan poco tiempo pero lo disfruté tanto desconozco cuál fue el desagrado tuyo hacia mí si era mi corazón por el que escurría miel si eran esas cartas con mi letra más parecida a un jeroglífico egipcio o esa insistencia por decirte: Te quiero, Aquí estoy No estás sola, Tantas personas y nadie me hace sentir como tú Te disfruté aunque ahora esos días me resultan apenas un segundo y a penas… empiezo a aceptar que pues chingue su madre la vida es así a veces te gusta tanto una persona y tú no le gustas y por más caprichosa lucha merecemos también a alguien que traiga voluntad de conquistarnos así como nosotros vamos desnudos mostrando el entusiasmo”
— Las viejas cartas para Ana, Quetzal Noah
















