Me querés solo de tu teclado para afuera. No te alcanzan las ganas para estar acá.
Me querés solo en tus mensajes llenos de frases armadas y eso en ningún lugar es querer.
Y lo peor es que vos en un principio esperabas que yo fuera la salvacion a tu situación, tu empoderadora, la que te sacara de tu zona de confort.
Pero que no pidiera ni me anime a reprochar algunas de tus actitudes, si me dolían o no, si me molestaban o no, porque vos con tus actos me cuidabas. Que solo me dedicara a quererte desde lejos, a esperarte y a conformarme. A tener que alabarte todos esos tratos que nunca habían tenido conmigo aunque los mismos nunca se materializaban.
Y vos seguías queriendo que yo te cure las heridas pasadas, que te abrace sin poder tocarte, que incluso si te lloraba no lo demostrase, ya que si esto estaba muy flojo la respuesta iba a ser que me vaya como si tuviera otra salida, que yo me cargará al hombro el peso de que nada haya salido como esperaba.
Y vos seguís creyendo que cuidar y dar amor están bien solo si se hacen en tus terminaciones y formas, sosteniendome que no son actos vacios, que no tienen un doble sentido y que yo no me puedo sentir mal por eso.
Que si pido explicaciones o sinceridad todo va a terminar mal. Y puede que te sufra o odie cuando lo único que obtengo de respuesta son planteos armados,repetitivos para conseguir que yo siga acá, sin pensar realmente en mí.
Y yo solo al final quería poder quererte un poco menos, huir del sentimiento, romper las cadenas que me ataban al castigo de saber que nunca me ibas a querer lo suficiente para poder dejar de exigirme que me conforme con un te quiero de tu teclado para afuera.



















