Si me tuviera que aprender un poema de memoria, sería éste. Recuerdo estar sentado en la cama de un hospital, junto mi tío, ya con su enfermedad tan avanzada que apenas quedaba nada de él. Había ido para que me explicara de qué iba este poema. Al día siguiente tenía una examen de literatura catalana y Vicent Andrés Estellés era uno de los autores que entraban. Eran los años noventa, yo era un pardillo que iba a tercero de BUP, la homosexualidad era tabú y tener el SIDA un estigma, más en un pueblo pequeño como el nuestro. Yo me enteré poco después, cuando mi tio murió, que padecía la enfermedad. El tema es que fue en esa habitación hospitalaria, mientras atardecía, que yo entendí de qué iba la poesía. Mi tío sacó, no sé ni de dónde ni cómo, toda la lucidez que todavía retenía, para hablarme del amor, del sufriemiento y la censura, de la cultura y el peligro de perder la identidad, de la dificultad de ser quien quieres ser y que no te dejen. Y me hizo ver más allá de las evidencias, a leer entre líneas por decirlo así más rapidito, a no quedarme con la obviedad de las frases sino a sucumbir ante la magia y la fantasía y el misterio y la solidez y la consistencia y la amargura que exudan los versos. Y a medida que me iba explicando cada poema, los ojos de mi tio brillaban y juraría que alguna lagrimilla rodó por su mejilla. Cuando anocheció, la enfermera nos avisó de que era hora de que las visitas se marcharan y me despedí de él. Fue nuestro útlimo abrazo. Murió pocos días después. Yo saqué un sobresaliente en el examen. Si cuento ésto no es porque sea un cursi sensiblero que quiera exponer mi vida por un puñado de likes lacrimógenos. Si me he levantado con ganas de hablar de este dramita particular es porque el domingo nos toca votar. Tenemos que ser conscientes de que los estigmatizados, los repudiados, los perdedores de las guerras civiles y globales, que en el fondo todxs lo somos cada cual a su manera, cargamos diariamente con nuestros dramitas y no los podemos olvidar por mucho que nos parezca (o que nos hagan creer) que no se puede volver atrás. Porque el lobo no esduerme sino que acecha a la vuelta de la esquina. ¿O es que no veis su patita?[continua] https://www.instagram.com/p/BwtsoIHDNR5SB0PYGYYK8IelhQtpe-4kfKL1HQ0/?utm_source=ig_tumblr_share&igshid=1k1gp92q39341














