"Morir en medio del Vuelo"
si caminas perdido en el desierto de ciudades extraterrestres
recuerda, a lo lejos siempre se ve una estrella de tonos violetas
síguela, te llevará a tu muerte segura .
Anoche me desperté revolcándome en la cama, sudorosa y exhausta. Había estado gritando, lo podía sentir en la garganta. Caminé a la cocina, la oscuridad en las ciudades como esta ya no existe, todo es siempre luces neón, y gritos de borrachera en este lugar donde la noche está extinta
Abrí la cortina las estrellas parpadeaban sofocadas por el smog, no pude evitar sonreír mientras prendía el cigarrillo en mi mano.
Mientras el este se consumía cree mil metáforas e ironías alrededor de él. Al final nada se convirtió en más que cenizas.
Tomé las llaves del departamento y me apresuré al estacionamiento, pude sentir el viento acariciar sutilmente mi piel, ahí me quedé hasta que la lluvia se le unió al aire y fue entonces todo caricias húmedas y roces acrecentados por el agua.
Al final me encontré empapada, semi desnuda, encantada. No pude hacer más que reírme y gozar.
Todas las noches desde esa noche no conseguí dormir.
A veces cuando paseo por las calles veo a las personas caminar cansadas, hablando mecánicamente, todo parece siempre monótono en ellas, les grito,- ¡despierten! , entonces se molestan, siempre se molestan, otras veces opto por darles un golpe directo en la sonrisa que se les perdió hace mucho tiempo.
Hace poco conocí Luna en el callejón de la calle "Reforma", la vi reírse durante 40 minutos antes de acercarme a saludar. Desde entonces siempre alegra los día, juntas salimos correr por el bosque. Un día la asesiné, ella era una briza marina perdida en un cementerio de cemento. Cada vez que hablaba mi corazón se revolvía en mi pecho, tenía ese tipo de risas que hacen brillar el mundo. Había días en los que ella simplemente aparecía en mi casa a mitad de la noche y gritaba con todo el aire que soportaban sus pulmones, hasta que me veía obligada a olvidar mis ensoñaciones o abandonar la comodidad del imaginario literario en el que solía desaparecer, y salir a perseguirla todo el camino hasta el bosque entre aullidos y risas histéricas.
Ella disfrutaba perdiéndose en la densidad de los árboles más altos, en alguna forma supongo que le gustaba la sensación de volar.
Luna.- ¿Cómo es que siempre pareces ausente, perdida en lo inmenso ?
Mar.- Me gusta desaparecer, olvidar el significado de todo y simplemente descubrirlo por mi misma
Luna.- A qué te refieres?
Mar.- Mi misión en esta vida es descubrir
Luna.- Pero, siempre estás viendo todo hacía arriba
Mar.- Y tú siempre ves todo hacía abajo ¿es por eso que disfrutas volar no es así?. Todo en este mundo es inmenso e infinito sin embargo tú pareces disfrutar de cuán pequeño puede verse.
Luna.- A veces no tengo idea de lo que dices
Y nos sentamos ahí en el frio de la noche hasta que amaneció.
Esa noche llegué a casa y sentí una calidez nueva dentro del estómago, pasé todo el día pensando en ella, incluso olvidé que el resto del mundo existía mientras caminaba absorta.
La siguiente noche incluso logré dormir, no, no sólo eso, logré soñar. Soñé que la abrazaba y nos convertíamos en astros, soñé que nuestros cuerpos eran lo único que existía, soñé con sus manos, su pelo, sus ojos, sus labios. Al despertar todo seguía ahí, zumbando por mi cabeza, llenándola de ruido, inundándome con su belleza. Mi cuerpo se sentía tan... liviano, tenía que parar. Tomé unas tijeras del baño y las clave directo en mi brazo, ¡ Despierta! Me gritaba a mi misma ¡ Despierta!.
La sangre chorreaba por el piso. -¡estúpida! ¡¿qué te pasa?! ¡¿ Qué me pasa?!
Así fueron todas las noches durante todo el resto de la semana. El miércoles siguiente ella se presentó antes del anochecer en mi casa, parecía enferma, tenía la cara hinchada y parecía fuera de si.
Luna.- Eso justo iba a preguntarte yo, ¿qué te pasó en los brazos?
Mar.- Nada, a veces tenemos que recordarnos quienes somos
Luna.- Sí, creo que sé de qué hablas
Luna.- Yo también sueño contigo
Luna.- Por eso creo que deberías asesinarme
Mar.- No voy a mentir el pensamiento sí cruzó por mi cabeza, pero, no me veo capaz
Luna.- Tienes que, es la única forma. Estoy perdiéndome Mar, cada día soy menos yo y más... bueno, tú. Eso no está bien, estás irrumpiendo quién soy, te admiro pero no puedo ser tú.
Mar.- No quiero que lo seas, pero ¿ por qué no tú me asesinas a mi?
Luna.- Sabes que no puedo, esa no soy yo. Pero tu sí, tu sí harías eso. No te estoy juzgando, en serio, pero tu entiendes esas cosas, no le temes a la muerte, lo ves como algo común a diferencia de mi. Si yo te matara no podría vivir sabiendo lo frágil que es la vida para que alguien tan débil como yo la terminara.
Entonces subimos todos los escalones de edificio hasta llegar a la azotea y con todo el amor que logré encontrar en mi, le planté un beso en los labios y la empujé fuera del bloque de cemento, por unos segundos ella voló suspendida en el aire , riendo a carcajadas, hasta que su cuerpo se estrelló contra el pavimento.
Una patrulla que pasaba pudo verlo todo, pero para cuando la ambulancia llegó, ya era muy tarde.
Después de eso el ruido se hizo cada vez más fuerte y las luces cada vez brillaron más, hasta que eventualmente subieron por mi.