all-abouthey:
La risa de Rose lo hizo rascarse ligeramente el cuello mientras una risa también lo traicionaba a él, porque ambos debían estar pensando en la relación tan peculiar que tenía con Queen. –Espero que mis felicitaciones no le arruinen tanto el día- bromeó el médico mientras negaba con la cabeza, porque creía que no llegaba a tanto el desagrado (creía) porque tal vez había cambiado la situación después de que habían terminado coff coff y posiblemente Queen lo odiaba… o quien sabe tal vez lo amaba porque entonces no se robaría a su hija, todo podía ser coff coff.
Las cejas de Luciano se alzaron con clara sorpresa porque no se había esperado que Rose declarara que no era un mentiroso (porque en cierta medida sí que lo era) –¿No lo soy?- preguntó y después mostró una expresión de claro orgullo (y falso porque sabía que sí que era mentiroso coff coff) –Ya sabía yo que no era mentiroso y que tú sabías que siempre digo la verdad- y en esos momentos no estaba siendo fiel para nada a lo que estaba diciendo, pero daba lo mismo, podía afirmar aquello. Pero claramente Rose lo conocía muy bien y aunque no lo había llamado mentiroso sí que había dicho algo que lo describía perfectamente… –¿Qué es lo que suelo hacer?- preguntó tratando de zafarse de lo que su ex novia (¡auch!) había dicho. –No hago nada, soy valiente y enfrento las situaciones lo mejor que puedo- y lo mejor que podía hacer era huir y mentir en el proceso si era necesario, pero eso no lo iba agregar a su discurso. –Ambos hemos estado de acuerdo que no miento… así que no he mentido, sí que había mucho trabajo en el hospital- continuó aferrándose aquello con los dientes, pero sabía que podía llegar a irritar a Rose, sin embargo, pese a ello no podía aceptar en voz alta la verdadera razón por la cual no había ido a la celebración de navidad. Hubiera continuado firme en su discurso así como en su excusa, pero Rose era mucho más lista que él y le pidió algo que lo hizo dar un paso hacia atrás –¿Para qué quieres que te vea a los ojos?- cuestionó tratando de disimular que sabía la razón por la que la menor le estaba solicitando aquello. –¿Qué es lo que quieres que acepte Rose?- preguntó finalmente sin mirarla a los ojos, y un tanto derrotado porque viendo como iba la conversación finalmente confesaría sus razones detrás de la ausencia.
Sin poder evitarlo, su rostro se amoldó a la caricia que Rose le regaló, caricia que sorprendió a Luciano, porque pensó que no recibiría nunca más un gesto así de parte de Rose, y no pudo evitar dejar que su mano se posara sobre la ajena –¿Por qué he sido un chico malo me merezco un regalo? Eres demasiado buena, Rose… ¿Estás segura que no es carbón?- volvió a preguntar mientras le daba un apretón a la mano de la contraria. –¿A pesar de todo?- preguntó dudoso, presentando ahí sus inseguridades, sus miedos y el terror que sentía de haber roto lo que tenían y habían tenido antes de siquiera ser pareja. –Tal vez llegue el día que no me merezca nada de eso, que sientas que ya no es así…- “porque ya no me quieras” pensó pero no se atrevió a decirlo.
Las palabras de Luciano, indiferentemente de que no tuvieran una verdad certera, dejaban en evidencia al mayor y tan solo provocaban dos cosas: Uno, Rose estaba llegando al límite de su paciencia para una conversación como esa, y dos, claro que había algo que admitir. Así que la rubia aprovechó que su mano aún se hallaba en la mejilla de Luciano y zafándose del ligero apretón que este le proporcionaba, guió sus dedos a tomar el rostro ajeno esta vez desde el mentón, moviéndolo con cuidado (ya que claramente ella era mucho más fuerte que el humano) para que fuera mucho más fácil encontrarse con la mirada del médico, si es que este tenía el valor de sostenerla “Acepta que estás huyendo de mí” de nuevo, pero esta vez por razones distintas a las de hace años. Porque no sabía la razón, no sabía si se trataba de alguien más tomando el lugar que ella tuvo hasta hace unos meses atrás o si quizá Luciano simplemente no quería enfrentar la realidad que les había tocado vivir gracias a las decisiones y distancia que les habían separado, pero si había algo de lo que estaba segura, era que Luciano seguía huyendo y que el trabajo en el hospital había sido la excusa perfecta para ello “Que no quieres tener la conversación que sabes debemos tener” ¿Eso significaba que esas decisiones serían definitivas? No lo sabía, pero no quería fingir que eran buenos amigos, como siempre y que los sentimientos simplemente se habían esfumado, porque definitivamente no era así.
on cuidado apartó su mano, porque a pesar de lo receptivo que resultaba ser el humano ante una simple caricia por parte de la bailarina, con el giro de la conversación prefería simplemente no incomodarlo, aun así mantuvo la cercanía con él, por lo que cualquier toque si es que llegaba a no poder soportarlo era accesible para ambos, y es que los lobos siempre habían sido muy de piel, expresivos y Rose, siendo hija de dos alfas, no era la excepción.
Pronto, la menor se encogió de hombros como si pudiera restarle importancia al resto de la conversación, luego se encontró negando “No habría razón para llegar a pensar eso” Y es que el vínculo que había formado con el médico iba más allá de una relación que podría considerarse fallida hasta el momento. No lo sentía como un hermano, como resultaba ser con Tommy, mucho menos algún tipo de familiar, como parecía ser con Tressa, Luciano iba más allá de cualquier concepto similar al de la amistad o amor, simplemente le sentía como su persona “Puedes confiar en mi palabra” Y la sinceridad brotaba de esa frase mencionada por Deroeux “No eres un chico malo, solo se han complicado un poco las cosas… Pero eso no quita que siempre serás especial para mí, Lu”


















