Dios da, y Dios quita.
Hay pΓ©rdidas que desgarran el alma, sueΓ±os que mueren, personas que se van y vacΓos que parecen no tener fondo.
En medio del dolor, es humano preguntarse cΓ³mo seguir adelante cuando sientes que se te ha desprovisto de todo.
En este punto es importante parar y darse cuenta que⦠lo que se perdió, no es el final de tu historia.
El dolor no es destino.
Es el suelo donde crecerΓ‘ algo mΓ‘s grande. No eres tus pΓ©rdidas ni tus cicatrices. No eres tus traumas ni lo que dicen que eres, por mΓ‘s que lo griten.
Si algo se apartΓ³, no hay que temerle al vacΓo. Es probable que las lΓ‘grimas en tus ojos no te permitan ver que Dios ha estado despejando el camino, para algo mucho mejor.














