La rubia extrañada se separĂł tambiĂ©n, mirando al muchacho a lo ojos. ÂżHabĂa hecho algo mal? Probablemente.— ÂżPasa algo?Â
Si te lo digo, te vas a poner incómoda. —aseguró con un deje de diversión en su voz, clavando la vista en aquellos ojos, similares a dos brillantes esmeraldas.















