El encuentro se dio a pocos centímetros de un lago con agua estancada que los turistas solían llamar " jardín rojo" y quedaba por el último resquicio de la urbe emergente en Chinatown, casi bordeando la zona oriental de Convent Garden. Michael Pearson ni siquiera tuvo que usar un coche para llegar hasta allí a juzgar que aquella localización estaba muy cerca de su propia casa y su sicario Raymond se ofreció a acompañarle como siempre con el fin de protegerlo pero este rechazó el ofrecimiento. No había forma de que Dry Eye saliera de su agujero a menos que anduvieras sin custodios, asi que el americano decidio tomar el riesgo y de esta forma el aprovecho de terminar un par de anotaciones con un bolígrafo mientras permanecía quieto en una banca con un bolso negro de viaje descansando sobre el suelo a la espera de aquel. .
—Eres el único hombre del planeta que sigue escribiendo notas a mano—la voz de Dry Eye se hizo oír a sus espaldas.
—Lo viejo nunca pasa de moda—respondió Michael sin inmutarse y fue cerrando lentamente la tapa dura de una libreta negra que tenía entre las manos. Caía un poco de esa fina llovizna típica de horario matutino y aun así fue capaz de distinguir su silueta un poco más allá del reflejo del agua acercándose cada vez más hacia su lugar.
A excepción de sus ojos rasgados que no podían modificarse ni con un pellizco Dry Eye siempre solia mantener la misma sosa apariencia todos los dias : El cabello negro engominado hacía atrás, un anillo de oro que parecia tan falso como esas baratijas encontrabas en los juegos de pala al ingreso de una tienda comida rapida en cualquier caedero en asia y ropa de gabardina y cuero negro propia de un tipo de la mafia que no le quedaba en absoluto cuando seguía siendo aún un subordinado del verdadero "Jefe Dragon" que monitoreaba el movimiento de las calles en esos puntos destinados al entretenimiento adulto en el Chinatown mismo . Curiosamente fue este quien decidió romper el hielo tras cinco minutos de inusitado silencio que hacía al lago volverse música para los oídos con solo escuchar las pequeñas gotas chocar contra la superficie.
—Sabes que esto no es nada habitual. Que tú y yo estemos en un mismo lugar.
—En efecto. Prefiero los sitios más limpios.
—Ya veo. Al parecer puedes dejar tu país pero no ese clasismo blanco que solo podrías encontrar en norteamérica. Es mejor que vayas al grano, sabes que Londres es tierra de nadie y en Chinatown no damos tiempo de sobra.
Lo que para Dry Eye fue un ladrido a Michael le resultó tiempo extra adrede que aplicar cuando guardó el bolígrafo en el interior de su saco de gabardina que protegía su traje de negocios azul militar, una camisa blanca y una corbata gris de estampado escocés. Luego de eso juntó ambas manos enguantadas y las dejó descansando sobre su regazo.
—He oído que tu propio negocio ha despegado últimamente —mencionó —Y te ha dado muy buenas ganancias. Antes de que digas algo, debes confiar de que no he espiado cuánto has aumentado tu capital con todos esos inmigrantes que traes de Serbia, Europa oriental y esos países infestados desde hace décadas por conflictos armados. Solo hace falta ver las noticias para saber que tan participativo te has vuelto como para que un primer ministro tenga que llegar a los extremos de mandar a bloquear el Canal de la Mancha y que hoy tengamos un proyecto de ley contra la inmigracion ilegal tratándose en el parlamento. Sabes que eso ha traído revueltas últimamente ¿o no? . Personas que se resisten a ser arrestadas y deportadas tras conseguir apoyo de la Amnistía Internacional.
—Lo que suceda más allá del dinero que recibo por ofrecer una nueva oportunidad de vida…no es mí problema Michael.
—¿En serio no estás al tanto que tienes cerca de dos mil extranjeros en protesta y acampando en medio de lugares al intemperie en cada distrito rural fuera de Londres?
—Todo lo que hay allí es de carácter público. Campiñas , senderos , y cualquier línea desprovista de construcción que límite con las ciudades.
—¿Incluso las tierras libres que rodean los hogares de las familias de la aristocracia?
Michael se puso de pie, dio un giro breve de cuerpo completo y se encontró finalmente con ese par de ojos aguileños. Dry Eye no pudo contener una pequeña sonrisa, como si estuviera al tanto de algo.
—Asi que has venido por ellos. Tus amigos , los lords y ladies. Tienes el favor de muchos ¿Cierto?
—Podría decirse. —Michael extendió el bolso de viaje hacia su dirección —Si llegamos a un trato y quitas a todas esas personas de las tierras libres cercanas a ocho haciendas de los lords que conozco ganarás mucho. Créeme.
—Tal vez necesites más dinero del habitual como el que hay allí para que me lo piense.
Dry Eye tomó el bolso y para su sorpresa lo sintió llamativamente más pesado que lo habitual , así que lo abrió y encontró dos cabezas decapitadas envueltas en plástico de cocina. La primera había sido salvajemente cortada con una hoja larga porque tenía la nariz , ojos y labios desfigurados , la segunda tenía un hoyo enorme luego que Michael le hubiera volado los sesos con una escopeta. El joven chino los reconoció, se trataba de dos de sus mejores hombres, dos hombres elegidos por el Jefe Dragón para ayudarle en su empresa ya que días atrás ellos mismos se habían encargado de trasladar a los refugiados en aquellos puntos a cambio de más dinero con la mentira de que Amnistía se encargaría de cubrir sus gastos. Lo malo aquí y lo que muchos desconocian es que en tierras libres limítrofes con propiedades de Lords podía existir un solo okupa. Y ese era Michael , dado que allí se hallaban sus granjas de cannabis bajo la tierra.
Dry Eye soltó el bolso abruptamente y reprimió un grito de horror. Se escuchó un ruido desagradable y pesado de fondo viniendo de aquellos pedazos de carne y huesos desechos en el suelo.
Michael se llevó las manos a sus bolsillos.
—Esta es la mejor oferta que puedes tener jovencito. Tu vida a cambio de que despejes el área y permitas que Scotland Yard haga su trabajo con esas personas —finalizó antes de ponerse a caminar para regresar por dónde había venido. Dio solo unos cuantos pasos antes de detenerse brevemente para mirarle por sobre el hombro.
—O estrenaré mí sierra nueva cortandote la puta cabeza a ti también.
En ese momento Dry Eye se paralizó, porque sabía que Michael Pearson no solo tenía reputación de ser problemático cuando dejaba esos modales simulados y mostraba su verdadera esencia, sino por cumplir todo lo que prometía pasado los tres días desde su anuncio.
Así es como siempre conseguía que su palabra fuera ley.
Y muchos lo odiaban por ello.
"𝑆𝑖 𝑝𝑢𝑒𝑑𝑜 𝑎𝑡𝑟𝑎𝑝𝑎𝑟𝑡𝑒 𝑒𝑛 𝑡𝑢 𝑝𝑟𝑜𝑝𝑖𝑜 𝑡𝑒𝑟𝑟𝑖𝑡𝑜𝑟𝑖𝑜, 𝑝𝑢𝑒𝑑𝑜 𝑎𝑐𝑎𝑏𝑎𝑟 𝑐𝑜𝑛𝑡𝑖𝑔𝑜 𝑑𝑜𝑛𝑑𝑒 𝑠𝑒𝑎 "