QuΓ© difΓcil resulta intentar encontrar las palabras para despedir aquel mundo que conocemos, que nos hace ser quienes somos y que vive en cada rincΓ³n del paΓs. No hay una sola persona que no conozca al Indio, que no sepa de sus pogos histΓ³ricos y de su eminencia. Porque su voz es del pueblo y eso demuestra un poco esa reciprocidad que Γ©l pensaba, como cuando dijo en una entrevista βel Indio es un personaje creado por miles de personas, por la necesidad de miles de personas de que alguien se coma su dolorβ. Y es tan cierto, porque sus canciones salvaron en momentos de crisis, de desamores, de frustraciΓ³n.
Fue una leyenda incluso desde sus inicios, un artista que trascendiΓ³ de todas las maneras posibles y alguien mΓ‘s que admirable sobre todo en este mundo lleno de superficialidad donde a los artistas no les importa posicionarse. Pero el Indio estaba en cada declaraciΓ³n, en cada letra, fuerte frente a sus convicciones, sin temor.
Que hermoso es ver todo lo que generΓ³ durante tanto tiempo, en vida, y lo que sigue generando ahora. Esa felicidad colectiva, que te hace querer abrazarte a quien sea que tengas al lado cuando suena una de sus canciones, algo tan mΓstico que solo podrΓa llevar su nombre. El primer CD de mi mamΓ‘ fue de los Redondos, y todavΓa lo conservamos (porque me lo apropiΓ©) como si fuera un tesoro. TodavΓa recuerdo aquellas veces que de chiquita mirando por la ventana del auto veΓa al pasar el tan reconocible βPRβ pintado en cientos de lugares, pero que en ese momento no era obvio para mi, y preguntarle a mis papΓ‘s que significaba, sin saber que aΓ±os mΓ‘s tarde Los Redondos serΓa una de mis bandas favoritas. TambiΓ©n puedo recordar cada vez que se me llenaba de felicidad el cuerpo de escuchar una de sus canciones en la calle, en un cumpleaΓ±os o hasta en un bar y la primera vez que me animΓ© a hacer karaoke en frente de desconocidos, que fue con una canciΓ³n del Indio. Como yo, existimos miles que tenemos recuerdos con Γ©l o con sus canciones, y ahora llevamos su bandera en alto en agradecimiento a toda esa alegrΓa que nos dio durante tanto tiempo.
Te amamos Indio, y como vos mismo escribiste alguna vez en una de tus tantas canciones: βnadie es capaz de matarte en mi almaβ. Buen viaje, mister.


















