Holii
Me arrodillo frente a ti, mirándote a los ojos con esa carita de nenita antojadita y traviesa. Mis manos suben por tus muslos lentamente, clavándote un poquito las uñas mientras te abro las piernas. Siento cómo ya estás duro, palpitando debajo de la ropa. Te bajo el pantalón y el bóxer con cuidado, dejando que tu verga salte libre, gruesa y caliente justo frente a mi cara.
Primero te respiro encima, soltando un aliento cálido y húmedo desde la base hasta la cabeza, sin tocarte todavía. Veo cómo se te pone más dura solo con mi respiración. Entonces saco la lengua... bien rosadita y mojada... y empiezo desde abajo.
Lamo lentamente toda la base de tu verga, una larga lamida plana y caliente desde los huevos hasta la punta, presionando la lengua contra esa vena gruesa que te late. Subo y bajo varias veces así, mojándote entero con mi saliva, girando la lengua alrededor del tronco, chupando suavecito los lados.
Luego bajo a tus huevos. Los beso con labios suaves, los chupo uno por uno metiéndomelos en la boca, masajeándolos con la lengua mientras mi mano sube y baja muy despacio por tu verga, apretando justo lo suficiente. Los succiono con cariño, haciéndolos brillar de saliva.
Vuelvo a subir... y ahora sí enfoco la cabeza. La rodeo con mis labios calientes y suaves, besándola primero, dándole besitos húmedos y ruidosos. Abro la boquita y te meto solo el glande, cerrando los labios alrededor de él y chupando despacito mientras mi lengua gira en círculos lentos y apretados justo debajo del frenillo, lamiendo esa parte tan sensible.
Te miro a los ojos mientras lo hago, con mirada inocente pero llena de vicio. Empiezo a bajar más profundo... centímetro a centímetro... sintiendo cómo te lleno la boca. Mi lengua no para de moverse debajo de ti, presionando y acariciando mientras subo y bajo la cabeza con ritmo lento y profundo. Cuando llego hasta donde puedo, te mantengo ahí unos segundos, apretando la garganta alrededor de ti, tragando para que sientas el masaje.
Saco saliva abundante, dejando que me chorree por la barbilla y caiga sobre tus huevos mientras acelero un poquito el ritmo. Ahora sí te estoy mamando con más ganas: cabeza arriba y abajo, labios bien apretados, lengua trabajando sin parar, succionando fuerte en cada subida, haciendo ruiditos húmedos y obscenos (glup, glup, slurp) que llenan el cuarto.
De vez en cuando saco tu verga de mi boca, te golpeo la lengua con ella, la froto contra mi cara, contra mis mejillas, y te digo con voz ronca y mojada:
—Quiero que me llenes toda la boca, papi... córrete cuando quieras, que me lo voy a tragar todo como la puta golosa que soy para ti.















