ENJOY THE SILENCE.
Las luces y la música animaron el ambiente, así fue que Yukio logró ponerse cómodo con Keigo, Aaron y Yeonjun. El pequeño grupo rió de emoción, mirando a todas partes para familiarizarse con aquel sitio, pues había sido novedad durante las últimas semanas.
Normalmente prefería un karaoke privado, pero debido a los espectáculos que se brindaban, esto rompía las reglas y daba un nuevo sabor a la diversión. Esa noche, era para cantar y esto ponía nervioso a Yuki, quien no deseaba participar en ello, sin embargo, no podía asegurar que sus amigos pensaran del mismo modo.
Keigo habló primero, solicitando bebidas. Planearon terminar mal en lo que podía caber, bajo el cuidado de Aaron quien resultó el conductor designado.
—Ts, igual podríamos solicitar transporte privado y listo. —Respondió el mayor de todos antes de tomar una de las cervezas que llegaron más pronto que otra cosa. Los cuatro mantuvieron una sonrisa hasta brindar y dar un sorbo, de distinta duración en cada quien. La impresión de aquel líquido ámbar acabó siendo una maravilla.
—Brindemos luego porque esta noche podamos sentirnos libres. —Dijo Kei, jugando con la botella mientras la meneaba suavemente entre sus dedos.
—Y porque Yukio termine su racha de tristeza. —Canturreó Aaron, hasta enarcar la ceja, mirando inquisitivo al nombrado pelinegro. Esto hizo que él bajara la mirada e inflara las mejillas cual pequeño en plena rabieta al ser momentáneamente el centro de atención.
—¡Ya, ya, no hablemos de eso! Dijeron que podíamos divertirnos y aquí estamos. ¿Bailaremos y beberemos? —Soltó de pronto, tomando unos palillos para probar los aperitivos presentes.
—Y cantaremos. —Se escuchó por parte de Yeonjun, bromista al notar los nervios de su tutor.
—Me niego a cantar, aquí llega gente que sabe cantar en verdad. No me pondré en vergüenza.
—Quizá ahora no, pero esperemos a que lleguen las otras rondas.
Y con esas palabras, la noche dio comienzo en Yuki, enfundado en pantalones negros y un suéter oversize a rayas que dejaba al descubierto uno de sus hombros. Su cabello parecía más largo al caer en mechones sobre su frente, haciendo ver su pequeño lunar mucho más adorable. Tal y como se había dicho, las cervezas al ser pequeñas, se fueron acabando rápido y el turno de otras cosas apareció, animando y calentando las cabezas de los chicos. El tiempo no pareció transcurrir o tal vez, sólo había demasiada comodidad y complicidad entre ellos.
—Hoy me aseguraré de que ninguno camine apropiadamente. —Dijo Keigo y quizá por el alcohol, Yukio rió cubriendo sus labios.
–Aaron pensará que es premio y no un castigo. —Tras su comentario, un sonrojo adornó el rostro de un avergonzado hyung, mientras los demás estallaron en risas. Lo curioso es que ninguno lo tomó ofensivo en la mesa, sólo estaban disfrutando y viviendo un momento de paz.
De pronto, una canción levantó a Yuki, llamando la atención de Yeonjun, quien acabó sin botella pues el tutor la había tomado, usando cual micrófono. Subió un pie al asiento antes de cantar a todo pulmón; exageró sus reacciones de vez en vez, acompañado de lo que parecía ser un chupito de whisky que bebió de golpe; su expresión se rompió brevemente ante el calor recibido, sin embargo, fue entonando la melodía en dirección a sus compañeros.
—"I JUST CANT LOOK, ITS KILLING ME, AND TAKING CONTROL... JEALOUSY TURNING SAINTS INTO THE SEAAA."
Los aplausos en esa pequeña mesa se escucharon levantando el ánimo del músico, quien incluso fingió un solo con la guitarra de aire, luego con la batería, antes de convertirse nuevamente en el vocalista, cerrando su interpretación cuando la canción cambió.
