ENJOY THE SILENCE.
La canción que hablaba sobre tormentas y fuego comenzaba a prepararse entre todos los músicos del teatro que, enfundados de traje y corbata o vestidos delicados junto con un número que los identificaba, intentaban no perder la cabeza ante la selección del dÃa. Los instrumentos comenzaban a ser parte de cada intérprete, pues sabÃan que tenÃan esta única oportunidad para demostrar el talento y esfuerzo de años. Curiosamente, eran muy pocas personas en comparación a lo que su cabeza imaginó.
Yukio se encontraba manteniendo la calma, solamente con su abuela presente en los asientos. Ahora él lucia el cabello corto, un detalle que le hacÃa ver estilizado debido a la pérdida de peso aunque seguÃa con el mismo atractivo. Suspiró profundo y el orden pronto llegó cuando todos tomaron sus respectivos asientos y la señora Kajiura hizo acto de presencia. Era una mujer menuda y de sonrisa tranquila, aunque sabÃan que con ella no existÃan los fallos. Estaban divididos en secciones, lo que hacÃa más fácil poder recorrer con la vista y distinguir el error en alguien.
El silencio reinó y sólo notaron los movimientos de las gráciles manos de Kajiura dar indicación para el inicio de la canción. Esta comenzó conforme el libreto asà que cuando fue turno del cello, procuró hacerlo a la altura, recordando que no era una presentación para docentes, sino para una artista de verdad. Fue cuidadoso y preciso, seguÃa el tempo y las notas, siempre con una concentración increÃble. No querÃa fallar. Necesitaba demostrar de qué estaba hecho, tener éxito y hacer su propia vida.
Si era sincero, no tuvo la oportunidad de disfrutar del tema como tal. Era también una masa de nervios que esperaba la decisión de la compositora una vez que todo acabó. Pareció más tardÃo, aunque esto duró nada.
—Las personas en el cello, ¿podrÃan acercarse al centro, por favor? Nos ha resultado complejo escucharles, asà que necesitamos una prueba individual.
No esperaba aquello. No tenÃa nada más preparado, asà que sus planes se habÃan estropeado, aunque ¿qué tan difÃcil serÃa? Junto a los demás músicos se acercó con el instrumento en manos. Tras un momento, pudo advertir a su abuela sosteniendo una sombrilla, pensando ella que lloverÃa. Sonrió suavemente para prestar atención a las nuevas instrucciones, donde solamente tendrÃan que interpretar un minuto y medio de cualquier tema, al menos tendrÃan la libertad de buscar las notas, aunque ¿en verdad necesitarÃa aquello? No lo sabÃa, tampoco querÃa ser pretencioso, solamente deseaba demostrar su capacidad.
—Participante número catorce, un paso al frente, nombre y pieza a interpretar, por favor.
Yukio miró su número mientras se movÃa, hasta hablar tranquilo, con seguridad. SabÃa que esa pieza era la que más habÃa practicado, le saldrÃa bien, tendrÃa que confiar en ello.
—Nanami Yukio, Lacrimosa.
—Bien, puedes comenzar.
En ese momento, por alguna razón, recordó el dÃa donde no hablaba con Yeosang y aún asÃ, recibió una llamada suya. Cuando Aoki tuvo una crisis y ambos se mantuvieron juntos para ayudarle. Sus manos tocaban el cello entonando la melodÃa, aunque su mente pensó en ellos una vez más. Tal vez era esa canción lo que traÃa a su memoria los instantes más tranquilos que tuvo a pesar de que los tres estaban envueltos en lÃos.
—Hasta ahà está bien. Deja tu placa enumerada en la sección derecha y nos veremos mañana para la práctica.
Al detenerse, intentó procesar las palabras, aunque a lo lejos, sólo escuchó una leve onda de aplausos por su bienvenida a la orquesta. Sin darse cuenta, habÃa logrado su objetivo y ahora estaba a un paso más de la pura libertad.









