Y un día te levantas, aún no sabes como, pero te levantas, te miras al espejo y ves a una desconocida de ojos enrojecidos y ojeras negras, es tu nuevo yo, te acicalas, te maquillas y sonríes, la imagen del espejo te devuelve una sonrisa forzada que puede pasar por buena, pero tus ojos no, ellos han dejado de brillar. Hace muy poco tiempo, aún oyes llantos infantiles por la noche, pero siempre encuentras una habitación vacía… Tu nueva vida ya ha empezado hace unos días, cuando pasó todo, pero tu te intentas reincorporar ahora, no va a ser fácil, el dolor es tremendo, la herida sanará pero nunca olvidarás, y el entorno no te lo va a poner fácil. Eres madre! eres madre aunque pasees solo tu pena en vez de un bebé en tus brazos, pero para nadie lo serás, no habrá felicitaciones el día de la madre, no serás incluida en conversaciones de mocos, pañales o guarderías. Mucha gente, seguramente por no saber que hacer se apartará de ti, no saben que deben decir, enseguida dejan de preguntar, les incomodan tus lágrimas, si nombras algo suyo enmudecen y esto sólo es el principio. Pasa el tiempo y todo se ha olvidado y suponen que por tu parte también, total, nunca lo tuviste, no eres madre… pero sigues siéndolo! Tu piel sigue rabiando de dolor, el silencio te quema, pero nadie dice su nombre, para nadie existió, pero él sigue vivo en ti.
Te atacan con preguntas desafortunadas: ” ¿no vas a tener hijos?, ¿solo sabes hacer niñ@s?, “no le vas a dar un hermanit@?”, o frases como: “cuando seas madre…”. Puede que alguien sí recuerde lo sucedido y sus comentarios aún tengan menos sentido: “ya tienes que recuperarte”, “olvídate”
Por parte de tu familia tienes que vivir a un primer niet@/sobrin@, hablando de un bebé que no es tuyo pero que suple al tuyo en la mente de todos (y digo en la mente porque me niego a pensar que también en el corazón de todos).
Tienes que lidiar con más cosas, niños habrán nacido por las mismas fechas, tienes que convivir con ellos, hacerles las gracias que merecen sin dejar de intentar de comparar lo incomparable, oír como les cantan nanas o cuentan cuentos, incluso puedes ser tu la que los explique, y de tanto en tanto apareciendo en tu mente más preguntas sin respuesta: “¿como sería ahora?, ¿estaría alto?, ¿a que jugaría?, ¿porque narices no pudo ser?…” Vivirás nuevos embarazos en las demás, al principio serán muy dolorosos, y luego, con el tiempo, siempre quedará un pellizco de “envidia”, un no sé qué, que hace que te sientas incómoda y a la vez no puedas apartar la mirada de esa barriga creciente. Y si te atreves, vivirás nuevos embarazos propios y tendrás todos los miedos del mundo, habrás perdido la inocencia, nunca serán como el primero, ahora sabes lo que puede llegar a doler ser madre, por que eres madre!
Seguramente nadie lo nombre, y si lo haces tú, puede que te miren como a un bicho raro, no comprenderán que fue, es y será tu hijo, no un mal recuerdo, desconocerán que es el más bonito de tus recuerdos, siendo a la vez el más doloroso y el más dulce. Tú también eres madre, estás en un lado que nunca quisiste, nunca soñaste, pero aún así eres madre, pues lloras a tu hijo…eres madre. Autor: desconocido