Foster the People con "Imagination" comenzó a sonar, logrando que el club pareciera en verdad un club, con todos relajados, besados por el espíritu de las bebidas que los tornaban risueños, torpes. Devoraron algún snack como Yuki para no ceder totalmente al alcohol, pero su mirada se evitó terriblemente en contra de sus hyungs cuando advirtió a Aaron y a Keigo coquetear, demasiado peligrosos, incluso sinvergüenzas.
—¡Hey, si comienzan, se buscan una habitación! —Dijo Yeonjun, quien en realidad ya había pasado un brazo alrededor de Yuki, haciéndole bajar un poco la euforia al mencionado. No se sentía incómodo, pero no quería nada de eso durante la noche, buscaba divertirse y soltarse, olvidar un poquito el caos de su mente. El músico sólo rió para amenizar, mientras otra ronda hizo acto de presencia. El olor fue distintivo: tequilas y mezcales, llamativos con los gajos de naranja escarchados y los limones más verdes y rellenitos que Yukio haya visto. Se mordió la lengua al sonreír antes de que pudiera tomar uno de los pequeños vasos, adornando el cítrico con una fina capa de sal antes de que los demás copiaran sus movimientos.
—¡Arriba, abajo, al centro y pa' dentro! —se escuchó al unisono para que el trago fuera hacia sus gargantas, quemando y aplacándose instantáneamente por el cítrico correspondiente. Yuki y sus gestos resultaron una millonada, pero no se mantuvo tranquilo, mucho menos cuando escuchó un ritmo particular y de pronto, "Alor on danse" le hizo levantarse, llevándose a su pupilo para compartir el baile; los otros dos miraron su ánimo, escuchando un francés aprendido gracias a la canción, sorprendidos hasta que la música le hizo perderse junto a Yeonjun, quien entregó un trago más al tutor y éste, resultó aceptado sin chistar.
—Mañana estará en coma. —Dijo Keigo, suspirando.
—¿Mañana? Durará una hora más y sacará su alma. —Imaginó Aaron, encendiendo un cigarrillo. Ambos acabaron disfrutando de su amigo bailando sin pudor, especialmente cuando un brazo se posó sobre el hombro de Yeonjun, bailando cerca, con un vaivén que realizaba casi sensual, de no ser porque aún estaba en sus cabales. Sus labios enseñaron una sonrisa despreocupada, como si en realidad, estuviera bailando para él mismo, sacado de su ensimismamiento al escuchar la risa de su alumno.
—Y pensar que yo le di un beso en la mejilla y sólo siguió actuando mal, profesor. —Respondió Yeon con sorna, haciendo que Yukio revoleara los ojos riendo con timidez, separándose y tomando asiento, descansando un instante. La música se tranquilizó un poco, así que el joven se hidrató para ver a un presentador subir, haciendo que la música fuese demasiado baja.
—¡Bienvenidos a 1117! Esta noche, en el karaoke, queremos escuchar a todas esas almas dispuestas a dedicar sus mejores canciones rompecorazones o ¿quién sabe? Alguien tendrá un tema idóneo para sus situaciones. ¡Anímense! Lloramos un rato y pasamos las penas al terminar, eh. Recuerden que este Karaoke sólo durará una hora y media, pero la noche en nuestro club, es todavía joven.
Vitores y aplausos escuchó mientras daba un trago a la cerveza cercana, ignorando esa propuesta. Claro, su mente comenzó a jugar sucio por las mezclas, pero antes de que pudiera pasar vergüenza, una persona llegó para interpretar "I'm not the only one". Más de uno elevó una copa, de acuerdo con el tema elegido.
—Supongo que tendremos que estar tristes un rato. —Keigo hizo un rostro ideal a la palabra, cosa que aprovechó para rodear a Aaron en un momento más cercano, besándole la mejilla ya alto en confianza.
—A mí me gusta esta canción. —Confesó Yuki, torpe por las bebidas, tanteando la mesa para encontrar algo más y beber de forma lenta.
"Somebody else" sonó después, haciendo que el joven cantara para sus compañeros. Miró a Yeonjun y sonrió, se sintió feliz al ver la complicidad entre Aaron y Kei también aunque verlos acaramelados le hizo sentir un puntazo en el corazón que no esperó y que tampoco deseó.
Las canciones continuaron, el tiempo se fue acabando hasta que Yukio pronto se levantó en dirección al escenario, dictando un título antes de dar un respiro tras tomar el micrófono, tan nervioso cuando miró a tantos rostros desconocidos, curiosos por el tema que eligió.
Se le ofreció un whisky por parte del staff, tal vez fue algo hecho para todos y apenas pudo notarlo. Bebió y levantó el pulgar con una sonrisa torpe, listo para la acción. Se trataba de "Just another girl", por The Killers.
Comenzó cantando tranquilo, con sentimiento. Aaron, Keigo y Yeonjun, atentos y sin juzgar, quizá sabiendo que él tenía poco o mucho por soltar.
"I'm trying to tell myself that I'm better off alone...
all of my friends say I should move on,
she's just another girl, don't let her stick it to your heart so hard.
and all of my friends say it wasn't meant to be
and it's a great big world
she's just another girl"
Tras el primer coro, Yuki retiró el micrófono para caminar entre la gente. El tono animado de la canción le llevó a hacerlo, consiguiendo el ánimo de cada uno cuando comenzó a interactuar, como si él fuera el cantante. Realizó gestos como negaciones de la cabeza, los hombros encogidos, el rostro triste, toda una obra de arte creada bajo efectos del alcohol. El coro se repitió con todo su corazón puesto en la canción, regresando al escenario en un momento tranquilo, quizá preparado para lo que ya venía, así que se dirigió a sus amigos justo en el siguiente verso.
"Well, maybe all of my friends should confront,
the fact that I don't want...
another girl."
Tras esas líneas, cantó con lo que sentía realmente, con dolor incluso, cerró los ojos e intentó no perder la postura mirando al techo de vez en cuando. El final se acercó y fue entonces, que miró a su mesa, luego al público y su voz se quebró un momento, sus ojos se fueron empapando sin que pudiera derramar una lágrima, no quería cerrar el karaoke con un llanto así que, recordando el MV de ese tema, imitó los movimientos de manos que se agitaban el aire, el inclinar el micrófono cual Elvis, el pequeño puntapie hacia el suelo... Distracciones necesarias incluso para él.
"Now why can't I sleep at night?
and why don't the moon look right.
the sounds up, the tv's on...
and it's a great big world...
she's just another girl"
Yukio acabó el dulce whisky conforme la canción llegaba a su fin... Inesperadamente, brotó un cruel y efímero silencio, ofuscado por una ronda de vítores que hicieron reír al muchacho, agradecido por la atención al punto de efectuar una venia formal previo a bajar del escenario. Nunca había vivido algo parecido y ahora, sentía orgullo por haberlo llevado a cabo.
Y de pronto, un maldito olor le pasmó, un olor que reconoció tan bien y quizá no pertenecía a quienes ya conocía al ser un aroma que cualquiera podía portar, pero cómo suplicó no verles. No en ese momento. No después de un buen momento...
—Ay, no... —Soltó cuando elevó la vista y se encontró con mirada filosa y oscura, nostálgica; se había posado sobre sus luceros, desconcertándolo por completo. El universo acababa de escupirle en la cara. Sin duda pensó que necesitaría un trago mucho más fuerte, pero en ese instante, sólo tragó saliva, con una seriedad indeseada a cuestas: Era Aoki, quien al parecer, había visto todo el espectáculo del momento...
Y en aquel momento, escuchó por los altavoces una canción que le hizo suspirar con discreción, no ayudando a calmarle en lo absoluto.














